Seis conclusiones de la primera semana del juicio a Derek Chauvin

Will Wright
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Manifestantes afuera del Centro de Administración del condado de Hennepin en Minneapolis el miércoles 31 de marzo de 2021, mientras continúa el juicio de Derek Chauvin. (Joshua Rashaad McFadden/The New York Times)
Manifestantes afuera del Centro de Administración del condado de Hennepin en Minneapolis el miércoles 31 de marzo de 2021, mientras continúa el juicio de Derek Chauvin. (Joshua Rashaad McFadden/The New York Times)

La primera semana del juicio en contra de Derek Chauvin por homicidio en Minneapolis estuvo marcado por narraciones emotivas de los testigos que en mayo observaron cómo Chauvin sometió a George Floyd en el suelo durante más de nueve minutos.

La fiscalía presentó testimonios, a menudo acompañados de lágrimas y voces temblorosas, de las personas que estuvieron presentes durante el arresto que condujo a la muerte de Floyd, junto a horas de evidencia en video y testimonios adicionales de paramédicos y agentes del orden que testificaron que Chauvin había usado la fuerza de manera innecesaria.

Los fiscales también abordaron el uso de drogas de Floyd, un tema considerado como parte crucial de la defensa de Chauvin; se esperaba que los abogados de Chauvin arguyeran que la muerte de Floyd fue el resultado de su uso de drogas. El juicio, uno de los más vistos en décadas, viene acompañado del recuerdo fresco de las protestas en demanda de justicia racial que se desataron el verano pasado.

He aquí seis puntos clave de la primera semana del juicio.

Los abogados describieron sus estrategias de litigio.

El lunes, cada uno de los bandos expuso la estrategia en sus declaraciones de apertura.

El lunes, Eric Nelson, el abogado de Chauvin, dejó en claro que iba intentar convencer a los jurados de que los videos de la muerte de Floyd no contaban toda la historia. El caso “claramente son más de 9 minutos y 29 segundos”, comentó Nelson, para referirse al tiempo que Chauvin tuvo la rodilla sobre Floyd. Nelson señaló que planeaba argüir que Chauvin había hecho lo que aprendió en su entrenamiento, que su rodilla no estuvo necesariamente sobre el cuello de Floyd y que la causa de la muerte de Floyd tal vez pudo haber sido el consumo de drogas.

Una fotografía muestra a los transeúntes reaccionando mientras el ex policía de Minneapolis Derek Chauvin arresta a George Floyd en Minneapolis, el 25 de mayo de 2020. (Departamento de Policía de Minneapolis vía The New York Times)
Una fotografía muestra a los transeúntes reaccionando mientras el ex policía de Minneapolis Derek Chauvin arresta a George Floyd en Minneapolis, el 25 de mayo de 2020. (Departamento de Policía de Minneapolis vía The New York Times)

Uno de los fiscales, Jerry Blackwell, instó a los jurados a “creer en sus ojos, esto es homicidio… es homicidio”. Los fiscales llaman a todos sus testigos antes de que la defensa comience a presentar su caso, así que la semana estuvo muy cargada hacia los argumentos de la fiscalía, pero las estrategias de ambas partes comenzaron a salir a la vista.

Los testigos revelaron una especie de trauma compartido.

El juicio empezó con testimonios poderosos de una serie de testigos del arresto, muchos de los cuales rompieron en llanto mientras narraban lo que vieron. Hubo varias mujeres menores de 18 años al momento del arresto, así como un hombre de 61 años que habló con Floyd mientras estuvo sometido en el suelo. Desde el empleado de la tienda Cup Foods donde Floyd compró cigarros hasta un bombero que no estaba en servicio y les gritó a los oficiales cuando Floyd dejó de responder, todos expresaron una especie de trauma compartido a raíz de lo que vieron ese día.

Al enfatizar el trauma a nivel emocional que les había causado a los testigos el arresto de Floyd, pareciera que los fiscales guardaban la esperanza de convencer a los jurados de que las acciones de Chauvin habían sido excesivas a todas luces para la gente que las vio en tiempo real. Una testigo, Darnella Frazier, quien ahora tiene 18 años, testificó que esas imágenes la acosaban, a veces no la dejaban dormir de noche, cuando le “pedía perdón a George Floyd por no haber hecho más, haber intervenido de manera física ni haberle salvado la vida”.

El fatídico arresto se repitió desde todos los ángulos.

Por primera vez, se mostraron a detalle los momentos finales previos al arresto de Floyd. El video de la cámara de seguridad de Cup Foods, junto con el testimonio del empleado, mostró cómo Floyd caminó por la tienda, mientras platicaba y reía con los clientes, y a la postre compró un paquete de cigarros con un billete de 20 dólares, el cual el empleado sospechó que era falso.

Luego, tomas de las cámaras que llevaban los policías en el cuerpo repitieron el arresto desde el principio hasta el final. Mostraron a un oficial que se acercó a Floyd con la pistola desenfundada y captaron el audio de la temerosa reacción de Floyd: “Por favor, no me dispare”, le pidió. Floyd parecía aterrorizado, primero de la pistola, luego de que lo tuvieran detenido en una patrulla. Cuando Chauvin lo sometió en el suelo, las tomas captaron los momentos en los que los oficiales le revisaron el pulso, no se lo encontraron y no hicieron nada.

El asunto crucial del uso de drogas se abordó de manera directa.

El jueves, los jurados escucharon a Courteney Ross, la novia de Floyd al momento de su muerte. Por medio de las historias de su primer beso, sus primeras citas y los pasatiempos de Floyd, los fiscales usaron el testimonio de Ross para mostrar la humanidad de Floyd como padre, pareja y amigo.

El testimonio de Ross también puso en la primera línea uno de los aspectos más importantes del juicio: el uso de drogas de Floyd. Se espera que el papel que pudieron o no tener las drogas en la muerte de Floyd sea un elemento crucial de la defensa de Chauvin, y los fiscales citaron a Ross al estrado para que se sometiera a las acusaciones del abogado de Chauvin.

Ross dijo que ella y Floyd primero habían tomado analgésicos recetados para aliviar dolores crónicos, pero que, cuando se les acabaron las recetas, continuaron comprando las pastillas de otra manera. Comenzaron una batalla por mantenerse sobrios, a veces evadían las drogas antes de volver a caer. Según Ross, en las semanas previas a su muerte, sospechó que Floyd había vuelto a consumir.

Los fiscales buscaron mostrar que Floyd había creado una alta tolerancia a las drogas, por eso era menos probable que muriera de una sobredosis; al momento de su muerte, Floyd tenía metanfetamina y fentanilo en su sistema, de acuerdo con el examen toxicológico.

En la escena, no hubo señal de vida.

Dos paramédicos que respondieron la llamada para asistir a la escena testificaron que a su llegada Floyd no presentó ningún signo vital. Uno de ellos, Derek Smith, sintió el cuello de Floyd mientras los oficiales de la policía seguían encima de él y señaló que no encontró el pulso. Los intentos que realizó Smith por revivirlo, entre ellos el uso de un desfibrilador y de una máquina que produce compresiones en el pecho, no hicieron nada por mejorar el estado de Floyd. Aunque los paramédicos no mencionaron qué fue lo que mató exactamente a Floyd, dio la impresión de que su testimonio respalda lo dicho por los fiscales: su muerte fue resultado de las acciones de Chauvin.

Una de las tácticas fue llamada ‘fuerza letal’.

El viernes, el teniente Richard Zimmerman, el oficial con más tiempo de servicio en el Departamento de Policía de Minneapolis, hizo una condena feroz del uso de la fuerza que hizo Chauvin. Zimmerman señaló que Chauvin violó la política de la policía y dijo que sus acciones habían sido “totalmente innecesarias”. Según Zimmerman, poner la rodilla sobre el cuello de alguien que está siendo esposado mientras se encuentra tendido bocabajo califica como “fuerza letal”.

“Si tu rodilla está sobre el cuello de una persona, eso la puede matar”, comentó Zimmerman, quien agregó que la gente que está esposada por lo general representa poca amenaza para los policías. El testimonio de Zimmerman, con el respaldo de más de 35 años en la fuerza, podría ser un revés significativo para un aspecto crucial de la defensa de Chauvin: que sus acciones no solo fueron legales, sino que también estuvieron dentro de los límites de su entrenamiento.

This article originally appeared in The New York Times.

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