Schumer llama a mentiras de elecciones de Trump “la mayor amenaza” para el Capitolio y la democracia

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El líder mayoritario del Senado, Chuck Schumer, ha dicho que la letanía de mentiras acerca de las elecciones del 2020 que emanan del expresidente Donald Trump y sus partidarios todavía es la mayor amenaza para la seguridad del Capitolio de los Estados Unidos y la salud de la democracia estadounidense.

El demócrata de Nueva York ofreció el miércoles una acusación contundente del impacto continuo de Trump en la política estadounidense en declaraciones hechas al comienzo de una audiencia del Comité de Administración y Reglas del Senado sobre el progreso de los esfuerzos llevados a cabo para reforzar la seguridad del Capitolio en el año transcurrido desde que una multitud pro-Trump perpetró el peor ataque a la legislatura estadounidense desde 1814.

Si bien elogió los esfuerzos del jefe de policía del Capitolio de los EE. UU. Thomas Manger y los sargentos de armas de la Cámara y el Senado para garantizar que no se repita la insurrección del 6 de enero, Schumer dijo que la “gran mentira” de Trump, su afirmación continua contra toda evidencia de que ganó las elecciones de 2022 “socava la fe en nuestro sistema político y hace que nuestra democracia [y] nuestro país sea menos seguro”.

“La mayor amenaza para nuestro capitolio, nuestra policía del capitolio y nuestra democracia es la insidiosa motivación derivada de la gran mentira, propagada por el expresidente y muchos de sus aliados republicanos en todo el país”, dijo Schumer.

“Podemos y seguiremos asegurándonos de que la capital se salve desde el punto de vista de la seguridad, pero sin abordar las causas profundas de la violencia el 6 de enero, la insurrección no será una aberración; bien podría convertirse en algo habitual”.

Schumer continúo con decir que la cámara alta “debe actuar” para evitar una posible ola de violencia política que podría recaer sobre el país a manos de los partidarios de Trump, y citó un número récord de amenazas contra los trabajadores electorales y los funcionarios electorales estatales.

Tales amenazas se han convertido en parte integral de la vida política estadounidense en los 14 meses desde que Trump comenzó a afirmar que ganó las elecciones de 2020 a pesar de recibir menos votos populares y electorales que el presidente Joe Biden.

Fomentar un clima de miedo y antagonismo entre los trabajadores electorales fue una parte clave de una estrategia de comunicación apoyada por los aliados del expresidente en los días previos al ataque del año pasado contra el Capitolio.

Un documento en el que se exponía el plan, redactado por el ex comisionado de policía de la ciudad de Nueva York Bernard Kerik y entregado al comité selecto de la Cámara de Representantes que investiga las causas del ataque del 6 de enero, pedía que se organizaran “mítines y protestas” en Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin, incluidas protestas frente a las casas de “funcionarios locales”, secretarios de estado y “miembros débiles”.

Los manifestantes armados pro-Trump al final atacaron la casa de al menos una secretaria de Estado, Jocelyn Benson de Michigan, rodeándola la noche del 6 de diciembre de 2020.

Schumer señaló que “los administradores electorales, que básicamente son casi como funcionarios públicos, y solo intentan contar las elecciones con precisión, enfrentan acoso, incluso amenazas de muerte, por cumplir con su deber” en el clima provocado por las mentiras de Trump.

“En una medida, casi un tercio de los que cuentan los votos dicen que se sienten menos seguros en el trabajo y muchos de ellos renuncian porque temen por su seguridad. ¿A qué ha llegado este país cuando eso sucede, cuando la fuente de nuestra democracia, el recuento justo e imparcial de los votos, que ha sido el sello distintivo de este país desde que comenzamos, que es la raíz de la democracia, están amenazados de violencia, ¿qué ha pasado con nuestro país? Debemos actuar”, dijo, y agregó que tales amenazas son “síntomas de una enfermedad que se encuentra en lo más profundo de los huesos de nuestra democracia”.

“A menos que enfrentemos la gran mentira, a menos que todos hagamos nuestra parte para fortalecer y fortificar nuestra democracia, la violencia política del 6 de enero corre el riesgo de convertirse en poco más que una muestra de los peligros por venir”, dijo.

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