No tiene sentido que el secretario de Salud de Florida quiera menos pruebas de COVID | Editorial

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A principios de la semana semana, el secretario de Salub de la Florida, Joseph Ladapo, dijo: La gente se ha sobrepasado con las pruebas de detección de COVID. Tenemos que “deshacer la psicología de las pruebas”.

El Condado Miami-Dade, también dijo el lunes: Hay 70,236 personas que quieren hacerse la prueba, el número más alto hasta ahora.

Fue una victoria del sentido común –¡para variar!– y estamos aquí para ello.

El médico educado en Harvard, elegido personalmente por el gobernador Ron DeSantis, trató de desestimar las pruebas de COVID por considerarlas innecesarias, diciendo en una conferencia de prensa: “Realmente es hora de que la gente viva, tome las decisiones que quiera con respecto a la vacunación, para disfrutar del hecho de que muchos tienen inmunidad natural”.

Abogó por la realización de pruebas de “bajo valor” y “alto valor”, como forma de diferenciar quién es más vulnerable y debe someterse a ellas. Nos preguntamos dónde trazaría él esa línea.

Parece haber olvidado que el COVID puede matar a la gente. Y que estamos en una oleada sin precedentes a causa de la variante ómicron. Y que tal vez, solo tal vez, algunas personas preferirían no infectar a sus compañeros de trabajo y a los niños y a los ancianos y a los familiares o amigos inmunodeprimidos con los que conviven. Quizás en realidad quieran protegerlos de una enfermedad grave. Una idea alucinante, ¿verdad?

Pero se trata de la misma persona que se negó a ponerse una mascarilla en el despacho de una senadora estatal durante la pandemia, a pesar de que ella le dijo que tenía una enfermedad grave. Dijo que le costaba comunicarse con claridad con una mascarilla, algo extraño para un médico que presumiblemente ha tenido que llevar mascarillas quirúrgicas para comunicarse con claridad en el pasado.

La senadora estaba recibiendo tratamiento contra el cáncer de seno. Más tarde el médico ofreció una especie de disculpa diciendo que no pretendía faltar al respeto a nadie.

Ladapo está haciendo aquello para lo que lo contrató DeSantis. Él, al igual que el gobernador, está tratando de minimizar la pandemia. Es como si dijeran, ¡no hay nada que ver aquí!

La diferencia es que él es quien tiene el título de médico.

Y lo está haciendo mientras las tasas de transmisión de COVID en el sur de la Florida alcanzan un llamativo 28% o más. Y después de que más de 62,000 floridanos han muerto.

Lo que está recomendando menos pruebas pondría una venda en los ojos de los funcionarios de salud pública y el público en general. Las pruebas nos dicen dónde hay puntos de alta infección de COVID. Nos dicen cuándo debemos quedarnos en casa y no trabajar. ¿Cómo evaluaríamos el riesgo de las personas en residencias de ancianos y centros de asistencia? ¿Cómo sabrían los padres si es seguro que sus hijos vayan a la escuela?

Las palabras de Ladapo son totalmente egoístas e insensibles. Nosotros nos alegramos de que más de 70,000 residentes de Miami-Dade aún puedan reunir una pizca de compasión por los demás.

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