Seis manifestantes muertos y jefe de la oficina de Al-Jazeera detenido en Sudán

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Las fuerzas de seguridad de Sudán informaron este domingo haber detenido en Jartum al jefe de la oficina de Al-Jazeera, aumentando la presión sobre los medios un día después de la muerte de seis manifestantes en una de las jornadas más sangrientas desde el golpe militar.

"Las fuerzas de seguridad registraron la casa de Al-Musalami al-Kabbachi, jefe de la oficina de Al-Jazeera en Sudán, y lo detuvieron", dijo el canal de televisión catarí en Twitter. No se conocen las razones del arresto. También fueron detenidos cientos de activistas, opositores y manifestantes antigolpistas.

Sudán entró en un periodo turbulento el 25 de octubre, cuando el general Abdel Fattah al Burhan que ya dirigía el Consejo de Soberanía, la máxima autoridad de Sudán tras 30 años de dictadura, hizo detener a la mayoría de los civiles con los que compartía el poder.

Ese día también disolvió todas las instituciones del país y declaró el estado de emergencia.

Desde entonces, Al-Jazeera no ha dejado de cubrir las manifestaciones contra el golpe de Estado, sobre todo en directo. El canal también entrevistó hace menos de una semana al general Burhan, que solo se dejó entrevistar dos veces desde el golpe de Estado dirigido por él.

Este domingo el canal responsabilizó "a las autoridades sudanesas de la seguridad de todos sus empleados", y añadió que seguiría "cubriendo los asuntos mundiales" con "profesionalidad".

- Manifestaciones el miércoles -

El sábado, militantes prodemocracia lograron convocar a decenas de miles de personas contra el golpe en todo el país, pese a un importante despliegue militar y otros obstáculos como la interrupción del servicio de internet.

"Más de 50 personas fueron detenidas el sábado. Los jueces ordenaron su liberación pero la policía los llevó a un lugar desconocido", declaró a la AFP la abogada Enaam Attik.

El último balance de un sindicato de médicos contabiliza seis manifestantes muertos en Jartum, entre ellos un adolescente de 15 años y otro joven de 18 años llamado Al-Cheikh Yasser Ali.

Su tío, Zaher Ali, asistió a la autopsia. "Le dispararon en el corazón y en los pulmones. Fue horrible, casi me desmayo en la morgue", dijo a la AFP en Omdurmán, un suburbio del noreste de Jartum.

Desde el 25 de octubre, 21 manifestantes han muerto y cientos han resultado heridos, según el sindicato.

Sin embargo, la policía niega haber abierto fuego contra los manifestantes.

La embajada estadounidense en Jartum condenó el "uso excesivo de la fuerza" en un mensaje en Twitter. Vicky Ford, responsable de África para la diplomacia británica, estimó que "los sudaneses tienen que poder expresar sus opiniones".

La Unión Europea indicó por su parte que "haría responsables a las autoridades de las violaciones de los derechos humanos" y expresó su preocupación por la detención de periodistas.

En abril de 2019, más de 250 manifestantes murieron en la revuelta popular que llevó al ejército a derrocar al dictador Omar al Bashir.

Pese a la sangrienta represión del sábado, las Fuerzas de la Libertad y el Cambio (FFC, por sus siglas en inglés) y el bloque civil surgido de la revuelta que derrocó a Bashir convocaron nuevas manifestaciones para el próximo miércoles.

"Nuestro camino hacia un Estado civil y democrático no termina", afirmó en un comunicado el bloque, con algunos de sus líderes detenidos desde el golpe.

- Promesas de elecciones -

El general Abdel Fattah Al Burhan nombró el jueves un nuevo Consejo Soberano, del que han sido excluidos los representantes del bloque que pide el traspaso de poder a los civiles.

Este consejo se había creado tras la caída en 2019 del dictador Omar Al Bashir para supervisar la transición a la democracia. Pero el 25 de octubre este militar disolvió todas las instituciones.

Con su número dos, el general Mohamed Hamdan Daglo, jefe de las poderosas Fuerzas de Apoyo Rápido, paramilitares acusados de abusos graves, se comprometieron a celebrar "elecciones libres y transparentes" en el verano de 2023.

Unas promesas que no han apaciguado a la oposición.

"Ahora que se ha producido el golpe, los militares quieren consolidar su control del poder", concluye Jonas Horner, investigador del International Crisis Group.

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