Secuestro. Liberan a un ciudadano chino por el que exigían U$S 300.000 de rescate

Gabriel Di Nicola
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La última vez que habían visto a la víctima, un ciudadano chino de 42 años, fue en Año Nuevo. Celebró el comienzo de 2021 en una cena con compatriotas y después fue a un bar de Balvanera. Tras los festejos nada se supo de él hasta que comenzaron los mensajes extorsivos para exigir U$S 300.000 por su liberación. Finalmente, hoy, después de cinco días de investigación, detectives de la Policía Federal Argentina (PFA) lo rescataron de un inmueble de Núñez y detuvieron a dos de los presuntos secuestradores.

Así lo sostuvieron a LA NACION fuentes con acceso a la causa. Los secuestradores exigían el dinero a la familia de la víctima que vive en Fujian, en su país natal, por mensajes enviados por WeChat, una aplicación multipropósito china.

"Se trató de un secuestro trasnacional. Los secuestradores le decían a la familia de la víctima, que estaba en China, que tenía que entregar U$S 300.000 y que por cada día que se retrasara le iban a cortar un dedo", sostuvo un investigador consultado por LA NACION.

Los informantes explicaron que el móvil del secuestro extorsivo podría estar vinculado con un negocio ilegal que la víctima y su familia tenían en el país. Se trataría de un "garito", donde ciudadanos chinos se dedicaban al juego clandestino.

Esta hipótesis se robusteció cuando los detectives policiales hallaron, en el operativo rescate, dos escritosde puño y letra de la víctima, donde ésta se comprometía a pagarle a sus secuestradores la suma de dinero exigida en las negociaciones.

La víctima fue secuestrada el 1 de este mes a las 2.45 cuando caminaba por Azcuénaga al 100, en Balvanera. Dos ciudadanos chinos lo obligaron a subirse a un Honda Civic gris conducido por un tercer cómplice y lo llevaron hasta un inmueble en Núñez.

La investigación se inició un día después, cuando un amigo de la víctima, también de nacionalidad china, se presentó en la División de Denuncias Federales de la PFA y puso en conocimiento de las autoridades el secuestro y la exigencia de dinero por su liberación.

En ese momento comenzó la investigación del primer secuestro extorsivo de 2021. El caso quedó a cargo del fiscal federal Eduardo Taiano, que pidió la colaboración de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (Ufese), conducida por Santiago Marquevich, y convocó a detectives de la División Operativa Central del Departamento Antisecuestros de la PFA.

Los investigadores del caso comenzaron por analizar las cámaras de la zona donde la víctima celebró Año Nuevo. "Se pudo determinar la hora y el lugar aproximado dónde se produjo el secuestro, el vehículo utilizado por los captores y hacia donde se dirigió para mantener cautiva a la víctima", explicaron fuentes de la causa.

Una vez que se obtuvo la información de donde podía estar cautiva la víctima y mientras la familia negociaba, para ganar tiempo, el pago del rescate, la PFA hizo tareas de vigilancia sobre un inmueble situado en 11 de Septiembre al 3500, en Núñez. Colaboraron con los investigadores funcionarios de la Embajada de China en Buenos Aires.

"Ante indicios de que la víctima estaba en peligro, el fiscal Taiano dispuso el allanamiento de urgencia y se convocó a personal del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) de la PFA para que irrumpa en el lugar", agregaron las fuentes consultadas.

No fue fácil para el grupo de elite ingresar en la casa, le costó derribar la puerta de ingreso. Cuando finalmente lo logró, se encontró con los dos secuestradores y con la víctima, que estaba escondida en una habitación debajo de una escalera; estaba atada de pies y manos.

"La víctima fue golpeada y torturada psicológicamente. Si bien el inmueble donde fue rescatada tenía un circuito cerrado de cámaras para controlar lo que sucedía en el exterior, en el interior no tenía medidas de seguridad", recordó un informante.

El inmueble donde se liberó a la víctima y se detuvo a los dos sospechosos no fue el único lugar elegido para el cautiverio. Se sospecha que también usaron otra casa, donde el ciudadano chino habría pasado 48 horas cautivo. Interviene en la causa el juez federal Sebastián Casanello.