“El ser humano se encuentra en un tiempo incierto”: Salvador Casanova

Joel Aguirre
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La humanidad sabe que lo que está aprendiendo en este momento no le va a servir dentro de poquísimos años porque será obsoleto. En un libro enciclopédico, Salvador Casanova analiza esa materia inasible llamada tiempo.

 

Con La maravillosa historia del tiempo y sus circunstancias, una obra enciclopédica recientemente relanzada, Salvador Casanova le apuesta a que el lector halle la respuesta a muchas incógnitas relacionadas con el tiempo: por qué lo concibe como lo concibe, por qué celebra las fiestas que celebra, por qué el tiempo es un concepto que se entrelaza con el espacio y la gravedad.

“Lo más importante es definir cómo percibe el ser humano el tiempo y las fronteras biológicas para percibir ese tiempo”, cuenta Casanova en encuentro con Newsweek México. “Por ejemplo, para los habitantes de este país, que estamos en la región entre los trópicos y donde conseguir el alimento es una cosa muy distinta a lo que es para un europeo, el concepto del tiempo es muy otro. Y de ahí, definir cómo se van desenvolviendo las situaciones históricas y políticas en nuestro país para que veamos el tiempo como lo vemos”.

La maravillosa historia del tiempo y sus circunstancias, publicado por Iure Editores, pretende hacer un análisis de esa materia inasible. El autor comienza por plantear los principales enfoques que tiene el mexicano sobre el tiempo y, posteriormente, refiere las condiciones psicológicas y biológicas a partir de las cuales se percibe el paso del tiempo, así como la medición y herramientas fundamentales para ello, el calendario y el reloj. Asimismo, la obra abarca temas relacionados, como la filosofía, la economía, el ejercicio del poder, las leyes físicas y los grandes inventores y descubridores.

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Cuenta el autor que “esta obra comencé a concebirla hace muchos años con una primera idea que surgió de mis lecturas del libro La historia del tiempo, de Stephen Hawking”. Durante muchos años fue maestro de física, relata, y dicho libro, que lo tenía fascinado, lo recomendó, pero varios de sus alumnos y amigos le dijeron que no lo entendieron. 

“Ahí empezaron las preguntas y me di cuenta de que, si se generaban una serie de cuestionamientos, estos eran interesantes y había que investigarlos. Seguro a usted le ha pasado que lee un libro y le surgen dudas, así va armando un maletín de conocimiento sobre lo que inicialmente vio o sobre lo que le faltó”.

De esa manera se decidió a escribir un libro que englobara aquellas partes que faltaban de abarcar en el libro de Hawking “y dar una explicación de la teoría de la relatividad tan simple como fuera posible”.

Nacido hace 66 años, Casanova es ingeniero mecánico. Su vida profesional ha abarcado la industria, la docencia y los medios de comunicación, y ha sido guionista, conductor y productor en programas educativos en el sistema de Telesecundaria, Canal Once y Fundación Cultural Televisa.

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—Salvador, ¿cómo hizo para aterrizar un libro con una temática tan compleja?

—Se divide en tres partes. Primero, cómo percibimos el tiempo y algunos conceptos filosóficos de nuestra percepción, en donde sobresale ese concepto que es de Aristóteles y que Santo Tomás trabaja y deja en un párrafo: qué es el tiempo si el pasado es lo que dejó de existir y ya no es, el futuro es lo que va a suceder, pero todavía no es, y el presente es un instante infinitesimal en que el futuro se convierte en pasado. Después está la medición del tiempo, qué es el día en un lugar en donde todo se está moviendo, pero que no lo concebimos: si nosotros estamos aquí, en esta sala, perfectamente quietos, platicando, nada se mueve a nuestro alrededor si no lo movemos. Sin embargo, nos estamos moviendo a 106,000 kilómetros por hora alrededor del Sol, y nos estamos moviendo a 1,600 kilómetros por hora alrededor del eje terrestre. En un lugar en donde todo se está moviendo se establecen lapsos en donde el tiempo nos marca cuánto hubo o cuál fue el transcurso de un lugar a otro.

“El concepto del tiempo se transforma dramáticamente cada año que transcurre”.
Foto: Especial

“Y después cómo el hombre ha manejado el tiempo en su beneficio y cómo no ha podido manejarlo en cuanto a su trabajo y las condiciones del entorno natural en que vive. Además, el concepto real de tiempo: qué es ese entramado que forman gravedad, espacio y tiempo, que no vemos, pero que condiciona hasta nuestras reacciones biológicas”.

—¿Cuál es su reflexión, en qué consiste el tiempo?

—Vayamos a las definiciones filosóficas. El tiempo es la medida del movimiento. Nosotros, para poder definir un tiempo, necesitamos que algo se mueva. En un universo vacío, ausente de todo, no hay un tiempo. Pero en un universo en el cual todo existe y se está moviendo, existe un tiempo, y ese tiempo forma una especie de tejido con el espacio y con las fuerzas que lo inundan. Hay muchos tipos de fuerzas que intervienen en el entramado temporal, pero la evidente, la que conocemos, es la gravitatoria. No obstante, la propia gravedad es un poco como ese anuncio que dice: todos saben que sí alivia, nadie sabe cómo alivia, pues la gravedad en sí todo el mundo sabe qué es y la puede medir y hacer cálculos, pero el hombre todavía no sabe cómo se genera.

—¿Desde ese punto de vista cómo se explica la importancia del tiempo para las sociedades y culturas actuales e históricas?

—Aquí estamos hablando de un tiempo conceptual, que es la forma como ve el hombre el tiempo. Este cambia para usted del momento en que nace al momento en que llega a la etapa anciana. Eso por una razón sencilla, usted siempre compara todo, usted es más alto que fulano, menos alto que zutano, tiene más pelo que mengano, etcétera, y cuando usted compara, cuando es un niño de un año, un año es todo el tiempo que conoce, y el siguiente año va a ser eterno porque es todo lo que usted conoce; sin embargo, cuando tiene dos años, un año es la mitad de su vida, y así sucesivamente. Cuando llega a los 60 años, un año es una fracción muy pequeña de su vida y siente que transcurre con mucha velocidad porque el intervalo con el que lo compara es mucho mayor. Ese es un concepto del tiempo que todos tenemos y sentimos.

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“Otro concepto del tiempo es el que usted establece en su vida diaria y en su cultura. Si usted hubiera tomado a un ser humano del siglo VIII, en 1700, y lo hubiera congelado y despertado en 1800, la vida de ese ser humano no habría cambiado mucho, se hubiera encontrado con que la gente se transportaba a caballo, en carreta, había barcos y una serie de cosas que cuando él se durmió existían. Pero si alguien se hubiera congelado en 1900 y hubiera despertado en 2000, el mundo hubiera sido totalmente distinto. Por eso, conforme pasa el tiempo, conforme se han dado los avances, el ser humano se encuentra cada vez en un tiempo más incierto porque sabe que lo que está aprendiendo en este momento no le va a servir dentro de uno, dos o tres años porque va a ser obsoleto. Los tiempos, el concepto del tiempo, se está transformando dramáticamente cada año que transcurre”.