Qué sectores están más perjudicados por la pérdida de puestos de trabajo

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Con una caída de más de 30% del número de puestos de trabajo en comparación con los primeros meses de 2020, el servicio doméstico y el sector de la hotelería y la gastronomía son los segmentos de la economía en los que con mayor fuerza persiste el deterioro del mercado laboral causado por la profundización de la crisis económica que trajeron la pandemia, la cuarentena y las restricciones para circular y para desarrollar actividades.

Las conclusiones surgen del análisis de los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, correspondientes al primer trimestre de este año. La estadística oficial también muestra que, si bien el número total de personas ocupadas no cayó en comparación con el mismo período de 2020, eso fue por el crecimiento de puestos en la administración pública, mientras que sí hubo una disminución del número de fuentes laborales en el sector privado.

“Si se comparan los datos con los del primer trimestre del año pasado, una primera conclusión es que la tasa de actividad sigue por debajo del nivel de la prepandemia”, dice Agustín Salvia, coordinador del Observatorio de la Deuda Social (ODSA) de la UCA e investigador del Conicet, en referencia al índice que revela qué parte de población trabaja o busca activamente un trabajo. El porcentaje, de hecho, se ubicó en 46,3% de la población total de las áreas relevadas en el período de enero a marzo de 2021, mientras que un año atrás había sido de 47,1%.

Si se recuperara ese índice a los niveles que había hace más de un año, estima Salvia, entonces la tasa de desocupación rondaría el 11% o 12%, en lugar del ser de 10,2% de la población económicamente activa (es decir, del grupo de personas que se declaran en actividad al responder a la encuesta del Indec).

La tasa de empleo, en tanto, se ubicó, según los resultados del relevamiento más reciente, en el 41,6%, mientras que en el segundo trimestre de 2020 se había desplomado hasta el 33,4% de la población, y en los tres primeros meses del año pasado había sido de 42,2%. Más allá del repunte que tuvo ese índice, Salvia advierte que cuando se mira en forma desagregada qué pasó, se observa que en el segmento de la actividad privada hay 195.000 ocupaciones menos que a inicios de 2020, mientras que en la administración pública el número de ocupados se incrementó en 176.000.

Los números se refieren no a la totalidad del país, sino a los 31 centros urbanos en los cuales se hace la encuesta del Indec sobre el mercado de trabajo. Esos mismos datos muestran, según un análisis de LA NACION, que la caída más pronunciada en el número de ocupaciones se dio en los hoteles y restaurantes, donde la reducción del número de trabajadores es de 32,1% respecto de un año atrás (la pérdida es de 158.350 puestos) y en el servicio doméstico, un segmento en el que se desempeñan este año 280.450 personas menos que a principios de 2020, lo cual implica una caída de puestos de 30,2%.

Según el informe oficial, esos dos sectores son los que más participación perdieron en el universo total de ocupaciones. Mientras que en los hoteles y restaurantes trabajaba en 2020 el 4,1% de quienes contaban con una ocupación, este año ese índice se redujo a 2,8%. Y quienes desarrollan tareas en casas particulares pasaron del 7,7% al 5,4% del total.

En este segundo caso, inciden de manera especial los problemas de la economía doméstica de quienes son empleadores y, además, el hecho de que es un sector con muy elevada incidencia de la informalidad, estimada en más de 70% antes de la pandemia. La situación en cuanto al número de personas empleadas empeoró incluso respecto del cuarto trimestre de 2020: el año pasado terminó con alrededor de 726.000 trabajadoras en esta actividad, mientras que para el primer trimestre de 2021 es posible estimar que son poco más de 647.000.

Como contraparte de la caída en la participación de esas actividades, avanzaron levemente las de la industria (de 11,1 a 12%), los servicios financieros (de 10,6 a 11,4%), la prestación de servicios sociales y de salud (de 6,2 a 7%) y la administración pública (de 8,9 a 9,4%). En esas actividades, que coinciden con las que suelen tener menores tasas de informalidad, hubo recuperación del empleo a niveles prepandemia.

En el mundo de la informalidad es donde no tuvieron alcance práctico las medidas de protección con las que el Gobierno pretendió reducir los daños de la crisis, como la prohibición de despidos, que recientemente se prorrogó hasta 31 de diciembre de este año.

Más allá de la falta de alcance para el sector de la economía no registrada, esa disposición “tiene una doble cara”, según considera el economista Javier Lindenboim, investigador y docente en la UBA. “Son medidas de protección bien aceptadas por la dirigencia sindical, pero socialmente son una bomba de tiempo, que principalmente afecta a las pymes”, las unidades de producción más afectadas.

El economista advierte, al tiempo que “la caída del empleo fue casi perpendicular, la recuperación es cada vez más lenta”. Y eso se vuelve más preocupante, evalúa, cuando se observa que, según los datos del Indec difundidos en los últimos días, la actividad cayó en abril, en forma mensual y desestacionalizada, por tercer período consecutivo.

La estadística oficial revela la magnitud en que el sector informal sigue sufriendo con mucha mayor fuerza las consecuencias de la crisis. En el primer trimestre, la reducción interanual del número de asalariados sin aportes jubilatorios fue de 12%, según cálculos de la ODSA sobre la base de la EPH, con una caída de 378.000 puestos. También hubo una disminución, de 13,6%, en el número de personas incluidas en el rubro “patrones”.

En parte, esas personas pueden haber ido al cuentapropismo: hubo, de hecho, un crecimiento de 9,1% del número de quienes declararon en la encuesta hacer tareas laborales de manera independiente, en comparación con los primeros meses de 2020; son, para el conjunto de centros urbanos abarcados por el Indec, 243.000 personas más que un año atrás. El cuentapropismo suele ser un refugio para quienes pierden un trabajo dependiente y, dados los altos índices de pobreza, se trata de un segmento con alto grado de no registro y de vulnerabilidad.

Según un informe de la Cátedra Unesco del Instituto Di Tella, con datos al cuarto trimestre de 2020, mientras que entre los asalariados la falta de aportes a la seguridad social alcanzaba al 32,7%, en el total de ocupados, incluyendo a los independientes, el valor trepaba a 51,8%.

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