Suma cuatro años de cárcel a los 25 que ya cumple por intentar matar a su exsuegro desde prisión

En octubre de 2016 Jonathan F. mató a Mónica B., de la que estaba en proceso de separación. Por aquel crimen cometido en Arévalo (Ávila) cumple 25 años de condena a los que ha sumado, según publica El Norte de Castilla, cuatro más de pena por planear el asesinato de su exsuegro y un amigo de su esposa desde prisión. Otro preso, al que le ofreció el acuerdo para el crimen y que ha sido juzgado por extorsionarle, le delató y él ha aceptado los hechos.

Cuatro años de prisión por intentar matar a su suegro desde la cárcel. (Foto: Getty Images)

En su comparecencia ante la Audiencia de Segovia, el preso aceptó el acuerdo que se le proponía y los hechos de los que se le acusaba. Además de los cuatro años de pena, la sentencia incluye una ampliación del periodo de alejamiento de su exfamilia política a 15 años que le prohíbe acercarse a menos de un kilómetro y el pago de una multa de 1.500 euros a los afectados.

En el Centro Penitenciario de Segovia donde cumple condena por haber matado en presencia de una de sus hijas -de tres años en el momento del crimen- a su mujer, Jonathan F. pasó unas notas a otro interno en las que proponía organizar el asesinato de su exsuegro y de un amigo de la fallecida. Quien las recibió le delató entregándoselas a un funcionario. Por el asesinato de su entonces esposa ha pedido perdón y se ha excusado con el argumento de que no atravesaba un buen momento personal y en los celos que sentía, según recoge La Vanguardia.

Un perdón y arrepentimiento que la familia no acepta. Su hermana reconocía tras la nueva condena que “justicia para nosotros no habrá nunca en la vida por el delito anterior que se le juzgó que fue asesinar a mi hermana delante de sus niñas”. Además, asegura que no se fían de sus palabras y ninguna pena les parece suficiente por el crimen cometido . “Debería estar toda la vida dentro. Incluso estando allí ni siquiera puedes estar a gusto puesto que ha intentado matar a mi padre desde dentro”, ha sentenciado.

Tras aceptar el acuerdo, el caso de Jonathan F. vivió otro capítulo en la misma sala de justicia en Segovia. Esta vez, el acusado no era él, sino el preso que lo delató, J.A., cuya vista se celebró inmediatamente después y ya con la familia de Mónica fuera de la sala. En esta ocasión lo que se juzgaba era un supuesto delito de extorsión.

Actualmente en libertad, la defensa ha pedido la libre absolución, él se ha declarado inocente y la fiscalía solicita tres años de prisión. El acusado le habría chantajeado para conseguir tarjetas de teléfono y de peculio (tarjetas en las que los familiares de los presos meten dinero para que estos puedan pagar con ellas en el economato de prisión).

Además, también le ofreció un informe psiquiátrico favorable para su defensa que le conseguiría a través de un abogado y previo pago de 4.000 euros que debían ser introducidos por el padre de Jonathan F. en la cárcel. Lo primero, sí se dio. Lo segundo, no.

En la vista, en la que el condenado por matar a su mujer declaró contra el otro interno, describió a este como alguien con “una capacidad de manipulación constante” que se le “fue arrimando”. En su declaración mantuvo que le pagaba dinero a diario y que tuvo que acceder al chantaje porque tenía en su poder las notas en las que planeaba el asesinato de su exsuegro. Aseguró también que el acusado en esta vista por extorsión también le amenazaba con que tenía información de sus hijas y les haría daño.

Tanto funcionarios de prisiones como la terapeuta del Módulo de Enfermería declararon que las sospechas de chantaje existían, pero no tenían pruebas, según El Norte de Castilla. Otro preso de confianza, por su parte, aseguró en la vista que aunque no escuchó las amenazas de manera directa, sí había sido testigo de cómo el acusado de extorsión le pedía que le comprará cosas y se quedaba con sus tarjetas de teléfono. Para este episodio del caso aún no hay sentencia.

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