Sassou Nguesso, "El Emperador" de Congo para quien no bastan 36 años de poder

Agencia EFE
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Nairobi, 23 mar (EFE).- Sin sorpresas, Sassou Nguesso ha sido reelegido para un cuarto mandato al frente de la República del Congo, objetivo por el que ya reformó la Constitución en 2015 que establecía un máximo de dos mandatos presidenciales y una edad máxima a cualquier candidato de 70 años.

Nguesso tiene 77 años y 36 de ellos ha dirigido este pequeño país petrolero situado en África central -en dos periodos no consecutivos- convirtiéndose en uno de los dirigentes africanos más longevos, superado solo por Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial con 41 años de Gobierno y Paul Biya en Camerún (38).

Sassou Ngueso, nacido en 1943 y educado en los regímenes comunistas de Cuba y la desaparecida Unión Soviética, comenzó su carrera política en 1968 tras participar en un golpe de Estado que entregaría el poder al general Marien Ngouabi.

Al año siguiente, Ngouabi bautizaría el país como República Popular de Congo y fundaría el Partido Congoleño del Trabajo (PCT); formación que salvo de 1992 a 1997 -años en los que Nguesso no ocupó la Presidencia- siempre ha ostentado el poder.

En marzo de 1977, mientras Sassou Ngueso era ministro de Defensa, Ngouabi fue asesinado en un golpe de Estado fallido y, tras el magnicidio, asumió la Presidencia y el liderazgo del PCT el general Hiombi Opango.

Sin embargo, Opango tan solo duró dos años como mandatario ya que en 1979 el ya general del Ejército Sassou Nguesso inició otro levantamiento por el que ocuparía la Presidencia y el liderazgo del partido durante 13 años, hasta su exilio en París en 1992 tras haber sido despojado de sus poderes ejecutivos por una Conferencia Nacional.

La Conferencia, en la que participaron los principales partidos legalizados a finales de 1990 cuando el país aceptó por primera vez el pluralismo político, cambió de nuevo el nombre a República del Congo y dio paso a un Gobierno de transición en manos de André Milongo, un exfuncionario del Banco Mundial sin afiliación política.

Tras años en el exilio, Nguesso regresó al Congo en 1997 y en otro golpe de Estado -que puso fin a una cruenta guerra civil- tomó de nuevo el poder hasta su reelección en unos comicios celebrados en marzo de 2002.

En las siguientes elecciones, siete años más tarde, Nguesso obtuvo casi el 79 % de los votos, mientras que la mitad de los 12 candidatos que se oponían a él boicotearon las urnas al considerar que se trataba de un ejercicio fraudulento.

Desde entonces, Nguesso se ha impuesto por abrumadora mayoría en otras dos votaciones (2016 y 2021) durante las que el Gobierno ha bloqueado el acceso a internet y limitado tanto el número de observadores nacionales como internacionales.

Pese a sus continúas promesas de diversificar y reactivar una economía en recesión, fuertemente golpeada por la caída global del precio del petróleo y la pandemia de coronavirus, la mayoría de la población congoleña continúa viviendo en la pobreza.

"(Nguesso) encarna la caricatura (perfecta) de una cleptocracia: la de un jefe de Estado rico que dirige un país pobre", le describió en una ocasión el abogado de la ONG alemana Transparencia Internacional, William Bourdon.

Desde hace casi una década, la Justicia francesa -expotencia colonial del Congo- investiga acusaciones de corrupción contra Nguesso y diversos miembros de su familia, entre ellos su hijo menor Denis Christel, que podrían estar relacionadas con la adquisición de mansiones y vehículos de lujo.

Con sus inicios marxistas, "El Emperador" impulsó ambiciosos proyectos de infraestructuras y de desarrollo gracias a las ganancias del oro negro, si bien décadas después su envejecido rostro se asocia a su vez a la "corrupción endémica", en palabras de organismos internacionales, que hoy reina en el Congo.

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