La seguridad alimentaria para los floridanos requiere un compromiso de todo el año | Opinión

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Cuando comenzó la pandemia, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) extendió las comidas gratuitas a los niños en edad escolar durante todo el año, incluidos los meses de verano.

El programa ya no estará disponible al final del año escolar en curso y muchas familias con carencias alimentarias se enfrentan ahora a un verano sin programas de asistencia alimentaria escolar. La situación se agrava aún más a medida que la inflación y el costo de vida se disparan, lo cual deja a millones de personas y familias en necesidad crítica de asistencia nutricional para todo el año.

La inseguridad alimentaria no solo es perjudicial para la salud, el desarrollo y el bienestar individuales, sino que paraliza el progreso de las comunidades del estado y de la sociedad.

Más de 3.1 millones de floridianos tienen dificultades para acceder a alimentos nutritivos, y alrededor de uno de cada cinco niños, o más de 900,000 en el estado, carecen de una nutrición adecuada, según un estudio de la red Feeding America. También abundan las enormes disparidades raciales y étnicas. La frecuencia de la inseguridad alimentaria en hogares conformados por personas de raza negra e hispanas es más del doble que en los hogares con personas de raza blanca no hispana.

Antes de la pandemia, dos de cada tres personas atendidas por la red Feeding America tenían que elegir entre alimentos y servicios públicos y más de la mitad escogió entre alimentos y vivienda. Hoy en día, como causa de la inflación, los ingresos al igual que los pagos de SNAP no son suficientes. Los problemas en la cadena de suministro y los aumentos en los costos de la energía agravan el problema aún más, y hasta resulta más difícil, incluso para los bancos de alimentos, comprar y distribuir comida al precio y al costo que lo hicieron alguna vez.

Hacer frente al problema de la inseguridad alimentaria en nuestras comunidades no solo es lo que hay que hacer a nivel moral y ético. También aborda el impacto económico y social que tiene en nuestras comunidades y en nuestro estado ahora y en el futuro.

Los adultos que pasan hambre son menos productivos y tienen enfermedades más crónicas como diabetes, depresión e hipertensión. Los estudios también demuestran que la inseguridad alimentaria se relaciona con algunos defectos de nacimiento, así como con problemas cognitivos infantiles, asma, agresión, ansiedad e incluso pensamientos suicidas.

Aquí en Florida, todos los años, hay más de $4,200 millones en costos de atención médica asociados con la inseguridad alimentaria, según un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

¿Qué hacemos, y qué debería hacer usted, para ayudar a combatir este problema creciente?

Algunas de las soluciones incluyen invertir en programas innovadores que cuando actúan en conjunto pueden significar una diferencia importante para aquellos que necesitan asistencia.

Esto incluye eliminar el estigma que hay en los programas y en las iniciativas de alimentos como los bancos de comida gratuitos en escuelas y hospitales; ampliar los programas Fresh Access Bucks, que permiten a las personas que reciben SNAP duplicar la cantidad de dinero para comprar vegetales y frutas y ofrecer comidas especialmente preparadas a fin de ayudar a los pacientes a prevenir, retrasar y controlar enfermedades al igual que problemas de salud relacionados con la nutrición.

Los programas innovadores, como el Programa de Mercados Móviles de Feeding Florida, están logrando una clara diferencia en cuanto a la atención de pacientes y la salud preventiva.

Tenemos que ampliar nuestro enfoque y reconocer que la seguridad alimentaria es algo que nos preocupa a todos. Tiene que ser prioritario para nuestro gobierno, las corporaciones y las personas. En especial, tenemos que combatir el hambre durante los 12 meses al año.

Justo este mes, la Fundación Florida Blue anunció que entregaría $3.8 millones en subvenciones para 12 organizaciones sin fines de lucro dedicadas a promover de maneras innovadoras la seguridad alimentaria en todo el estado. Hace mucho que Florida Blue tiene como prioridad la seguridad alimentaria, o el acceso a alimentos nutritivos que promueven una salud y bienestar óptimos, como impulsora de la salud en todas las etapas de la vida.

La inversión en la seguridad alimenticia puede prevenir una amplia gama de enfermedades y problemas médicos graves y crónicos relacionados con la nutrición, reducir costos de la atención médica y mejorar el bienestar mental.

Al reconocer esto como una prioridad de la salud pública, las organizaciones públicas y privadas deben trabajar en conjunto a fin de identificar soluciones sostenibles y aumentar los programas existentes que promueven la inclusividad, reducen estigmas y brindan alimentos accesibles y nutritivos a los floridanos.

Robin Safely es directora ejecutiva de Feeding Florida, la red estatal de bancos de alimentos que trabaja para combatir el hambre. Susan Towler es directora ejecutiva de Florida Blue Foundation, la fundación filantrópica del plan estatal Blue Cross Blue Shield.

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