La selección argentina en Huracán: "Messi comodín" en un reducido y la preocupación por la salida de Acuña

LA NACION

La selección argentina tuvo su práctica a puertas abiertas en un estadio de Huracán que mostró sus tribunas llenas de chicos y familias y dejó dos imágenes bien distintas desde el campo de juego: de un lado estuvo la emoción que generó Lionel Messi en los niños que se acercaron a Parque Patricios (jugó de comodín en un reducido, mostró su calidad y hasta regaló pelotas), mientras que por el costado de la preocupación apareció Marcos Acuña, que tuvo que dejar el entrenamiento por una molestia tras tirar un centro desde la izquierda. Nicolás Otamendi, por su parte, trabajó diferenciado.

La selección entrenó ante 30 mil personas en Huracán - Fuente: Télam

Los equipos. Caballero, Biglia, Rojo, Acuña, Mercado y Salvio (azules) enfrentaron a Armani, Higuaín, Lanzini, Lo Celso, Di María y un juvenil (pecheras rojas). Messi (amarillo) fue el comodín que tomaba la pelota para el equipo que atacaba. Frente a la popular local jugaron Fazio, Mascherano, Ansaldi, Tagliafico y dos sparrings contra Meza, Pavón, Banega, Dybala, Guzmán y otro juvenil.

Entre la preocupación y las buenas noticias. Otamendi trabajó diferenciado, mientras que Acuña se fue con dolor en la pierna izquierda tras tirar un centro desde la izquierda. Por otro lado, Mercado, Agüero y Biglia no mostraron molestias y jugaron los partidos reducidos.El parte médico de Acuña

Una práctica ante 40 mil personas

Después del caluroso recibimiento de los hinchas a los jugadores el entrenamiento se puso en marcha. Divididos en custro equipos jugaron dos partidos simultáneos que tuvieron a Lionel Messi como "comodín" en un equipo y a Sergio Agüero en el otro. Goles, lujos y las combinaciones entre compañeros invitaron a los presentes a entusiasmarse.

La emoción de la gente que se acercó al entrenamiento de la selección - Fuente: Télam

Después, Messi, Dybala e Higuaín se acercaron a uno de los arcos y se divirtieron pateando desde el borde del área grande, con Nahuel Guzmán bajo los tres palos. Pelotas al ángulo, al travesaño y al ras del piso hicieron a los hinchas pararse de sus asientos para disfrutar de los golpes de uno de los tridentes más poderosos y efectivos del fútbol.

Mientras tanto el resto del plantel ensayó un partido sobre la otra mitad de la cancha. Con divertidas jugadas y goles para todos los gustos. Uno de los jugadores que se entrenó de manera diferenciada fue Nicolás Otamendi, quien nunca estuvo a la par de sus compañeros y trotó alrededor de la cancha. Entre ellos daban de señales de estar en sintonía. Los jugadores argentinos querían demostrar que se están preparando, que el sueño mundialista es de todos y con bromas, pases exquisitos brindaron un entrenamiento abierto digno de una despedida.