¿Una sesión de natación clandestina en París?, pregunte a Alexandre Voyer

Sabine COLPART, avec Olivier MORIN
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El nadador francés Alexandre Voyer, tras un entrenamiento el 14 de diciembre de 2016 en el canal del Ourcq a la altura de Pantin, a las afueras de París

El nadador francés Alexandre Voyer, tras un entrenamiento el 14 de diciembre de 2016 en el canal del Ourcq a la altura de Pantin, a las afueras de París (AFP | Olivier Morin)

Son las siete de la mañana y amanece en París. Alexandre Voyer se salta la prohibición en Trocadero para una sesión de natación clandestina en agua fría, práctica que ha convertido a este especialista en apnea en un guía excepcional para los aventureros de la capital francesa.

"¡La aventura comienza debajo de mi casa! Hay algo muy excitante en todo esto, he ido a bañarme a las catacumbas de París y he roto el hielo en la fuente de Trocadero", explica a la AFP.

Su cuerpo humeante después de un baño de un cuarto de hora a cinco grados en el canal del Ourcq (este de París) saborea el momento. Ingeniero de sonido y monitor de apnea, Voyer se ha convertido en un adicto a las sesiones en agua fría y en un firme militante por la legalización del baño en los canales y en varios puntos del río Sena a su paso por París.

"Vamos a un sitio frío, hostil, es duro pero estamos al lado de casa. En nuestra pequeña vida de parisinos podemos tener una dosis de aventura que es real. Tomar un baño en enero en el canal del Ourcq a las seis de la mañana, hay algo muy divertido en hacerlo", explica.

Voyer se entrena regularmente desde hace dos años para carreras en agua fría (conocidas como 'ice swimming'), pero no es fácil encontrar en París sitios 'legales' para bañarse con una temperatura inferior a cinco grados.

Así que este invierno decidió sumergirse en las aguas de los canales. Una transgresión -el baño en estas zonas, así como en el río, está prohibido en París- que comparte con otros deportistas, ganándose una reputación mundial gracias a las redes sociales y a las espectaculares fotografías que publica.

Preguntado por la AFP, el Ayuntamiento de París recuerda que "el baño en París está prohibido desde 1923, esencialmente por razones sanitarias y de seguridad, exponiéndose a una multa de 38 euros".

- Buena calidad del agua -

"Fijamos una cita en un lugar preciso, somos siete u ocho nadadores habituales y una veintena ocasional. ¡Ahora soy el guía de los baños urbanos en París!", reconoce.

"Pasó por París una surfista estadounidense que me contactó. Tuvimos un día completo. Después de ser detenida por la brigada fluvial y salir del Sena, pusimos dirección a las catacumbas, allí sacó su tabla rosa", explica Voyer.

Se trataba de Alison Teal, de 30 años y conocida por surfear en lugares insólitos, como en un volcán activo en Hawái, su tierra natal, siempre con bañador y tabla rosa.

"Fue una gran aventura. Hace dos años no hubiera metido el pie, es un lugar completamente desconocido. Mi afición es hacer fotos en lugares insólitos por lo que en las catacumbas estábamos de lleno en uno", continúa Voyer.

Este nadador atípico no ha visto objetos muy extraños en las aguas de París aunque sabe que un día se podrá topar con una moto lanzada la víspera o un carro oxidado. Por el contrario, sí tuvo un simpático encuentro con una nutria.

No tiene dudas sobre la calidad del agua a pesar de su mala fama en París. "Es muy buena y mucho mejor que en muchas playas de Francia, sería estúpido que no disfrutáramos como ciudadanos parisinos", dice.

Voyer ha decidido nadar todo el año. Cuando llega el verano lo hace en los puentes, en medio de los pícnics con los amigos. También fuera de la ley.

"Hoy el agua del canal del Ourcq, que viene esencialmente del Marne, es de una calidad suficiente que nos permitirá abrir el baño público en julio", añade el Ayuntamiento. Voyer dejará entonces la clandestinidad.