Sientes ansiedad por envejecer? Cómo replantear la relación con tus arrugas

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¿Te preocupa el envejecimiento de la piel? (Alamy/PA)
¿Te preocupa el envejecimiento de la piel? (Alamy/PA)

A no ser que consigas la misma hazaña que celebridades como Madonna -que cumplió 64 años el mes pasado y tiene la piel lisa de alguien con menos de la mitad de su edad-, tarde o temprano tu cutis empezará a mostrar signos de desgaste.

Por mucho que te apliques religiosamente la protección solar durante el día y el retinol por la noche, las líneas de expresión y las arrugas acabarán apareciendo.

Es posible que pases más tiempo frente al espejo preguntándote qué le ha pasado a aquella persona joven de rostro fresco, o que prestes más atención a los anuncios de productos de belleza que prometen hacer retroceder el reloj.

Aunque la mayor parte de la publicidad antienvejecimiento se dirige a las mujeres, los hombres no son inmunes al deseo de mantenerse jóvenes, y la estrella del pop Joe Jonas, de 33 años, admitió hace poco que utiliza el producto cosmético inyectable Xeomin para reducir las arrugas del ceño, y se asoció con la marca en una campaña promocional.

A medida que los procedimientos estéticos se normalizan gracias a las celebridades y a los influencers de las redes sociales, es posible que te sientas con mayor presión por tener una piel “perfecta” que desafíe la edad, pero no tiene por qué ser así.

¿Por qué cambia la piel a medida que envejecemos?

“Un cambio que todos experimentamos es la reducción de los niveles de colágeno y elastina -importantes componentes de la piel-, lo que lleva a la pérdida de soporte y estructura de la piel”, explica la psicodermatóloga Dra. Alia Ahmed, quien trabaja con The Body Shop para el lanzamiento de su nueva gama Edelweiss. “La piel se vuelve más propensa a perder humedad con facilidad y le resulta difícil mantenerse hidratada”.

El efecto de los daños causados por el sol en las primeras etapas de nuestra vida también comienza a manifestarse a medida que envejecemos, continúa: “Suele presentarse como cambios en la pigmentación, pero también está relacionado con el desarrollo de líneas finas y arrugas debido a los daños en el ADN de la piel causados por el sol”.

¿Otro gran culpable? Las hormonas, dice Jennifer Kavanagh, terapeuta principal de la clínica Essentials Beauty and Skincare (essentials.ie) de Dublín, sobre todo en el caso de las mujeres.

“Con la menopausia, los signos de envejecimiento son rápidos y se exageran porque la piel no puede regenerarse rápidamente”, explica Kavanagh. “Cuando la hormona estrógeno se agota, causa estragos en la producción de colágeno, ácido hialurónico y ceramida, por lo que, a su vez, el poder curativo de la piel disminuye de forma drástica”.

¿Es normal preocuparse por el envejecimiento de la piel?

Hay una especie de doble moral en el hecho de que, por un lado, la publicidad sugiere que el “antienvejecimiento” es el santo grial del cuidado de la piel, mientras que la sociedad nos dice que preocuparnos “demasiado” por nuestro aspecto nos hace vanidosos.

“Es completamente normal y muy común preocuparse por el envejecimiento de la piel”, señala Ahmed. “No hay que avergonzarse de querer sentirse bien con la piel y, lo que es más importante, protegerla a medida que envejecemos”.

Utiliza la analogía de conducir un auto durante años; al igual que la pintura, el cutis no permanecerá inmaculado para siempre: “La piel es un signo de tu trayectoria vital, así que, aunque el ‘desgaste’ es normal, no hay que avergonzarse de querer mantenerse”.

Kavanagh está de acuerdo: “Definitivamente, no es un signo de vanidad y es normal preocuparse o tener cierta inquietud por el envejecimiento de nuestra piel”.

Compara el cuidado de la piel con el cepillado diario de los dientes: “La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y lo protege durante todo el día, así que sí, se merece la mejor atención que se le pueda dar. Si la tratas junto con el cepillado de los dientes, puedes desarrollar buenos hábitos para tener una piel sana y brillante de por vida a cualquier edad”.

El autocuidado puede reforzar la autoestima

Una vez aceptado que el envejecimiento de la piel -y la preocupación por él- es normal, una de las claves para sentirse bien con el propio cutis es evitar la mentalidad de “comparar y desesperar”, ya sea en la vida real o en Internet.

“Cuando hablo del envejecimiento de la piel con mis clientes, sus sentimientos negativos suelen estar relacionados con comentarios o comparaciones”, dice Ahmed. “Es importante recordar que la piel es única para cada individuo y no puede (ni podrá) ser igual a la de otra persona”.

Además, hay que recordar que, con el auge de los procedimientos cosméticos, el retoque con photoshop y los filtros de Instagram, a menudo ni siquiera se está comparando con la realidad, incluso cuando los famosos afirman que no se han hecho ningún “trabajo”.

Ahmed comenta: “También me gusta dedicar algo de tiempo a destacar lo que es realista esperar de tu piel, y lo que probablemente es producto de una comparación poco realista”.

Aunque es sensato reconocer que el envejecimiento es inevitable, no hay nada de malo en utilizar los cuidados de la piel como forma de autocuidado y para ayudar a aliviar las preocupaciones.

Ahmed continúa: “Practicar de forma activa el autocuidado es algo que defiendo. Aprender sobre tu propia piel, entender su textura, su tono y sus necesidades es muy importante”.

No importa en qué etapa de la vida te encuentres, siempre puedes tomar medidas para proteger tu piel, añade: “Siempre hablo de la prevención, por ejemplo, el uso eficaz de la protección solar y la ropa protectora, los antioxidantes, dejar de fumar y mantener un estilo de vida equilibrado”.

 (The Body Shop/PA)
(The Body Shop/PA)

Suero concentrado diario Edelweiss de The Body Shop, US$34,5.

Algunos pueden querer hablar con un experto, como un esteticista o un dermatólogo. “Al buscar el consejo de un experto en el cuidado de la piel, que escuchará y oirá tus ansiedades y preocupaciones, empezarás a invertir en tu piel futura: una piel sana y resistente bien mantenida”, dice Kavanagh.

“Esto ayuda a apoyar y proteger nuestro bienestar psicológico y físico, lo que conduce a una mayor confianza en uno mismo y una mayor autoestima”.