Senado: el kirchnerismo avanza sobre la Procuración, tras una votación que fastidió a Cristina Kirchner y envió un mensaje a Elisa Carrió

Gustavo Ybarra
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El Frente de Todos aplicó su mayoría y rechazó el pedido de Juntos por el Cambio para retirar los proyectos presentados por senadores de la oposición que buscan modificar la ley del Ministerio Público Fiscal y ratificó, así, su voluntad de continuar buscando alternativas para desplazar a Eduardo Casal y ubicar a un candidato propio como jefe de los fiscales.

De hecho, al fundamentar el voto de su bancada, el presidente de la comisión de Justicia, el kirchnerista Oscar Parrilli (Neuquén), confirmó que el debate iniciado el viernes de la semana pasada continuará el próximo lunes.

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La oposición ve la mano de Cristina Kirchner detrás de la jugada y sospecha que el oficialismo pretende usar esas iniciativas como excusa para relajar la mayoría de dos tercios de los presentes que la ley exige que debe reunir el Senado para designar al procurador general de la Nación. Ninguna de los dos proyectos modifican esa relación de fuerzas, sino que proponen limitar el mandato del jefe de los fiscales, que en la actualidad es un cargo vitalicio. De todos modos, la oposición pidió retirar las iniciativas y el oficialismo rechazó ese pedido.

Esta relación de fuerzas, que no tiene el kirchnerismo en la Cámara alta, es lo que mantiene empantanado el tratamiento del pliego del juez federal Daniel Rafecas, propuesto en marzo último por el presidente Alberto Fernández para convertirse en el jefe de los fiscales.

Parrilli justificó el rechazo al retiro de los proyectos en la necesidad de resolver la vacancia que existe en la Procuración General de la Nación desde la renuncia, hace tres años, de Alejandra Gils Carbó.

Al respecto, el senador oficialista responsabilizó por la situación al gobierno de Mauricio Macri, al que acusó de haber llevado adelante "una campaña despiadada y feroz contra Gils Carbó, a la que acusaban de ser kirchnerista".

En la misma línea sumó su voz Martín Doñate (Frente de Todos-Río Negro), quien aseguró que los proyectos sobre la Procuración impulsados por la oposición tenían por finalidad "incorporar insumos de desgaste al propósito no velado que era, en su momento, que Gils Carbó renunciara".

"Ahora quieren defender al irregular procurador Eduardo Casal para que se mantenga en esa tarea que viene llevando adelante con (el fiscal Carlos) Stornelli y otros de una serie de decisiones que chocan de bruces con lo normal funcionamiento de una institución clave para la República, como es el Ministerio Público Fiscal", agregó Doñate, quien preside la Comisión Bicameral de Control del Ministerio Público desde la que el kirchnerismo viene hostigando a casal con la intención de forzar su renuncia.

Desde Juntos para el Cambio, el cordobés Ernesto Martínez justificó el pedido de retiro de los proyectos en que "no es el momento políticamente adecuado" para tratarlos y le recordó al oficialismo que "no existen antecedentes en 150 años" de historia parlamentaria de un rechazo al pedido de retiro de un proyecto. "Es inédito. Un proyecto retirado, sin voluntad de que se trate, es tomado por el oficialismo para saldar una cuestión interna", agregó.

Mensaje a Carrió

Y en un directo mensaje al oficialismo, con ramificaciones al interior de la propia coalición opositora que integra, Martínez ratificó el rechazo de Juntos por el Cambio a colaborar para que el Gobierno alcance el voto de los dos tercios que necesita para designar a Rafecas.

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"En este momento no hay acuerdo posible, mucho menos con el nombre que ha sido enviado por el Poder Ejecutivo", afirmó el cordobés.

Para que no quedaran dudas, Martínez aseguró que su bancada "no admite ni admitirá influencias externas, tengan el peso que tengan", en una clara réplica a Elisa Carrió, quien pidió apoyar la candidatura de Rafecas para evitar que el kirchnerismo imponga otro candidato en su lugar.

Una votación engorrosa y el fastidio de Cristina Kirchner

La pulseada fue decidida por 41 votos afirmativos y 27 negativos, al término de una votación confusa y engorrosa como consecuencia de que Cristina Kirchner estableció que el voto afirmativo implicaba el rechazo al retiro de los proyectos.

En realidad, el sentido debió haber sido exactamente al revés, ya que lo que se discutía era el pedido de la oposición para que se retiraran sus iniciativas, a lo que el kirchnerismo se oponía. Así lo dejó planteado el peronista disidente Juan Carlos Romero (Salta) cuando votó de manera positiva y aclaró: "Estamos votando de una manera equivocada por un capricho de la mesa" de conducción de la Cámara.

Tras completarse la votación, la vicepresidenta tomó el guante y reivindicó su posición argumentando que si hubo alguna confusión se debió a que la oposición no aceptó "la votación a mano alzada; como correspondía, por otra parte".

"Una hora y media transcurrió entre tres oradores y la votación, gracias", remató el tramo de la sesión Cristina Kirchner, sin poder disimular su malestar por la situación.