El senador cordobés Carlos Caserio será el ministro de Transporte

Gabriela Origlia

Caserio se reunió con el presidente electo ayer; pretende federalizar los subsidios

CÓRDOBA.- Carlos Caserio, el primer dirigente peronista de fuste de Córdoba que apoyó a Alberto Fernández durante la campaña, está prácticamente decidido a dejar su banca en el Senado y ser ministro de Transporte. El tema central de la agenda que afrontará son los subsidios al transporte y el objetivo es "federalizar" la distribución de recursos, a partir de la convicción de que el área metropolitana sigue en ventaja con respecto al resto del país. Con un detalle: el kirchnerismo cimentó su victoria en el conurbano bonaerense.

Después de la conversación en la que cerraron detalles, Caserio aceptaría la propuesta de Fernández, que apunta a descomprimir la tensión en el Senado para poder unificar una bancada que responda a Cristina Kirchner. Lo secundaría en Transporte Gabriel Bermúdez, actual funcionario del gobernador Juan Schiaretti .

Uno de los pedidos de Caserio fue tener bajo su gestión el área de infraestructura de transporte, además de las regulaciones. Para el arranque, el tema más urgente es el de los subsidios: el diagnóstico apunta al "descalabro de los precios relativos" y al impacto que generó la suba del biodiésel, que terminó por licuar las ventajas que consiguieron las empresas del interior que convirtieron parte de su flota a ese sistema.

"No hay magia ni soluciones inmediatas. La clave es la gestión y trabajar sobre ideas que permitan reducir costos -adelantaron a LA NACION desde el entorno de Caserio-. Por ejemplo, se pueden perfeccionar recorridos y reflotar el biodiésel como opción, que con sus ventajas impositivas y aliento a las economías regionales también les sirve a las empresas".

Para que la capacidad de producción de biocombustibles alcance, debe ir de la mano de un impulso al sector (lo que implicará un guiño al campo) mientras se va reconvirtiendo la flota.

El proyecto de presupuesto mantiene el fondo de transporte creado para distribuir entre las provincias. "Es una conquista a mantener, pero solo no alcanza. Hay que corregir las discrecionalidades con que se manejaron los otros $1500 millones establecidos para desequilibrios financieros. Nación priorizó a los municipios amarillos y no hubo equidad en el reparto", apuntaron.