Secretos, chantajes y 'cloacas': el juicio al excomisario Villarejo sacude a las élites españolas

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En los últimos años, sus revelaciones no han dejado de sacudir a las más altas esferas del país: acusado de chantaje y corrupción, el excomisario José Manuel Villarejo será juzgado a partir del miércoles en el arranque de un proceso tan esperado como temido por las élites españolas.

Poderosos empresarios, altos funcionarios, ministros o magistrados: decenas de personalidades españolas se vieron salpicadas por los escándalos que rodean a este turbio expolicía, epicentro de lo que los medios y políticos califican como "cloacas del Estado".

El proceso que arranca el miércoles abordará tres de las numerosas piezas que emanan del enorme caso Villarejo. Bautizadas como "Iron", "Land" y "Pintor", estas causas implican a empresarios sospechosos de haber recurrido a los servicios del entonces policía para espiar a colegas y competidores.

Este primer proceso, que se celebrará en San Fernando de Henares, cerca de Madrid, ante la Audiencia Nacional -- la principal instancia penal española --, debe extenderse hasta finales de enero. Los frentes judiciales del excomisario no terminan, sin embargo, aquí y a estas le seguirán otras causas aún más mediáticas del tentacular y complejo caso Villarejo, todavía objeto de investigaciones.

"Este primer juicio va ser importante para asentar la credibilidad del poder judicial en España", valora a la AFP Manuel Bravo Pérez, coautor del libro sobre el caso Villarejo "La España inventada". "La gente espera con mucha expectación lo que suceda en el juicio", agrega.

En estas tres primeras piezas, la fiscalía pide para Villarejo 109 años de prisión. El excomisario comparecerá, sin embargo, en libertad, ya que la justicia decidió levantar su detención preventiva a comienzos de marzo después de tres años recluido en una cárcel madrileña.

- 'Investigador dopado' -

Con una calva a menudo cubierta por una boina, perilla canosa y aire siniestro, José Manuel Villarejo, de 70 años, está acusado de haber aprovechado sus funciones para grabar a personalidades sin su consentimiento y articular campañas de chantaje o descrédito que favorecieran a sus poderosos clientes.

Nacido en una modesta familia andaluza, el excomisario "era lo que se puede denominar un 'investigador dopado'", explica Manuel Bravo Pérez. "Dopado porque desarrolló un negocio privado de consultoría, pero al mismo tiempo tenía sus pies metidos todavía en la estructura pública de la policía nacional", agrega.

Varios pesos pesados del poder económico español están acusados de haber recurrido a sus servicios, como el antiguo jefe del banco BBVA, Francisco González, o el presidente del grupo energético Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, señalado en junio por "corrupción activa".

Sánchez Galán es sospechoso de haber contratado a Villarejo para espiar a otros grandes empresarios, entre ellos Florentino Pérez, presidente del grupo de construcción ACS y del Real Madrid.

- Secretos incómodos -

"Villarejo es un hombre que sí ha buscado mucho el poder, pero al que el poder siempre ha requerido", subraya Bravo Pérez, que insiste en los múltiples vínculos tejidos entre el antiguo policía -- que ingresó en el cuerpo en 1972, tres años antes de la muerte del dictador Francisco Franco -- y "los partidos políticos".

En los últimos años, varios políticos de primera línea vieron también sus nombres manchados por el "caso Villarejo", como el exministro del Interior del gobierno del conservador Mariano Rajoy, Jorge Fernández Díaz.

El polémico exministro es sospechoso de haber querido montar acusaciones falsas contra líderes independentistas catalanes o del intento de sustracción de documentos e informaciones comprometedoras a un antiguo tesorero del Partido Popular para atacar a sus adversarios políticos.

Bautizada como "Kitchen" ("cocina"), en referencia al nombre en clave del informador ("cocinero"), esta operación digna de una novela policíaca está todavía en fase de investigación.

Los tentáculos del caso Villarejo llegaron hasta el mismo rey emérito Juan Carlos I, cuya figura se vio muy fragilizada en otra rama del caso: durante una conversación con el excomisario, filtrada en 2018, la examante del monarca, Corinna Zu Sayn-Wittgenstein hizo referencia a presuntas malversaciones que implican al exsoberano, ahora exiliado en Abu Dabi.

Villarejo "sabe muchos secretos", recuerda Manuel Bravo Pérez, que considera que hay gente de la élite española que "tiene que estar preocupada por lo que pueda pasar, no sé si tanto por las consecuencias penales sino por el daño a su reputación".

Durante sus pesquisas, los investigadores se incautaron de más de 40 terabytes de informaciones archivadas por el policía jubilado, lo que equivale a varios meses de programas de radio ininterrumpidos. Armas de enorme potencial destructor, y de chantaje, que Villarejo fue acumulando metódicamente, año tras año.

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