Tras una semana de vacunación, la segunda ola de la covid-19 no cede en Bolivia

La Paz, 4 feb (EFE).- La inmunización en Bolivia contra la covid-19 avanza en medio de algunas polémicas una semana después de la llegada de las primeras 22.000 dosis de la vacuna rusa Sputnik V, que se han aplicado al menos a un tercio del personal médico que atiende a los enfermos con coronavirus, sector declarado prioritario.

En este tiempo, las autoridades nacionales consiguieron distribuir las dosis en los nueve departamentos bolivianos, algo que se ha producido en "tiempo récord", según destacó el presidente del país, Luis Arce.

Inicialmente este proceso, que busca inmunizar a más de 9.000 trabajadores sanitarios, ha sido lento por la etapa de observación que se aplica a quienes la reciben, no obstante regiones como Santa Cruz, la más afectada por la pandemia, están a punto de finalizar esta labor.

Entretanto, los reportes diarios se han mantenido en los últimos días sobre las 50 muertes y los 2.000 contagios.

APLICACIÓN DE LAS VACUNAS

El proceso de inmunización ha superado ya las 3.560 dosis aplicadas al personal médico de "primera línea", según uno de los últimos reportes gubernamentales con base en datos del Viceministerio de Promoción y Vigilancia Epidemiológica.

Justamente, este proceso tomó impulso después de que el martes pasado se completaron las entregas previstas en las nueve regiones bolivianas con las dotaciones a la andina Oruro y la amazónica Beni.

El especialista en epidemiología Virgilio Prieto, que afrontó la primera etapa de la pandemia el año pasado, mencionó a Efe que la vacunación de médicos "es garantía para la atención de la población", aunque debe haber un "control estricto" hasta la aplicación de una segunda dosis dentro de 21 días a aquellos que ya la recibieron.

POLÉMICAS EN LA INMUNIZACIÓN

El proceso de distribución de vacunas y sus primeras aplicaciones no han estado exentos de polémicas, como cuando las primeras dosis Sputnik V llegaron a Beni en un camión frigorífico avícola, ante la falta de un vehículo exclusivo para esa labor.

Ese incidente exhibió las necesidades logísticas que deberán tenerse en poco tiempo cuando a mediados de este mes lleguen las dotaciones masivas de vacunas del mecanismo Covax de las Naciones Unidas y a partir de marzo y abril las dosis grandes de Sputnik V y Oxford-AstraZeneca, respectivamente.

Por otro lado, estuvo la polémica entre el Parlamento y los gremios de médicos por la aprobación de la ley de "Emergencia Sanitaria" que prohíbe las protestas, huelgas o manifestaciones cuando rija aquella situación, entre otros aspectos, solucionado tras un diálogo entre partes.

CARACTERÍSTICAS DEL SEGUNDO PICO

"La velocidad de propagación" y la "gravedad" con la que actúa la enfermedad en esta segunda ola que comenzó en diciembre es lo que la diferencia de la primera que se produjo en julio y agosto del año pasado, afirmó Prieto.

Este especialista, que también fue el jefe de Epidemiología del país, aseveró que posiblemente por las "mutaciones" del virus se producen decesos a causa de complicaciones pulmonares inclusive con síntomas leves.

Prieto no considera que cepas más contagiosas como la brasileña o la británica estén en el país, si bien varios especialistas han considerado que las características de esta segunda ola invitan a pensar en esa posibilidad.

Ante esto el Gobierno boliviano ha mostrado su disposición para que se hagan estudios junto a especialistas del exterior y se pueda definir si este segundo brote de la enfermedad tiene relación con las nuevas cepas del virus.

Tras esta primera etapa de vacunación, los reportes de reacciones de las personas vacunadas a la inmunización fueron con molestias "leves" en las primeras 24 horas, de acuerdo a las autoridades sanitarias.

Bolivia ha reportado 10.571 decesos y 222.447 casos confirmados desde la detección de los primeros en marzo del año pasado.

El Gobierno de Luis Arce basa su estrategia contra la enfermedad en la toma masiva de muestras, la compra de vacunas y la coordinación con los gobiernos subnacionales.

Gabriel Romano

(c) Agencia EFE