No es sencillo el manejo del TDAH, pero estos tutores están tratando de ayudar

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Isaac Roberts, de 9 años, a la izquierda, y su hermano Liam, de 7 años, quienes sufren de trastorno de déficit de atención con hiperactividad, recurren a una tabla de tareas para mantenerse enfocados en su rutina matutina, en su casa de Ada, Míchigan, el 15 de octubre de 2021. (Emily Rose Bennett/The New York Times)
Isaac Roberts, de 9 años, a la izquierda, y su hermano Liam, de 7 años, quienes sufren de trastorno de déficit de atención con hiperactividad, recurren a una tabla de tareas para mantenerse enfocados en su rutina matutina, en su casa de Ada, Míchigan, el 15 de octubre de 2021. (Emily Rose Bennett/The New York Times)

Las mañanas de entre semana se han convertido en un momento en que Dan y Melissa Roberts y sus cuatro hijos aprovechan el tráfico de camino a la escuela. Esta pareja, que vive cerca de Grand Rapids, Míchigan, permite que cada uno de sus hijos tenga su turno para elegir la música. (Sus músicos favoritos en la actualidad son Imagine Dragons, Ed Sheeran y Sam Smith).

Ahora, no solo llegan a tiempo, sino que nadie se queja. Es muy diferente de como solían ser las cosas: parecía que a los niños les costaba trabajo quitarse la pijama y, con las prisas al salir, se les olvidaba llevarse sus mochilas.

“Las transiciones son difíciles”, comentó Melissa Roberts. “Si algo no es interesante, no podemos concentrarnos en ello… en realidad no es una opción”.

Tanto ella como su esposo tienen un trastorno por déficit de atención con hiperactividad, o TDAH, que es un padecimiento del neurodesarrollo que puede dificultar el manejo tanto del tiempo como de las emociones. A sus dos hijos mayores, de 7 y 9 años, también les diagnosticaron TDAH. (A los más pequeños, de 2 y 4 años, aún no les realizan las pruebas).

Melissa Roberts dice que esa rutina matutina más tranquila se la debe a la tutora Tamara Rosier, quien ha estado enseñándole a toda la familia cómo mantenerse bien enfocados. En ocasiones, eso se logra haciendo que toda la familia se ponga a cantar junta para convertir un acontecimiento rutinario común y corriente en algo más interesante y comience el día de manera positiva.

“Nuestro cerebro busca la diversión”, comentó Rosier, quien —al igual que muchos tutores especialistas en TDAH— también sufre ese trastorno. Tareas como lavar la ropa, hacer los pagos y prepararse para ir a la escuela pueden parecer aburridas, así que “hay que tratar de que todo sea como un juego”.

Muchos de sus clientes “son capaces de hacer cosas geniales”, añadió, “pero no de irse a dormir a su hora”.

Dan Roberts de pie afuera de la habitación de su hijo de 4 años, en su casa de Ada, Míchigan, el 15 de octubre de 2021. (Emily Rose Bennett/The New York Times)
Dan Roberts de pie afuera de la habitación de su hijo de 4 años, en su casa de Ada, Míchigan, el 15 de octubre de 2021. (Emily Rose Bennett/The New York Times)

Pese a que este campo es cada vez más conocido, la asesoría para el TDAH se considera como algo nuevo. Las entrevistas con los tutores y los clientes y una serie de investigaciones que evalúan a los estudiantes universitarios indican que esta puede ser de ayuda para manejar los síntomas del TDAH, como la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad, al tiempo que mejora las habilidades para el funcionamiento ejecutivo y la autoestima.

A diferencia de un terapeuta o de un orientador ejecutivo, el tutor especialista en TDAH les enseña a sus clientes acerca del TDAH y trabaja con ellos para desarrollar un mejor control de las emociones, cumplir objetivos, aceptarse a sí mismos y generar soluciones prácticas que les ayuden a mantenerse enfocados, como listas de verificación, cronómetros y agendas. Las aseguradoras no cubren estas sesiones de asesoría.

“Con el paso de los años, realmente ha habido cada vez mayor interés y demanda por este tipo de servicios de apoyo”, señaló Lisa Joy Tuttle, directora de los programas grupales y de asesoría del Programa de Investigación y Tratamiento del TDAH en Adultos de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania. Cada año, Tuttle recibe cientos de solicitudes para sesiones de asesoría.

Muchas veces, los tutores pueden ayudar a sus clientes a prever y enfrentar los obstáculos que los han tenido detenidos durante años, añadió.

“En verdad estamos tratando de ayudar a que estas personas desarrollen sus propias ideas y soluciones”, explicó Tuttle.

‘No están perdidas’

La idea de recurrir a un tutor para que ayude en el manejo del TDAH a menudo se puede remontar a la década de 1990 cuando en el popular libro “Driven to Distraction” se habló de la asesoría como una “ayuda que sirve para darle estructura” a la vida de alguna persona con TDAH, un proceso diferente de la psicoterapia.

Estos tutores han tenido desde entonces una organización sin fines de lucro llamada ADHD Coaches Organization cuyo objetivo es establecer criterios profesionales, ofrecer capacitación continua y crear una comunidad. También las empresas privadas, como JST Coaching and Training y ADD Coach Academy, están capacitando a la siguiente generación de tutores. Sus sitios web también incluyen directorios de proveedores para quienes están en busca de un tutor.

Debido a que los tutores no poseen ninguna certificación de su estado, pueden trabajar (y lo hacen) por teléfono o video con clientes de cualquier parte de Estados Unidos y de otros países.

Aunque algunos tutores proporcionan orientación a los adolescentes o a los padres de chicos más pequeños que padecen TDAH, la mayoría de ellos asesoran a estudiantes universitarios o a adultos que desean ayuda en la planeación, el manejo del tiempo, el planteamiento de objetivos, la organización y la resolución de problemas.

Durante las asesorías individuales, el cliente se plantea metas y determina su ritmo ideal para realizar cambios, mientras que quizás en las asesorías grupales se lleve un temario y se siga un ritmo ya establecido, explicó Tuttle.

Ambos tipos de asesoría están diseñados para ayudarles a las personas con TDAH a que identifiquen y aprovechen sus capacidades.

“Debemos ayudarles a entender que no están perdidas”, mencionó David Giwerc, presidente de ADD Coach Academy, la cual brinda capacitación a los tutores especialistas en TDAH en Estados Unidos y el extranjero.

El manejo de emociones importantes

Es posible que las personas con TDAH también necesiten recibir ayuda con algunas emociones como la ansiedad, el enojo y la vergüenza. Hay estudios que han relacionado los síntomas de TDAH con regiones específicas de la corteza prefrontal, sobre todo con zonas del cerebro que rigen el comportamiento y la atención y que también nos ayudan a planificar, tomar decisiones y gestionar nuestros impulsos.

El control de las emociones es una de las habilidades primordiales que deben aprender nuestros clientes, señaló Rosier, presidenta de ADHD Coaches Organization y autora de “Your Brain’s Not Broken”, un libro nuevo acerca de cómo transitar por las intensas emociones que acompañan el TDAH.

“En otras palabras, cómo hago para no estar enojada todo el tiempo dentro de mi cabeza”, añadió. “A partir de esa idea, hablo de la flexibilidad cognitiva”, o de “saber que en ese momento dispongo de diferentes opciones”.

Usando unos changuitos que tienen nombres como Ian el irritable o Winnie el quejumbroso, Rosier les enseñó a los niños Roberts a ponerle nombre a sus emociones. Cuando quieren tirarse al suelo para no hacer la tarea, se pueden preguntar: “¿Quién tiene el control ahora? ¿Qué está ocurriendo? Ah, es el changuito del TDAH”, comentó Melissa Roberts.

¿Qué dicen las investigaciones?

El último estudio arbitrado sobre la asesoría parece muy prometedor. No obstante, la mayor parte de él se ha enfocado en estudiantes universitarios y, en menor grado, en la asesoría de grupo para adultos, así que todavía no se sabe mucho acerca de cómo se desarrollan los adultos a nivel individual.

Es posible que la asesoría especializada para TDAH ayude a los estudiantes universitarios a mejorar su promedio de calificaciones, su bienestar y los procesos mentales que les ayudan a planificar, enfocarse y recordar las indicaciones.

Elena Schmitt, de 24 años, quien este año se graduó de la Universidad de Míchigan, señala que gracias a la asesoría especializada en TDAH mejoró sus calificaciones y obtuvo su título.

Le había ido bien en la escuela hasta el primer año de universidad, cuando sus calificaciones comenzaron a bajar. En el tercer año, su inscripción estaba condicionada a la mejora de su rendimiento académico. Sus padres, ambos psicólogos clínicos, le ayudaron a que recibiera una evaluación gracias a la cual fue diagnosticada más adelante.

“Pasé 21 años de mi vida sin saber que tenía TDAH y dislexia”, comentó.

Schmitt ha estado trabajando con su tutora, Rosier, durante casi tres años. Explicó que, anteriormente, muchas veces se juzgaba con dureza si no cumplía con algún plazo de entrega o si perdía el enfoque, pero que, con la asesoría ha aprendido a ser compasiva con ella misma y obtuvo las “habilidades y directrices para vivir a gusto dentro de mi cerebro”.

El tránsito a la universidad puede ser mucho más difícil para las personas con TDAH en parte porque están entrando a un ambiente menos estructurado y con mayores desafíos que requieren más habilidades para el funcionamiento ejecutivo. Eso lo convierte en un momento ideal para la asesoría”, explicó Jodi Sleeper-Triplett, pionera en asesoría especializada en TDAH para jóvenes y fundadora y directora general de JST Coaching and Training, la cual ofrece capacitación para quienes se convierten en tutores de estudiantes con TDAH.

De nada sirve que los padres de niños con TDAH les digan “solo hazlo”, afirmó. “Si supieran cómo hacerlo —si tuvieran las habilidades necesarias— lo harían. Los chicos no quieren fallar”.

© 2021 The New York Times Company

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