Senado: Juntos por el Cambio quiere disputarle poder a Cristina Kirchner

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Martín Lousteau y Luis Naidenoff en la sesión del Senado de la Nación en la que se trató el retiro de proyectos para modificar la ley del Ministerio Público, el 29 de octubre 2020
Prensa Senado

Fortalecidos por el resultado de las elecciones, que le quitaran al oficialismo la cómoda mayoría que todavía tiene en el Senado, en Juntos por el Cambio se preparan para obligar a Cristina Kirchner a ceder el control absoluto de la Cámara alta y someterse a un escenario de mayor diálogo y consenso.

“Un gran poder siempre trae aparejada una gran responsabilidad”, bromeó un senador radical, apelando a la frase que hizo famosa la primera película del Hombre Araña, para dar a entender que, con 31 senadores, el conglomerado opositor tendrá que agudizar su ingenio para elevar su perfil opositor.

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Es que, más allá de la alegría por el fuerte retroceso del Frente de Todos, que perderá seis escaños, el escenario es complejo. Con ese bloque, Juntos por el Cambio está lejos de poder manejar los tiempos de la Cámara alta, más cuando el oficialismo tiene fuerzas provinciales dispuestas a permitirle lograr esa meta.

Pero también es cierto que tendrán mayor poder de fuego para discutir en otros terrenos. Por ejemplo, el reparto de comisiones. Más que los nombres y sus presidencias -dicen que respetarán la tradición de dejarle las consideradas estratégicas al oficialismo- la pulseada clave será la definición de cómo quedará compuesto cada cuerpo de trabajo legislativo.

Saben que Cristina Kirchner buscará garantizarse la presencia de aliados para mantener la mayoría en cada comisión, que le permita seguir emitiendo dictámenes.

La discusión interna de la oposición

Pero, además de esa batalla, la primera gran definición que deberá tomar Juntos por el Cambio será la elección de las autoridades del interbloque, que hoy conduce el formoseño Luis Naidenoff, radical que cuenta con el respaldo de Gerardo Morales. El jujeño se fue hace seis años del Senado para gobernar su provincia, pero nunca dejó de tener influencia en la bancada radical.

La relación de fuerzas le otorga al radicalismo la conducción del interbloque: tiene más senadores que Pro. Si bien nadie abrió la boca todavía, candidatos a ocupar la principal poltrona opositora no faltan.

Al propio Naidenoff, que tiene intenciones de permanecer en el cargo, se suma la siempre acechante figura de Martín Lousteau. El porteño tiene aspiraciones de conducción y viene realizando un trabajo de hormiga tejiendo alianzas en el interior, como con el catamarqueño Flavio Fama, que ganó la primaria y el domingo obtuvo una banca en la Cámara alta, con el objetivo de sumar apoyos.

Sin embargo, sus seguidores no alcanzarían para elevarlo a la conducción del interbloque. De hecho, una de sus aliadas, la mendocina Pamela Verasay, dejará el cuerpo el próximo 10 de diciembre.

El recambio de representantes de Mendoza viene con otro nombre que podría aspirar a puestos de relieve político en la Cámara alta. Se trata de Alfredo Cornejo, cuyo mandato como presidente de la UCR está próximo a vencer.

Alfredo Cornejo durante el debate
Santiago Filipuzzi


Alfredo Cornejo se mudará a la Cámara alta en diciembre (Santiago Filipuzzi/)

El exgobernador de Mendoza dice no tener aspiraciones a conducir el interbloque de Juntos por el Cambio cuando se mude de Cámara (ahora es diputado), pero tampoco se baja de la carrera si surge la posibilidad de ocupar ese sitial como consecuencia del equilibrio interno que deberá respetar la reestructuración de cargos que implicará la definición de las nuevas autoridades partidarias del radicalismo.

Por el momento, en la UCR existe la intención de evitar cualquier tipo de lucha intestina y se busca sellar la unidad. En ese escenario, una salida sería volver a un esquema ya conocido por los radicales del Senado: elegir un jefe de bloque diferente al del interbloque de Juntos por el Cambio. Esa solución nunca fue del agrado de Naidenoff, quien hoy reúne ambos cargos, ya que sufrió ese doble comando cuando el chaqueño Ángel Rozas le arrebató la conducción de la bancada radical.

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En el macrismo el panorama es más desconcertante aún. La conducción del bloque está en manos del misionero Humberto Schiavoni. Adicto al bajo perfil, su continuidad es una incógnita.

Por lo pronto, no aparecen en el horizonte nombres de relieve que puedan reemplazarlo. Pero es una discusión que recién llegará una vez que termine la fuerte puja entre halcones y palomas que se desató en el macrismo tras los resultados del domingo.

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