La señal que vuelven a entregar los plazos fijos privados en pesos

·5  min de lectura
Peso Argentino
Archivo

Los plazos fijos minoristas privados en peso registraron en junio su menor tasa de crecimiento mensual nominal en 21 meses en un contexto en que la base monetaria (BM) se expandió 8,7% (sumó $218.360 millones) al acelerar la emisión monetaria el Banco Central (BCRA) para asistir al fisco y comprar divisas en un contexto de menor esterilización de pesos, algo propiciado por la norma que busca que los bancos aumenten su exposición a la deuda emitida por el Tesoro Nacional, una experiencia que se llevó al extremo a fines de los ‘90 con traumáticos resultados.

El stock bajo administración de los bancos se incrementó apenas del 2,4 y 2,6%, según se trata de colocaciones minoristas o mayoristas, con lo que cayeron en términos reales (medidos contra la inflación del período) 0,4% promedio (0,3% los grandes y 0,6% los de los ahorristas comunes), según estimaciones de la consultora LCG que mes a mes sigue su evolución.

El dato muestra que crece el hartazgo entre los ahorristas tradicionales por la tasa negativa (algo menos al 3,1% mensual) con que se los remunera, frente a un inflación que durante el primer semestre del año se calcula que viajó a un ritmo promedio superior al 4% mensual. Esto quiere decir, ni más ni menos, que quien realizó un depósito a plazo fijo tradicional resignó marcadamente poder de compra aunque haya realizado esa colocación con un objetivo contrario: es decir, buscando preservar su tenencia.

Pero además los analistas explican que este desaliento ayudó a una mayor dolarización, algo reflejado en el aumento de la demanda que los bancos notaron de dólar solidario, en el incremento del 7% que se anotó ese mes el blue (que registró así su mayor avance mensual en lo que va del año) y en la sostenida presión que se dejó ver en cada rueda de mercado sobre los dólares financieros y que obliga a los organismos públicos a usar una parte creciente de su cartera de bonos públicos para mantener sus precios bajo control.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

La expansión monetaria registrada en el mes ayudó a que los depósitos privados en pesos totales crezcan en junio 1,2% por encima de la inflación, mostrando el primer aumento en términos reales desde diciembre, cuando también habían crecido por factores estacionales que se repitieron -aunque en menor medida- en este mes. “Sin embargo, en el análisis anual, junio fue el primer mes desde febrero’20 con una caída real (- 2,1% a/a) lo cual estaría relacionado con las altas bases de comparación producto de la pandemia y la aceleración en el nivel general de precios de la economía”, observaron desde LCG en un informe.

Ese incremento fue básicamente explicado por la suba del 5,1% en términos reales que registraron depósitos en cajas de ahorro, algo relacionado con la acreditación del medio aguinaldo.

Por el contrario, se volvió a observar una caída en los depósitos a plazos (- 0,4% m/m real) por segundo mes consecutivo en el año, aún en un contexto en que los depósitos a plazo UVA lograron mantener altas tasas de crecimiento en términos reales (11% m/m).

Algunos analistas creen que las condiciones para que los plazos fijos en pesos tradicionales dejen de caer pueden estar próximas a darse. “El boom de los indexados se dio por el diferencial de tasa: los tradicionales pagan una tasa fija de 37% nominal anual (que baja a 34% si se invierten más de $1 millón) y el segundo paga una tasa variable que ajusta por inflación más un 1% nominal anual, lo que a un año y aún suponiendo una desaceleración en la inflación, te daría tasa 41% anual, unos 7 puntos adicionales al plazo fijo tradicional”, explica Ignacio Morales, Analista de Negocios Financieros en Wise Capital.

Este analista recomienda que quien esté decidido a hacer un PF en pesos, para determinar cuál será la mejor inversión, debe estimar de cuál será la inflación durante los próximos 90 días (plazo mínimo de imposición de un PF indexado) y comparar contra la tasa del tradicional teniendo en cuenta si en el medio pudiera haber algún cambio en la tasa. “Asumiendo que la tasa del tradicional se quede en 37%, depende de si la inflación va a ser menor o mayor a 9,4% en los próximos tres meses”, explicita Morales quien cree que esa opción, en breve, decantará hacia el PF tradicional “porque la inflación, aunque se mantendrá alta durante el resto del año, se va a desacelerar producto del congelamiento de tarifas, controles de precios y el anclaje del dólar oficial”.

“Si bien los plazos fijos tradicionales no le ganaron a la inflación en el primer semestre (perdieron más de 7 puntos), su suerte podría ser distinta en lo que resta del 2021 de acuerdo con lo volcado recientemente en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA”, coincide el analista Nery Persichini, de GMA Capital quien estimaba semanas atrás una tasa del 21,9% de retorno para estas colocaciones levemente superior al 21,6% que acumularía la inflación en el período.

Claro que esa condición (la de volver a mostrar un rendimiento positivo aunque mínimo) no asegura que se conviertan en un instrumento atractivo para la inversión, menos cuando el ruido que tradicionalmente acompaña a los procesos electorales puede incrementar las presiones devaluatorias.

Es lo que puede transformarse en un problema tomando en cuenta que el plazo promedio de los depósitos privados se mantiene en torno a 57 días reportando mínimos desde 2003.

“El total de depósitos a menos de 30 días llega a $7.046.071 millones: convertidos al dólar oficial equivalen a U$S73.606 millones y a un promedio del dólar bolsa suponen U$S42.964 millones. Si 10% de eso se desarma antes de las elecciones agarrate”, suele advertir el analista financiero, Salvador Di Stefano

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.