"Para ser feliz es importante tener expectativas moderadas"

LA NACION

Para ser feliz es importante tener expectativas moderadas. La voluntad es la capacidad que más cuesta, pero a su vez la más valiosa. Y el relativismo y la permisividad son los males de esta época. Esas fueron sólo algunas de las definiciones que dejó Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica y director del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas de Madrid, en una entrevista con LA NACION.

Rojas visitó el país para participar de una conferencia sobre cómo mejorar la inteligencia en la acción de la gestión pública, durante el primer Foro Internacional de Gestión Pública que se llevó a cabo el viernes en el Centro Cívico de Parque Patricios y que fue organizado por la Secretaría de Planificación y Coordinación de Gestión de la Ciudad de Buenos Aires.

En su paso por Buenos Aires, el catedrático español también presentó su último libro Cinco consejos para potenciar la inteligencia. En esta obra ahonda en la inteligencia auxiliar y en cómo podemos desarrollarla a través de cinco herramientas: el orden, la voluntad, la constancia, la motivación y la capacidad de observar y tomar nota.

La hoja de vida de Rojas como profesional especializado en psiquiatría humanista abarca más de 15 libros y más de 3 millones de ejemplares vendidos. Temáticas como la ansiedad, la depresión, los trastornos de personalidad, el amor, la sexualidad o las crisis conyugales son protagonistas en sus investigaciones.

-¿Qué es ser inteligente?

-Significa tener capacidad de síntesis y saber distinguir lo accesorio de lo fundamental.

-¿Hay diferentes tipos de inteligencia?

-Hay muchas y no todas se llevan bien entre sí. Teórica, práctica, social, analítica, sintética, ética, discursiva, matemática, emocional, creativa, auxiliar e inteligencia para la vida.

-¿Cuáles son las dos más importantes?

-Las que tienen más protagonismo son la inteligencia emocional y la auxiliar. La primera es el arte de utilizar y de mezclar a la vez los instrumentos de la razón y los elementos de la vida sentimental buscando un buen equilibrio. Sabiendo que la inteligencia fría e intelectual sola se queda corta, la inteligencia auxiliar son las herramientas que elevan la inteligencia natural mediante cinco herramientas: orden, constancia, voluntad, motivación y la capacidad de observar. Te elevás por encima de muchas cosas cuando tenés trabajados esos puntos.

-¿Qué papel tiene la voluntad en el desarrollo de la inteligencia?

-La voluntad es la capacidad más costosa y la más valiosa a la vez. Es la habilidad para ponerse objetivos concretos y luchar por alcanzarlos. Mucha gente me pregunta: ¿con la voluntad se nace o se hace? La voluntad se hace, es un trabajo personal. Es la joya de la corona de la conducta y, el que la tiene, posee una herramienta que vale para casi todo. Es una llave multiuso que abre muchas puertas y ventanas.

-¿Y el orden?

-El orden es uno de los mejores amigos de la inteligencia. Y empieza en la cabeza. Allí tiene dos notas: en primer lugar, saber lo que uno quiere y eso se llama tener una determinación concreta. Y en segundo lugar, tener una jerarquía de valores, es decir, poder saber lo que va primero y lo que va segundo en la clasificación de las cosas personales.

-¿Qué es la felicidad?

-La felicidad es estar contento al comprobar que tenemos una buena relación entre las expectativas y los resultados. Para ser feliz es importante tener expectativas moderadas. Porque si son muy altas, la frustración está a la vuelta de la esquina. Hay dos tipos de felicidad: la absoluta y la relativa. La primera es una utopía, no existe. Existe la felicidad relativa, que es una felicidad razonable, que consiste en una vida lograda, a la que se le ha sacado el máximo provecho posible de las cuatro grandes notas: amor, trabajo, cultura y amistad.

-¿Qué impide que seamos felices?

-Hay dos características, que yo desarrollé en mi libro El hombre Light (1992), que veo que se mantienen con firmeza en la sociedad actual: la permisividad y el relativismo. Esos son los dos males de esta época. La primera significa que todo vale, que todo está permitido. La segunda que nada es verdad ni mentira, que todo depende del punto de vista personal. Con estas dos variables, el hombre está perdido y a la deriva.

-¿Qué se puede hacer para salir de eso?

-No se puede hacer nada a nivel general. Pero, a nivel personal, la gente que tenga conciencia de que esto ocurre, debe dar marcha atrás. Porque el relativismo significa la absolutización de lo relativo, la era de la pos verdad. Ya no interesa la verdad, porque yo tengo mi verdad. Eso conduce a una sociedad desorientada, sin norte, sin dirección. La consecuencia más visible de este problema es que enfermedades como la depresión, la ansiedad y los trastornos de la personalidad sean características de esta época.

-¿Qué papel juegan las crisis?

-A nivel general, en la historia de un país o de una ciudad, son bien vistas porque implican crecimiento. La palabra crisis es de origen latino y significa cambio, modificación, alternativa. Es una cosa buena. También están las crisis personales que implican maduración, alcanzar un nivel psicológico de equilibrio y buen juicio para gestionar, de la mejor manera posible, la vida personal.

-¿Cómo se puede mejorar la gestión pública?

-Aquí haría una distinción entre metas y objetivos. Las metas son demasiado generales, por ejemplo mejorar los parques de la ciudad, mejorar la sanidad pública o la justicia. En cambio, los objetivos son más concretos y se les puede dar un seguimiento muy cercano. Son cuestiones que, al ser operativas, pueden alcanzarse. La meta es algo positivo pero amplio, el objetivo es algo concreto y puede ser seguido milimétricamente. Las empresas públicas tienen que ser más prácticas, más operativas, gestionar mejor los recursos, plantearse más objetivos y no tantas metas.

-¿Cómo se aplica eso al caso de la Argentina?

-Hay que pensar que la Argentina es uno de los países más ricos del mundo, pero tiene un 30% de pobreza. Eso sucede porque, desde hace mucho tiempo, la gestión no ha sido buena.¿Cómo un país de tanta riqueza tiene tanta pobreza? Eso sucede porque la gestión se ha hecho mal, se tienen seguimientos negativos desde hace años y hay que corregirlos. Por otra parte, lo importante es motivar a la gente. La motivación es una forma de ilusión, es decir, que las personas sepan que están participando en un proyecto donde va a haber mucha gente que se va a beneficiar. Ese proyecto no tiene resultados inmediatos sino mediatos. Hay que esperar a conseguir los resultados y eso es parte del trabajo.