En Serbia, los sepultureros tienen su jornada de fiesta

Emmy VARLEY
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Radisa Mihajlovic, organizador del festival del que participan empresarios y empleados de las pompas fúnebres, clava una simbólica estaca en un pasel en forma de ataúd, en Pozarevac, Serbia, el 2 de noviembre de 2019

Radisa Mihajlovic, organizador del festival del que participan empresarios y empleados de las pompas fúnebres, clava una simbólica estaca en un pasel en forma de ataúd, en Pozarevac, Serbia, el 2 de noviembre de 2019 (AFP | Andrej ISAKOVIC)

En el pequeño pueblo serbio de Pozarevac, todo está listo para el baile de los sepultureros. Estrellas de la profesión o representantes de humildes funerarias se juntan para cantar, beber, olvidar la muerte y hacer negocios.

El frío Kosava -el viento del noreste que sopla sobre los Cárpatos antes de barrer Serbia- golpea el albergue que recibe el evento: una reunión de funerarias de todo el país, pero también, según los organizadores, casi todos los Balcanes.

Pozarevac es una ciudad de más de 40.000 habitantes en la confluencia de los ríos Danubio, Morava y Mlava, al sureste de Belgrado. También es el hogar de Slobodan Milosevic, el ex presidente yugoslavo, y su esposa Mirjana Markovic.

Radisa Mihajlovic, conocido como "Drnda" y organizador de esta décima "Grobarijada", es famoso en su país por haber conducido el sedán alemán que transportó en 2006 los restos de Milosevic al jardín familiar donde fue enterrado.

Ese evento impulsó los negocios de su pequeña empresa, que se convirtió en el primer servicio funerario en el país, reconoce de buena gana Drnda.

"Cuando me pidieron que me hiciera cargo del funeral" de Milosevic, quien murió en detención mientras esperaba juicio por genocidio, crímenes de guerra y contra la humanidad, "por supuesto que acepté de inmediato", dice.

"Fue una publicidad fantástica, y transportar a un presidente no es poca cosa, no importa lo que la gente piense de él, fue un honor para mí", señaló.

- Pastel en forma de ataúd -

En el gran comedor, el ambiente se calienta rápidamente a medida que los vasos de casi 300 participantes se vacían y los platos se llenan. Los invitados fuman en secuencia, como si quisieran convertirse en sus propios clientes en poco tiempo.

Se levantan para bailar el 'kolo', una danza tradicional que se realiza en círculo, con la música de un grupo folklórico.

En una profesión donde cotidianamente no todo es color de rosa, la "Grobarijada" permite descomprimirse.

"En este negocio, tenemos momentos tristes durante todo el año y es una forma de olvidar brevemente nuestra tristeza. También tenemos sentimientos", dice Drnda, quien a los 66 años está a punto de tomar su retirarse y entregar las riendas de Drnda International a su hijo Milan.

También es una oportunidad para hacer contactos. "La idea de fondo es que cualquiera que tenga una relación con las pompas fúnebres puede estar aquí, compartir sus ideas, sus experiencias y tal vez incluso hacer negocios".

Biljana Arandelovic, directora de una fábrica de cruces y ataúdes, agrega: "Venimos todos los años, nos encontramos con colegas, hacemos contactos y podemos crear oportunidades de negocios. Vengo siempre con mis empleados", relata.

En la sala principal los invitados aplauden lo más destacado de la noche. En una profusión de humo artificial y chispas de bengalas, un "glogov", una estaca de madera utilizada para derrotar a los vampiros, una palabra de origen serbio, está clavada plantada en el enorme pastel con forma de ataúd.