¿Puede seguir Bolsonaro en EEUU? La polémica de su visa y extradición por el golpe fallido

Jair Bolsonaro, en una imagen de archivo.
Jair Bolsonaro, en una imagen de archivo.

Jair Bolsonaro, en una imagen de archivo.

El futuro de Jair Bolsonaro es una incógnita. El expresidente de Brasil dejó su país dos días antes de que expirase su mandado, negándose a entregar el 1 de enero la banda presidencial a su sucesor, Luiz Inácio Lula da Silva. Puso rumbo a Florida, Estados Unidos. Desde allí, de forma edulcorada, ha criticado el intento de golpe del pasado domingo, cuando hordas de sus seguidores atacaron las sedes del Parlamento, la Presidencia y la Corte Suprema. Se le ha visto ir de tiendas, comer en restaurantes de comida rápida y, supuestamente, pasar unas horas en el hospital por dolores de un viejo atentado. Poco más.

Nadie sabe qué será de él. Lula lo acusa directamente -“todo el mundo sabe...”  de promover la asonada, hay ya diputados pidiendo formalmente su extradición para ser investigado por ello y hay lío sobre su visa, con la que entró a suelo norteamericano, expedida especialmente a los jefes de Estado y de Gobierno, lo que él no es desde hace 10 días. ¿Dónde acabará?

Bolsonaro, siendo todavía presidente, voló el 30 de diciembre y se instaló como invitado en casa de José Aldo, un luchador de artes marciales mixtas, que es su amigo y admirador. El portal Nossagente.com, que brinda información a la importante comunidad brasileña de Orlando, da cuenta de que el exmandatario está haciendo una vida de ciudadano común en Orlando. Hay fotos y vídeos en las redes sociales que lo muestran haciendo vida de turista tranquilo o de jubilado. También de ciudadanos que lo han reconocido y han subido imágenes a las redes.

En los alrededores del barrio donde está la casa de Aldo, EFE pudo constatar este lunes la presencia de varias personas con camisetas con los colores de la bandera de Brasil que dijeron que habían acudido allí con el propósito de saludar a Bolsonaro.

Él poco cuenta. “Las manifestaciones pacíficas, dentro de la ley, son parte de la democracia. Sin embargo, el vandalismo y las invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla”, manifestó el exmandatario en sus redes sociales el domingo, en un mensaje sobre los sucesos en Brasilia. El capitán retirado del Ejército repudió en su mensaje “las acusaciones, sin pruebas” vertidas por Lula, quien recriminó a su predecesor “estimular” los actos golpistas de sus partidarios más radicales.

Luego, este lunes, Michelle, la esposa de Bolsonaro, mostró imágenes en su Instagram en las que contaba que su marido estaba ingresado por dolencias abdominales, una zona donde fue apuñalado en 2018 en plena campaña electoral. Las informaciones han sido confusas. No hay fuente clara del alta, pero en el AdventHealth Celebration Hospital donde se supone que ingresó se niegan a informar de su caso. En cualquier caso, su estado “no es preocupante”, según han explicado fuentes cercanas al ultraderechista a la agencia Reuters.

A rendir cuentas

Si Bolsonaro está bien de salud, puede afrontar cualquier eventualidad. La primera, que ya se ha pedido, es que vuelva a Brasil para que se aclare si tuvo o no que ver en las acampadas y el levantamiento final de sus acólitos, aquellos que no creen en la democracia y vieron en Jair Messias (se llama así de verdad) un “salvador”, que se enfadaron cuando perdió (le robaron, dicen) las elecciones, pidieron la intervención militar y, ante ese nuevo chasco, se tomaron la justicia por su mano.

La diputada brasileña electa Erika Hilton envió ayer una carta dirigida al ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, en la que exige que el expresidente y el que fuera su ministro de Justicia, Anderson Torres, sean extraditados de los Estados Unidos. Torres fue destituido por el gobernador Ibaneis Rocha -luego también suspendido- tras el estallido de ataques bolsonaristas contra el Congreso Nacional, el Supremo Tribunal Federal y el Palacio del Planalto.

No sólo es el primer paso formal para pedir que responda Bolsonaro por alentar el levantamiento, a través de sus mensajes o las noticias falsas de sus redes y asesores, sino que procede de una mujer con enorme predicamento en el país, una política de apenas 27 años, negra y transexual, la que más votos recibió en todo el país en las elecciones pasadas.

. Para la diputada, ambos exmandatarios deben ser extraditados para dar explicaciones a la Justicia sobre el intento de golpe de Estado. Torres, dice, por haber actuado  “irresponsablemente” y “no dar órdenes concretas a las fuerzas de seguridad para contener al grupo”. “Del mismo modo, Jair Messias Bolsonaro, como líder político de los extremistas que atentan contra el orden democrático, aunque actualmente reside en Estados Unidos, puede estar dando órdenes, emitiendo señales o mensajes estratégicos para que los crímenes en curso en Brasil se siguen practicando”, afirma.

“Se abre la posibilidad de que el señor Jair Messias Bolsonaro esté fuera del país para eludir los procesos e investigaciones en curso promovidos por la Justicia brasileña, exigiendo su extradición como medida para garantizar el orden público y democrático”, agrega.

Ahora está por ver si las autoridades de Brasil dan ese paso y piden que los dos o uno de los ultraderechistas regrese y se pueda analizar qué pasó, quién lanzó las órdenes y quién puso el dinero para que cientos de personas de todo el país acabasen en Brasilia arrancando los sillones del Parlamento, orinando en los despachos de los asesores de Lula o reventando los cristales del Supremo.

30 días

¿Y qué pasa con la visa, reclame o no Brasil su retorno? Se sabe que Bolsonaro accedió a EEUU con una visa especial llamada A-1, reservada a los presidentes, primeros ministros o reyes en ejercicio. Técnicamente, aún lo era. Un presidente a la fuga que no quería estar en la ceremonia en la que su archienemigo le tomaba el testigo.

Durante las últimas horas se ha especulado con la validez de ese documento, toda vez que ya no gobierna, y al fin el portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Ned Price, ha aclarado que que Bolsonaro no puede permanecer en EEUU con esa visa. Al parecer, dura 30 días y, pasado ese tiempo, tiene que pedirle al Gobierno de EEUU que cambie la naturaleza de su permiso, algo que la Administración Biden puede admitir o denegar. Si no pasa por ese trámite, avisa, estará en una situación irregular e incluso puede ser deportado a Brasil sin que Lula lo pida.

“En términos generales, si alguien ingresa a los EEUU con una visa A, que es esencialmente una visa diplomática para diplomáticos o jefes de estado extranjeros... si el titular de una visa A ya no está involucrado en asuntos oficiales relacionados con sus distritos, queda a criterio del titular salir de EEUU o solicitar un cambio a otro tipo de autorización migratoria en un plazo de 30 días”, dijo el portavoz. “Si no tiene motivos para estar en Estados Unidos, cualquier persona está sujeta a expulsión por parte del Departamento de Seguridad Nacional”, recuerda.

No obstante, medios como NPR habían informado, citando fuentes diplomáticas, de que estamos “en territorio desconocido”, porque oficialmente EEUU “no sabe cuánto tiempo quiere quedarse Bolsonaro”.

Al expresidente, actualmente, ya se le investiga en su país por cuatro procesos sobre si se apoyó en la Policía Federal para proteger a sus hijos, si difundió falsedades sobre las elecciones o si albergó en su propia oficina una granja de trolls para esparcir mentiras sobre su adversario. El intento fallido de golpe sería uno más, el más grave.

¿Italiano?

Por su parte, el vicepresidente y ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, aseguró este martes que Bolsonaro “no ha pedido nunca la nacionalidad italiana”, después de que un diputado haya presentado una consulta urgente al Gobierno sobre la posibilidad de que el expresidente brasileño quiera viajar a Italia con su familia. Bolsonaro “no ha pedido nunca la ciudadanía italiana y no me consta que pueda obtenerla”, dijo el jefe de la diplomacia italiana en la emisora Radio1. “Luego hay leyes del Estado” que establecen quién “tiene derecho a pedirla” y puede obtenerla, porque “no es una elección personal”, subrayó.

La declaración de Tajani se produce después de que este lunes Angelo Bonelli, coportavoz de Europa Verde y diputado de Alianza Verdes Izquierda, presentara una consulta urgente para Tajani en el Parlamento alegando que hay informaciones que aseguran que Bolsonaro tiene la intención de pedir la nacionalidad italiana. “El Gobierno italiano debe ser claro: nada de nacionalidad para los hijos de Bolsonaro y el expresidente. No se concederá a los partidarios de los golpistas”, dijo Bonelli, al destacar que según informa el semanario Istoè, él y toda la familia tiene “la intención de obtener la nacionalidad en la Embajada en Brasilia y venir a Italia lo antes posible”.

La alcaldesa de Anguillara Veneta, de la Liga (el partido ultraderechista de Matteo Salvini), concedió la ciudadanía honoraria a Bolsonaro, lo que ha recurrido su partido ante la Justicia, recuerda.

El resto de formaciones de la oposición parlamentaria han insistido también en la necesidad de “una intervención más clara” del Gobierno contra lo ocurrido el pasado domingo, informa EFE. La primera ministra, la derechista radical Giorgia Meloni, el domingo, calificó de “inaceptable e incompatible con cualquier forma de disidencia democrática” la invasión de las principales sedes institucionales de Brasil.

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