Las secuelas de esta infección silenciosa van más allá del dolor abdominal y pélvico

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La clamidia es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. Es un problema particularmente grave para las mujeres ya que puede dañar los órganos reproductivos femeninos. Para diagnosticarla, el ginecólogo debe tomar una muestra del tracto urogenital de la paciente. (Foto: Getty)
La clamidia es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. Es un problema particularmente grave para las mujeres ya que puede dañar los órganos reproductivos femeninos. Para diagnosticarla, el ginecólogo debe tomar una muestra del tracto urogenital de la paciente. (Foto: Getty)

Un estudio sobre salud femenina integral que ha contado con el apoyo de Dexeus Mujer y Fundació Puigvert revela que entre las infecciones de transmisión sexual más diagnosticadas, destaca la infección por clamidia (64,8 por ciento de los casos), seguida de la gonorrea (15,6 por ciento) y el virus del VIH (8 por ciento). Además, el 80 por ciento del total de los casos diagnosticados fue en mujeres de entre 15 a 35 años.

Los datos, extraídos del 'Observatorio Bloom: ITS en mujeres en España' muestran la evolución de las infecciones de transmisión sexual registradas en España desde 2012 y hasta 2019, el último año del que se tienen datos de fuentes oficiales.

“En los últimos años han aumentado las prácticas de riesgo, ha crecido el número de parejas y han surgido algunas aplicaciones para poner en contacto personas que quieren mantener relaciones. Esto sumado a la mejora en las pruebas diagnósticas y los movimientos de la población -se viaja más y se infecta más que hace unas décadas- podría explicar el crecimiento de las ITS en España”, señala el doctor Alvaro Vives, andrólogo y jefe de la Unidad de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) de la Fundació Puigvert.

En el mismo sentido, Laura Cámara, enfermera especialista en ginecología y obstetricia, sexóloga y colaboradora de Bloom, confirma que existen cambios no solo en el modo en el que las personas se vinculan afectivamente sino también sexualmente: “el número de parejas sexuales que podemos llegar a tener durante nuestra vida ha aumentado y si esto ocurre con menor protección sí entraña un riesgo mayor”.

La infección por clamidia es una ETS común que puede infectar tanto a los hombres como a las mujeres. Mientras que las mujeres pueden contraer clamidia en el cuello del útero, el recto o la garganta, en los hombres afecta a la uretra (el interior del pene), el recto o la garganta.

Por lo general, no presenta síntomas pero si no se la trata (normalmente se combate con antibióticos), puede provocar problemas de salud graves para las mujeres, como por ejemplo, la dificultad para concebir.

Además de causar daños graves y permanentes en el aparato reproductor de una mujer y hacer más difícil o imposible que quede embarazada en el futuro, la infección por clamidia también puede provocar un embarazo ectópico (embarazo que ocurre fuera del útero).

Es posible que no sepas que tienes clamidia porque, como decía, muchas personas no tienen signos o síntomas, como dolor genital y secreción de la vagina o del pene.

Al ser una infección 'silenciosa', puede que no notes nada hasta varias semanas después de haberte contagiado (a través del sexo). Algunas de estas señales podrían indicar una infección por clamidia:

  • Sangrado entre períodos menstruales.

  • Escozor al orinar.

  • Fiebre.

  • Dolor en la parte baja de la espalda.

  • Dolor en la zona abdominal baja.

  • Náuseas.

  • Dolor durante las relaciones sexuales.

  • Flujo vaginal atípico que puede tener un fuerte olor.

Pero como todas estas molestias (ojo, no creas que suceden todas las a vez) pueden deberse a otras causas comunes como la cistitis o la lumbalgia, muchas mujeres no le dan importancia y dejan que se pasen por si solas sin ir al ginecólogo.

Un fallo que podría tener consecuencias graves a largo plazo. Por eso ante estos signo es importante acudir a consulta para salir de dudas.

Si no se trata, la infección por clamidia puede propagarse al útero y a las trompas de Falopio (los conductos que transportan los óvulos fecundados desde los ovarios hasta el útero), y causar Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP).

La forma en que se puede presentar una EIP es muy variada. Aparece desde un proceso asintomático hasta incluso llegar a producir alteraciones importantes. Por lo general no presenta síntomas; sin embargo, algunas mujeres pueden tener dolor abdominal y pélvico.

Al comienzo, en la etapa inicial de la infección, muchas personas no saben que tienen enfermedad pélvica inflamatoria. Usualmente las personas con inflamación pélvica no tienen síntomas, o éstos son tan leves que no los sienten (sobre todo cuando la infección está comenzando). Entre más tiempo tengas la infección, los síntomas tienden a empeorar.

Si estás embarazada y contraes la infección por clamidia, puedes transmitírsela al bebé durante el parto. Esto podría causar una infección en los ojos o neumonía en el recién nacido. Tener la infección por clamidia puede también aumentar la probabilidad de dar a luz a tu bebé de manera prematura.

Recuerda, los síntomas de la enfermedad pélvica inflamatoria incluyen periodos más largos, abundantes y dolorosos, dolor en tu abdomen, sentir mucho cansancio, fiebre o escalofríos, flujo vaginal con mal olor y dolor durante el sexo.

Por el contrario, tal y como recoge Medline: "Los hombres, en general, no presentan problemas de salud por la clamidia. A veces puede infectar el tubo por el que se trasladan los espermatozoides y esto puede causar dolor, fiebre y, en raras ocasiones, infertilidad".

Otra consecuencia desconocida de la infección por clamidia es que puede provocar artritis reactiva, tanto en hombres como mujeres. Este tipo de artritis ocurre como una "reacción" a una infección en el cuerpo. Y ojo porque la cosa no se queda aquí, la clamidia no tratada también puede aumentar las probabilidades de contraer o transmitir el VIH/SIDA.

Debido a que, como hemos contado, algunos de los síntomas de la EPI se pueden confundir con otros problemas de salud, como apendicitis o endometriosis, la única manera de saber con certeza qué tienes, es ir al médico.

Insisto, ante cualquier sospecha, no dudes en acudir al especialista para someterte a pruebas específicas con las que te podrán diagnosticar la infección por clamidia. Ten en cuenta que el tiempo en establecer un tratamiento para la EIP es crucial para evitar las secuelas. De hecho, si se pilla tarde, el tratamiento no podrá remediar los daños (como la formación de cicatrices) causados por una EPI de larga duración.

También, es igual de importante hacerte los exámenes de las enfermedades de transmisión sexual regularmente. Cuanto más pronto lo hagas, mejor.

Lo habitual, en el caso de la clamidia, es que el médico pida una muestra de orina o use un hisopo para obtener una muestra de las secreciones de la vagina con el fin de analizarlo y poder detectar la clamidia. De ser así, no hay que entrar en pánico ya que se puede curar fácilmente con antibióticos. Lo importante aquí es detectarlo y tratarla para que no cause daños irreversibles a tu salud reproductiva.

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