Serbia y Kosovo logran un acuerdo para calmar la tensión en su frontera

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Agentes de una unidad especial de la policía de Kosovo montan guardia en un punto próximo al paso fronterizo de Jaringe, el 20 de septiembre de 2021 cerca de territorio serbio (AFP/Armend Nimani)

Serbia y Kosovo alcanzaron este jueves un acuerdo para poner fin a las tensiones en su frontera, tras dos días de negociaciones en Bruselas, después del despliegue policial kosovar en la zona fronteriza que llevó a Belgrado a elevar el nivel de alerta de su ejército.

"¡Tenemos un entendimiento! Después de dos días de intensas negociaciones, se acaba de llegar a un acuerdo sobre la desescalada y el camino a seguir", tuiteó el representante de la Unión Europea (UE) en esas conversaciones, Miroslav Lajcak.

De acuerdo a este funcionario, las fuerzas policiales desplegadas en las proximidades de los dos pasos fronterizos bloqueados desde hace varios días se retirarán simultáneamente a partir del 2 de octubre.

En su lugar se desplegarán efectivos de la KFOR, fuerza de la OTAN encargada de la seguridad de Kosovo desde 1999.

La región fronteriza entre Serbia y Kosovo fue escenario esta semana de las peores tensiones en una década.

Serbia no reconoce la independencia de Kosovo, su antigua provincia, y las relaciones bilaterales continúan siendo extremadamente delicadas.

El 20 de septiembre, Kosovo envió unidades de la policía especial al norte del país, una región de mayoría serbia, para supervisar la decisión del gobierno kosovar de prohibir matrículas serbias en automóviles del territorio.

De acuerdo con el gobierno de Pristina, se trata de una medida de reciprocidad, ya que en Serbia los automóviles con matrícula de la "República de Kosovo" deben utilizar placas temporales serbias para poder circular.

Furiosos, centenares de afectados bloquearon en represalia las carreteras que conducen a los dos puestos fronterizos de la región, Jarinje y Brnjak.

- Despliegue de la KFOR -

Serbia reaccionó elevando el nivel de alerta de su ejército, y desplegó tanques cerca de la frontera, en tanto sus aviones de caza sobrevolaban la zona por primera vez desde la guerra entre separatistas kosovares y fuerzas serbias (1998-1999).

Según el acuerdo alcanzado en Bruselas, que durante una década ha impulsado un diálogo que supuestamente normalizaría las relaciones entre estos dos viejos enemigos, Kosovo acordó retirar sus fuerzas especiales de policía de la región a partir del sábado.

Simultáneamente, se desmantelarán las barricadas erigidas por los serbios.

La KFOR será desplegada en el área fronteriza durante dos semanas para garantizar "un ambiente seguro y la libertad de circulación".

Ambas partes también acordaron aplicar una solución temporal al problema de las placas de matrícula, que sería la entrada en vigencia de un acuerdo precedente nunca aplicado, que prevé que los conductores de ambos lados cubran los símbolos de soberanía en su placas con pegatinas. Las futuras negociaciones deberían desembocar en un acuerdo definitivo.

El presidente serbio, Aleksandar Vucic, quien acogía en su país a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, mencionó una "gran victoria".

"De esta manera aseguramos la libre circulación de mercancías y personas, mantenemos la paz y la estabilidad", subrayó ante periodistas.

Por su parte, el primer ministro kosovar, Albin Kurti, también consideró que este acuerdo es beneficioso. "La reciprocidad respecto a las placas de matrículas ha sido establecida", afirmó.

- "Queda mucho por solucionar" -

Von der Leyen elogió este "desarrollo positivo" de la situación, que es algo "bueno para toda la región". "El diálogo ahora debe continuar", destacó.

Asimismo, Gabriel Escobar, emisario estadounidense para los Balcanes occidentales, también se congratuló por este acuerdo, aunque advirtió: "aún quedan muchas cosas" por solucionar entre ambas partes.

La última eclosión de tensiones entre Kosovo y Serbia, la peor en varios años, concierne al delicado asunto de los 120.000 integrantes de la minoría serbia en Kosovo.

Muchos rechazan jurar fidelidad a las autoridades de Pristina, y son leales a Serbia, su "patria", y al presidente Vucic.

Estos vínculos son especialmente fuertes entre los 40.000 serbios del norte de Kosovo, debido a la proximidad geográfica con Belgrado, que los subvenciona en buena medida.

En las barricadas de camiones, que bloqueaban las carreteras que llevan hacia esos dos puestos fronterizos, este jueves la situación era más bien tranquila, según una periodista de la AFP.

"Es bueno que (las fuerzas policiales especiales de Kosovo) se retiren, también nosotros lo haremos, esto no es un problema", afirmó Iván, de 33 años.

Kosovo, que declaró su independencia en 2008, es reconocido por un centenar de países, pero no así por Belgrado, que cuenta con el apoyo de Moscú y Pekín.

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