Con su sello personal, Cristina Kirchner le puso fin a la "pax pandémica" en el Senado

Gustavo Ybarra

La vicepresidente empezó a desplegar su particular y siempre polémico estilo de conducción en las sesiones de la Cámara alta

Las relaciones entre el oficialismo y la oposición en el Senado están cortadas. La "pax pandémica" se rompió desde que Cristina Kirchner le ordenó hace dos semanas al Frente de Todos avanzar con una agenda política que nada tiene que ver la emergencia sanitaria, desconociendo el protocolo de sesiones virtuales que ella mismo firmó y que el cuerpo votó por unanimidad el pasado 13 de mayo.

La situación generó la reacción de la oposición, que en las últimas dos sesiones tomó el camino de deslegitimar las sesiones desconectándose de las videoconferencias y denunciar una maniobra de "revanchismo".

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"En las últimas semanas ha quedado en evidencia la intención del kirchnerismo de utilizar el Senado para atender las necesidades políticas personales de algunos de sus miembros", denunció Juntos por el Cambio.

Pero a la tensión política se suman algunas particularidades en el estilo de conducción de los debates que la vicepresidenta viene mostrando desde que asumió la presidencia del Senado y que, en sintonía con el enfrentamiento con la oposición, vienen agudizándose en las últimas semanas.

Discursos oficialistas que parecen seguir un guión para permitirle colar sus opiniones en los debates y un doble estándar en el tratamiento de los senadores opositores son algunos de los mojones del camino que viene transitando Cristina Kirchner y que han provocado el rechazo de la oposición.

El caso más emblemático de este tratamiento diferencial ocurrió hace dos semanas, cuando le hicieron notar a la vicepresidenta que la senadora Pamela Verasay (UCR-Mendoza) tenía dificultades para conectarse a la videoconferencia.

Martín Lousteau protagonizó un contrapunto con la vicepresidenta

"Ahora buscamos a Verasay. Igual, tenemos número suficiente. Si falta un senador es como si no tuviéramos un senador sentado en el recinto", respondió Cristina Kirchner.

"Una senadora está tratando de sentarse en una sesión y no está pudiendo, son dos cosas distintas", le retrucó Martín Lousteau (UCR-Capital).

La insistencia del radical terminó con la paciencia de Cristina Kirchner que, tras recordarle que no le había cedido la palabra, intentó ponerle punto final a la polémica. "Miren, es un problema de una señora senadora que no se puede conectar, no altera el resultado de la sesión", sentenció.

Sin embargo, apenas unas horas después y en la misma sesión, Cristina Kirchner aplicó otro criterio ante la ausencia de un miembro del oficialismo. "Vamos a esperar que venga la presidenta provisional, la senadora Claudia Ledesma Abdala de Zamora", pidió, y demoró la votación hasta que, después dos minutos, la esposa del gobernador de Santiago del Estero ocupó su banca.

Intercambios guionados

Impedida de hablar en las sesiones porque no es senadora, la vicepresidenta ha encontrado la forma de romper esa barrera constitucional utilizando los resquicios que le otorgan los discursos de algunos senadores.

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El elegido para este juego es Oscar Parrilli (Neuquén), con quien la vicepresidenta mantiene una relación casi teatral en las sesiones, como si siguieran un guión cada vez que el oficialista interviene en el debate para denunciar diferentes aspectos de la presidencia de Mauricio Macri.

Así, a los gestos y sonrisas de aprobación se suman oportunas intervenciones de Cristina Kirchner durante el discurso. Como en la sesión del 21 de mayo último, cuando Parrilli usó su tiempo de exposición para denunciar el espionaje ilegal y la persecución judicial del macrismo contra dirigentes opositores.

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"Le quedan 20 segundos, así que redondee", interrumpió la vicepresidenta, antes de agregar: "Le va a faltar mucho tiempo. tendría que tener una hora; pero como una hora no le puedo dar, tiene ocho minutos".

A pesar de la advertencia, el senador continuó enumerando atropellos, provocando otra calculada intervención de la presidenta del Senado. "Necesitaríamos otra sesión complementaria y no da. No se le agotaron los hechos, se agotaron sus ocho minutos", afirmó Cristina Kirchner que, antes de pasar al siguiente orador, dejó una sugerencia cargada de voltaje político: "Tiene que solicitar en su bloque todo el tiempo del Frente de Todos y así dudo que también le alcance".