Tatiana Maslany (She-Hulk), la actriz que nunca estuvo muy interesada en la fama

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Tatiana Maslany en el London Hotel en Los Ángeles, el 3 de agosto de 2022. (Amy Harrity/The New York Times)
Tatiana Maslany en el London Hotel en Los Ángeles, el 3 de agosto de 2022. (Amy Harrity/The New York Times)

She-Hulk nació en 1980, en un cómic titulado “The Savage She-Hulk”. Dotada de superfuerza y una sensacional cabellera alisada, medía 2 metros cuando se erguía en sus pies verdes descalzos, y era más alta todavía cuando usaba tacones. Tenía bíceps como melones, piel como la de una aceituna, y la proporción cintura-cadera de una modelo de lencería. ¿Podía aplastar a unos cuantos? Por supuesto.

She-Hulk es el personaje más reciente de Marvel en saltar de las páginas a la pantalla. Hizo su debut televisivo en “She-Hulk: Abogada”, una comedia ligera de media hora que llegó a Disney+ este jueves 18 de agosto. La serie está protagonizada por Tatiana Maslany, la actriz ganadora del Emmy mejor conocida por “Orphan Black”, la serie de suspenso sobre clones aclamada por la crítica. Maslany también ha actuado en exigentes papeles teatrales y un puñado de películas independientes. La actriz describió al personaje de She-Hulk —gigante, verdosa— como “extrañamente, lo más parecido que he hecho a mi propia experiencia”.

Esto fue en una reciente y sofocante mañana de miércoles, cuando la ciudad de Nueva York se sentía como el interior de una vaporera. Maslany, de 36 años, quien había llegado recientemente de Los Ángeles, donde vive con su esposo, el actor Brendan Hines, sugirió caminar por el puente de Brooklyn. Durante un tiempo hizo este recorrido casi a diario, por lo general en bicicleta, cuando apareció en Broadway en la versión de “Network” de Ivo van Hove. El viaje la calmaba, le permitía canalizar su nerviosismo e intensidad, y la ayudaba a entrar en el personaje durante el camino de ida y a salir de él de regreso a casa.

Esa mañana se puso pantalones cortos de ciclista amarillos y una camiseta con la imagen de una moto todoterreno. Su cabello rizado medio rubio iba peinado en una media cola. Era un estilo de hermana pequeña “chic”. Nadie pareció reconocerla en el puente, en lo que quizás fue un tributo a su capacidad para desaparecer en un personaje. En “Orphan Black” interpretó a una docena de clones que se diferenciaban por el cabello y el maquillaje, pero también por la extraordinaria maleabilidad emocional y expresiva de Maslany. Y aunque Hollywood establece ciertas expectativas sobre cómo deben verse y comportarse las actrices, Maslany rara vez se ha doblegado ante ellas, dentro o fuera de la pantalla.

“Nunca he interpretado a la mujer despampanante”, afirmó.

Pero She-Hulk es una mujer despampanante. También es el alter ego de Jennifer Walters, una tímida abogada de interés público con una vida amorosa apática y una pasión por los límites en el lugar de trabajo. Cuando Jen recibe una transfusión accidental de su primo Bruce Banner (el Hulk original de Marvel, interpretado por Mark Ruffalo), se convierte súbitamente en She-Hulk. Si bien el Hulk de Bruce es como un enorme bloque de concreto —o, como dice Maslany, “un maníaco del gimnasio lleno de esteroides, a un punto casi caricaturesco— la transformación de Jen, desencadenada por la ira, se ve diferente. Solo algunos músculos crecen. Sus pechos —¡no músculos!— crecen también. Su cintura se achica. Su cabello se alisa.

“Ella cumple con el estereotipo de cuerpo femenino ideal, sin dejar de ser, bueno, demasiado alta y verde”, afirmó Maslany. (Esto no pasó desapercibido para los espectadores del avance de “She-Hulk: Abogada”, quienes criticaron las voluptuosas proporciones del personaje).

Tatiana Maslany en el London Hotel en Los Ángeles, el 3 de agosto de 2022. (Amy Harrity/The New York Times)
Tatiana Maslany en el London Hotel en Los Ángeles, el 3 de agosto de 2022. (Amy Harrity/The New York Times)

Maslany, quien creció en un pueblo mediano en Saskatchewan, nunca estuvo muy interesada en la fama. “Incluso en algún momento me dediqué a ir en la dirección opuesta. Hice lo que pude para no terminar allí”, aseguró. Le encantaba actuar, pero le entusiasmaban muchísimo menos los atavíos de ser una celebridad. En un punto, le mencioné una sesión fotográfica de moda que Maslany había realizado.

“Estoy mejorando”, afirmó, haciendo una mueca.

Pero Maslany se hizo bastante famosa. Es por eso que la resistencia de Jen a convertirse en She-Hulk (“la idea de ser una superheroína no me atrae”, afirma Jen) resonó en ella. Maslany no tuvo que imaginar cómo se sentiría si se convirtiera en una figura pública casi de la noche a la mañana, y fuera evaluada por su apariencia y expresiones.

“Es un salto muy fácil para mí”, afirmó.

El rodaje comenzó en la primavera de 2021, en Atlanta. Para Jen, Maslany interpretó a una versión de sí misma, aunque señaló que nunca había usado tanto maquillaje para interpretar a un personaje supuestamente tímido. (“Usé pestañas postizas”, dijo. “Me maquillaron hasta al infinito. La historia de que Jen es indeseable es absurda”). Y debido a que Jen conserva su conciencia incluso en forma de superhéroe, She-Hulk es también una versión de ella, aunque una lograda casi en su totalidad por efectos digitales.

Cuando She-Hulk aparece en su punto más sexi, Maslany merodea el plató con un traje plateado y un casco de captura de movimiento. “Me siento como una niña pequeña en pijama”, afirmó.

Pero Ginger Gonzaga, quien interpreta a Nikki, la enérgica asistente legal de Jen, siempre pudo determinar con cuál personaje estaba actuando. “Cuando es She-Hulk, Tatiana tiene una presencia física que cambia de forma instantánea, y que sucede muy rápido”, contó Gonzaga. “Tiene una postura orgullosa y escultural”.

Maslany describió el porte de She-Hulk como más pesado, menos inquieto y más centrado en la pelvis. “El peso de She-Hulk cae sobre sus entrañas de una manera distinta”, afirmó. Esta podría ser la forma en que una mujer se movería si se sintiera segura en el mundo, si supiera que nadie podría lastimarla.

Sin embargo, “She-Hulk: Abogada” sugiere una fantasía adicional, una que no tiene nada que ver con sangre radioactiva y que podría ser incluso más increíble que la ciencia ficción de “Oprhan Black”. Esta nueva serie sugiere que una mujer podría estar enojada y que eso le gustaría realmente al mundo.

Le pregunté a Maslany cuándo había sido la última vez que se había enojado. “Eso siempre está ahí”, respondió. Pero rara vez se permite expresarlo en su vida personal. Además, nunca se le ve tan bien a ella —“me encantaría poder estar enojada, pero sin temblar y llorar”, afirmó— como se le ve a She-Hulk.

“Ella se transforma en una versión hiperhermosa e hiperfemenina que quizás sea más atractiva en esa ira”, afirmó Maslany mientras salía del puente y se adentraba en el caos de Manhattan. “Es una locura. Es muy loco”.

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