Senadores expresan frustración por política exterior de EEUU y pocos avances en Venezuela

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Fernando Vergara/AP

Los senadores estadounidenses expresaron su frustración por lo que consideran pobres resultados de las políticas estadounidenses destinadas a restaurar la democracia en Venezuela durante una audiencia el jueves en la que interrogaron a los funcionarios de la administración de Joe Biden sobre lo que están haciendo para lograr la liberación de los rehenes estadounidenses en la nación sudamericana y presionar al gobernante Nicolás Maduro para que regrese a la mesa de negociaciones con la oposición.

Durante la audiencia del Comité de Asuntos Exteriores, el subsecretario de Estado para América Latina, Brian A. Nichols, dijo que la administración de Biden estaba enfocada en lograr que Maduro y la oposición de Venezuela regresaran a las negociaciones formales en la Ciudad de México con la esperanza de acordar la relación de elecciones democráticas. Nichols dijo que ha habido “avances significativos” en ese sentido.

Pero en un tenso intercambio, el senador Bob Menéndez (NJ-D), presidente del comité, cuestionó esa versión y dijo que Maduro estaba “ganando tiempo”.

“¿Cuánto tiempo vamos a esperar para que se lleve a cabo un proceso formal?”, preguntó Menéndez. “Él [Maduro] está sacando oro del país, está permitiendo que nuestros adversarios participen activamente en nuestro hemisferio occidental, tiene como rehenes a ciudadanos estadounidenses. ¿Hasta cuándo vamos a tolerar eso?”.

Nichols dijo que la administración estaba lista para “imponer sanciones, lista para tomar medidas integrales si este proceso no avanza”, pero no proporcionó un cronograma.

Menéndez respondió en un tono frustrado: “Ya está tardando mucho, y en el ínterin Maduro ha convertido al país en un narcoestado. Y no pasa nada”.

Otros senadores también se hicieron eco de sus puntos de vista, incluido Tim Kaine (D-VA), quien calificó de “fracaso” los esfuerzos de las tres últimas administraciones para llevar la democracia a Venezuela. Luego sugirió que la administración debería enfocarse en expandir la ayuda humanitaria a los venezolanos (EE. UU. ya es el mayor donante, con casi $2 mil millones gastados en esfuerzos humanitarios desde 2017) y crear el espacio político para que la oposición compita en las próximas elecciones presidenciales en 2024.

Maduro ha llevado a la que alguna vez fue una de las naciones más ricas del continente, con una vasta reserva de petróleo, a una abismal crisis humanitaria que ha provocado un éxodo de casi siete millones de venezolanos y ha dejado a la mayoría de la población viviendo en la pobreza extrema. Ni las protestas masivas ni un intento de golpe de estado en 2017 lograron derrocarlo. La oposición y el gobierno interino respaldado por Estados Unidos y dirigido por el ex parlamentario Juan Guaidó han tratado de entablar conversaciones con representantes del régimen para llegar a un acuerdo político. Aún así, en cada ocasión, los representantes de Maduro han abandonado el diálogo.

Aunque aseguró que Estados Unidos aún apoya a Guaidó, Nichols admitió que el reconocimiento internacional del gobierno interino ha disminuido y dijo que la administración tiene que ajustar sus políticas a esa realidad.

El republicano de Florida Marco Rubio y otros senadores también le preguntaron a Nichols sobre un viaje a Venezuela realizado por funcionarios de alto rango de la administración para reunirse con Maduro en marzo.

El diplomático confirmó informes de prensa de que los funcionarios ofrecieron aliviar algunas sanciones a cambio de avances en las negociaciones con la oposición, pero negó que la misma oferta fuera extendida para negociar la liberación de estadounidenses injustamente detenidos en ese país. Venezuela liberó a dos estadounidenses después de la visita.

Hay al menos 10 estadounidenses aún detenidos en la nación sudamericana, entre ellos cinco ejecutivos de la petrolera Citgo. Nichols agregó que las conversaciones encabezadas por el enviado especial de EEUU para asuntos relacionados con los rehenes, Roger Carstens, con el régimen de Maduro estaban “en curso”.