Seis años de prisión para la madre que inventaba enfermedades a su hijo por las que le operaron 13 veces

Ya hay sentencia para uno de esos caso que impactan en la opinión pública. Se trata del de Kaylene Bowen-Wright, una madre estadounidense acusada de haber inventado y simulado enfermedades de su hijo, de ahora 10 años, que le provocaron el sometimiento a distintos tratamientos médicos y hasta 13 operaciones que en realidad no necesitaba. Según ha publicado The Washington Post, la mujer, que ya perdió la custodia de sus tres hijos en 2017, ha sido condenada a seis años de prisión.

Aunque no ha sido diagnosticada como tal, algunos expertos creen que esta madre padece un síndrome de Munchausen por poder. (Foto: Getty Images)

La condena llega después de un largo proceso judicial y una batalla incansable del padre de Christopher Bowen, que lleva años intentando demostrar lo que estaba ocurriendo y recopilando pruebas para poder llevar a su expareja ante los tribunales y rescatar a su hijo, al que un juez incluso llegó a prohibir ver hace años.

The Washington Post informa, recogiendo datos publicados por Fort Worth Star-Telegram, que la madre del niño llegó a llevar al médico al pequeño hasta en 323 ocasiones entre 2009 y 2016. En ese periodo de tiempo fue sometido a un gran número de pruebas, tratamientos que implicaron dolor en el menor y operaciones. En total, 13 cirugías que no eran necesarias. Entre algunos de esos calvarios a los que fue sometido Christopher, de 10 años, han trascendido la colocación de una sonda de alimentación, el uso de un dispositivo de oxígeno y hasta una silla de ruedas.

Todos estos tratamiento se produjeron con el paso de los años en centros médicos y hospitalarios de Dallas y Houston. Ellos fueron los que denunciaron con informes, según se ha visto en el juicio, ante los servicios infantiles del estado. En virtud de lo cual, unido a la batalla del padre de Christopher, en 2017 le retiraron la custodia del pequeño y de sus dos hermanos a Bowen-Wright, que se ha declarado culpable.

Suzanne Dakil, del Centro Médico para Niños en Dallas, declaró en el juicio que el niño a menudo parecía estar mejor y más sano de lo que decía su madre y que algunos de sus problemas médicos es probable que fuesen derivados de los tratamientos innecesarios. Especialistas de Texas nombraron síndrome de Munchausen por poder -una persona asegura que otra está enferma y busca tratamientos para ella- en el caso de Bowen-Wright, pero en realidad no existe un diagnóstico que lo confirme.

Marc Feldman, de la American Psychiatric Association y experto en este síndrome, ha explicado a The Washington Post que cuando esto se da lo que suele ocurrir es que “la madre no solo busca atención y simpatía, sino también beneficios del gobierno, apoyo por discapacidad, medicamentos. Pueden estar detrás de una gran cantidad de ganancias tangibles, así como la atención”.

Crawford siempre creyó que había algo raro detrás de tanta supuesta enfermedad y desconfiaba de la versión de la madre de su hijo. “Ella siempre decía que Christopher estaba enfermo. Todas las semanas, todos los meses. Ella siempre decía: ‘Algo está mal. Él tiene esto. Él tiene eso”, aseguró Crawford al Star-Telegram en una entrevista tras la retirada de la custodia y detención de la ahora condenada que llegó a asegurar que su hijo tenía cáncer, una enfermedad genética, convulsiones…

Además de las continuas visitas al médico, la madre de Christopher organizó alguna recaudación de fondos para pagar esos tratamientos que le imponían a su hijo y hasta concedió alguna entrevista. Como cuando en 2014 montó una colecta con el objetivo de sumar los 30.000 dólares que necesitaba para el tratamiento asegurando que el niño tenía “problemas para respirar, así que básicamente sus pulmones y su cuerpo no obtienen el oxígeno que necesita, por lo que se cansa; no puede jugar tanto como los niños normales”.