Señalan "racismo ambiental" en Chicago por reubicación de planta recicladora

Agencia EFE
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Chicago (IL), 23 mar (EFE News).- Ambientalistas y vecinos del suroeste Chicago acusan a la Alcaldía de “racismo ambiental” y de discriminar a latinos y afroamericanos con sus planes de trasladar a sus barrios una planta recicladora de metales que agregaría más contaminación del aire y problemas de salud a los habitantes.

“No necesitamos más problemas de los que ya tenemos. La capacidad de contaminación de nuestra zona está saturada”, declaró a Efe el activista Oscar Sánchez, del Southeast Youth Alliance, que ha estado al frente de un ayuno de protesta de un mes, varias marchas y otras movilizaciones realizadas contra el proyecto.

“Me pregunto por qué una empresa cuyas actividades son peligrosas para los blancos ricos del norte de la ciudad podría funcionar sin problemas en un barrio de clase trabajadora. Esto es racismo ambiental”, agregó.

Según un permiso en estudio de las autoridades municipales, la empresa General Iron dejaría sus operaciones tóxicas en Lincoln Park, donde está el campus de la Universidad DePaul y además viven familias ricas y profesionales, para ubicarse en un corredor industrial del suroeste que abarca los vecindarios de Hegewisch y South Deering, cerca de dos escuelas.

Esto dejaría el espacio libre para la construcción de condominios de lujo en Lincoln Park, en un plan privado con subsidios aportados por la Alcaldía para el desarrollo de varias partes de la ciudad.

Sánchez reconoce que la lucha es difícil, porque se enfrentan a intereses económicos poderosos y además no cuentan con el apoyo de la alcaldesa Lori Lightfoot o de la concejal Susan Sadlowski Garza, del Distrito 10, donde se asientan los barrios afectados.

“La concejal no se ha pronunciado públicamente. Solo quiere dilatar la resolución municipal, estirar los plazos y esperar que se agoten las protestas, pero nosotros estamos decididos a seguir hasta el final”, afirmó el activista que ha vivido durante sus 23 años en Hegewisch.

Los habitantes de los barrios del suroeste han sufrido por décadas la contaminación causada principalmente por depósitos de coque, también conocido como "petcoke", combustible que contiene altas concentraciones de carbón y elementos residuales metálicos. El producto se disemina con el viento y las nubes de polvo negro invaden áreas residenciales cuyos habitantes son obligados a encerrarse en sus casas para evitar irritación en ojos y pulmones.

Además, hasta 2012 cuando fueron cerradas por decisión municipal, recibieron las emisiones de dióxido de carbono de las plantas Fisk y Crawford de la empresa Midwest Generation, que contaminaban esos barrios, además de Pilsen y La Villita, también habitados principalmente por latinos.

Fisk funcionaba desde 1903 y Crawford fue construida en 1924, y en su punto máximo de producción llegaron a abastecer de electricidad a un millón de hogares en el área.

“Hay que poner límite a las cosas, y tanto Hegewisch como South Deering tienen problemas de acumulación de contaminación muy serios”, dijo a Efe el concejal Byron Cigcho López, del Distrito 25, quien ha sido solidario con las protestas e inclusive participó durante nueve días en el ayuno.

Señaló que estos barrios tienen índices de asma infantil que triplican el promedio de la ciudad, provocados por sustancias tóxicas en el aire, contaminación y emisión de diésel, utilizado por las aproximadamente 70 plantas industriales que ya existen en el área.

Como activista, antes de asumir su puesto en el Concejo Municipal, Cigcho luchó contra el desplazamiento (gentrificación) de latinos en Pilsen, y la contaminación de las plantas energéticas que usaban carbón como combustible.

En su opinión, Chicago debería cumplir con los lineamientos federales de 1964 para proteger a las comunidades de los efectos acumulativos de la contaminación, y no aprobar el permiso de traslado de la trituradora de metales mientras existan impugnaciones válidas.

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