"No estoy secuestrada, estoy enamorada": La historia Sara Cosío

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CIUDAD DE MÉXICO, mayo 10 (EL UNIVERSAL).- El 18 de septiembre de 1985, Rafael Caro Quintero fue detenido en su quinta, La California, en Alajuela, Costa Rica. Junto con él se encontraba Sara Cosío Vidaurri.

En un principio, las autoridades costarricenses pensaron que ella estaba secuestrada. Pero al ser cuestionada, respondió: "Yo no estoy secuestrada… Estoy enamorada de Caro Quintero".

---Sara, el gran amor de Caro Quintero, era hija del secretario de Educación en Jalisco en 1985

Sara, hija de Octavio César Cosío, exsecretario de Educación en Jalisco, compartía su gusto por los centros nocturnos y restaurantes caros en Guadalajara. Compartía también con el capo su carácter arrebatado y su amor por el lujo. Por algo él fue apodado "El Príncipe".

Caro Quintero quedó prendado de ella pero se dice que Sara le hizo más de un desplante, antes de aceptar salir por él.

Su amor nunca contó con el aval de la familia de ella. Sin importar los regalos que el fundador del Cártel de Guadalajara -se dice que entre ellos hubo un auto, que fue rechazado-, desaprobaban que su hija saliera con un narcotraficante.

Caro Quintero no se ocultaba. Solía acudir a restaurantes adonde iba la clase política. Pero eso cambió en 1985, cuando ordenó secuestrar y asesinar a Enrique Camarena, agente de la Agencia Antidrogas (DEA), quien descubrió toneladas de marihuana en el rancho del narcotraficante.

---Caro Quintero

La DEA juró que no olvidaría y Caro Quintero tuvo que salir huyendo. Sara decidió seguirlo. Se asentaron en la Quinta La California, en Costa Rica, donde el capo compró propiedades y decidió hacer su vida.

Las autoridades mexicanas decidieron intervenir los teléfonos de la familia de Sara, seguros de que en algún momento ella trataría de contactarlos. Y así fue.

Sara llamó a sus padres para decirles que estaba bien, a salvo. Fue el fin de la "luna de miel" con el Príncipe. Gracias a aquella llamada, las autoridades ubicaron a la joven. Unas horas después, oficiales costarricenses irrumpían en la finca y capturaban al enemigo número uno de la DEA. De inmediato fue extraditado a México, donde recibió la pena máxima: 40 años de prisión por los delitos de privación ilegal de la libertad, homicidio calificado, tráfico de marihuana y de cocaína, entre otros delitos. Cumplidos 28 años de cárcel, fue liberado en un polémico fallo… Desde entonces, es el hombre más buscado por la DEA, que ofrece una recompensa de 20 millones de dólares por información que conduzca a su captura.

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