Sara Hurtado y sus patines; un sueño a la medida de sus pies

Toronto (Canadá)/Madrid, 19 mar (EFE).- A un símil con la Fórmula Uno recurre Sara Hurtado para explicar la importancia de sus patines. Son su joya. Como para Carlos Sainz su Ferrari. O como para Fernando Alonso su nuevo Alpine.

A diferencia de ellos, la madrileña no se mueve sobre cuatro ruedas en el asfalto. Lo hace sobre un filo de dos milímetros. Sobre hielo. De ahí que los patines sean “cruciales” para poder entrenar y competir bien. “El confort, el equilibrio y el agarre lo son todo”, subraya la olímpica en una entrevista a EFE.

Aunque Sara Hurtado está afincada actualmente en Moscú, de su etapa en Canadá conserva una relación clave. El gran mercado del patinaje artístico le provee de su principal herramienta de trabajo. Sus patines son fruto de un metódico proceso de fabricación. A medida de sus sueños y ambiciones. Por supuesto, también de sus pies.

En la pequeña localidad canadiense de Cambridge, en las afueras de Toronto, se encuentran las oficinas centrales de Jackson Ultima Skate. Es la compañía en la que Sara Hurtado confía desde hace años para fabricar los patines especiales con los que compite.

Raj Misir es el vicepresidente de Jackson Ultima Skates, que es desde hace décadas uno de los fabricantes más populares del mundo de patines para patinaje artístico sobre hielo.

Pero Misir es también un "encantador" de patines, lo que en inglés llaman un "skate whisperer", una persona que entiende como pocos la idiosincrasia de las botas y las cuchillas que componen un par de patines.

Es por eso que este canadiense originario de Guayana fue elegido por los responsables del patinaje artístico de Estados Unidos para acompañar en 2018 al equipo estadounidense en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang, en Corea del Sur, y asegurarse de que los patines de Nathan Chan, Adam Rippon o Mirai Nagasu estuviesen siempre en perfecta condición.

Misir es también el encargado de fabricar los patines de la española Sara Hurtado.

"A todos nosotros nos encanta tener a Sara a nuestro alrededor, siempre alegre y sonriendo", explica a Efe Misir en las oficinas centrales de Jackson Ultima Skate.

Las instalaciones incluyen la planta de producción de patines de alto nivel y personalizados de la compañía, que además tiene cuatro fábricas en China, una en Taiwan y otra en México para la producción de patines de todos los niveles, desde principiantes hasta profesionales como Hurtado.

La compañía fue fundada en 1966 por Donald Jackson, un canadiense que en 1962 se convirtió en el campeón mundial de patinaje artístico, y en la actualidad es propiedad de Kim Bauer, nieto del fundador de la compañía Bauer, una de las más importantes del mundo para material de hockey sobre hielo.

"Jackson tiene una larga tradición en el mundo del patinaje", explica Misir.

UN NUEVO PAR DE PATINES

Él está dando los últimos toques a un par de patines de Sara Hurtado, antes de enviárselos a la deportista. Mientras una máquina láser graba el nombre de la española en el exterior de una de las botas, Misir explica que a Hurtado "le gusta que el patín se ajuste como un guante".

"Quiere que el patín sea firme pero también cómodo y flexible, porque el patinaje artístico es muy artístico. El rendimiento con los filos y el trabajo de los filos son muy importantes. A ella le encantan esas cosas de los patines", dice Misir.

"Le gusta que la parte trasera sea un poco más baja para poder dirigir los dedos de los pies mejor. Le gusta poner unos cristales en la parte trasera de la bota. Y le gusta que su tacón sea un poco más alto para inclinarse hacia adelante un poquito. No es muy común pero hay patinadores artísticos de alto nivel a los que les gusta eso", continúa.

Esas especificaciones permiten que Sara Hurtado pueda lidiar, de paso, con un dolor que era recurrente.

“Yo soy propensa a las tendinitis”, puntualiza la patinadora, “por eso les pido una lengüeta más firme y con más amortiguación, más acolchada”. “Tener esa sujeción en la lengüeta, para mí es muy importante”, asevera.

Para conseguir que la bota se ajuste perfectamente, se calienta en un pequeño horno para que, cuando se meta el pie por primera vez, el interior se amolde exactamente a su fisonomía.

ACERO AL CARBONO Y TITANIO

Misir muestra una cuchilla similar a la que equipan los patines de Hurtado. Está hecha con acero al carbono y recubierta con titanio.

"El titanio protege el filo y lo mantiene más duro y resistente. Pero el titanio también proporciona un deslizamiento sobre el hielo más rápido", dice.

Lo que es especialmente importante es el filo de la cuchilla del patín. Misir señala que "a Sara, absolutamente, le gusta el filo ahusado, que da mucho más control, un mayor ángulo de ataque y una mayor profundidad, para que su capacidad artística se vea mejor sobre el hielo".

Las cuchillas se tienen que afilar de forma periódica, lo que es una operación de gran delicadeza. "La cuchilla tiene una curvatura y el afilador tiene que tener mucho cuidado en no aplanar la cuchilla", remarca.

“Porque no es el filo de un cuchillo jamonero al uso”, bromea Sara Hurtado. “La cuchilla es como una U invertida y los patinadores necesitamos que el filo esté limpio y no tenga muescas por los lados”, asegura.

Y como el proceso del afilado de las cuchillas es tan determinante, Misir ha conseguido un técnico en Moscú, donde entrena ahora Sara, para que mantenga sus patines de forma óptima.

"He enseñado a Sara a que busque determinadas cosas para asegurar que cuando recoge sus patines están afilados de la forma adecuada", comenta con una sonrisa.

Sara Hurtado sólo utiliza un par de patines cada año aunque Raj Misir siempre le envía un par de repuesto, por si acaso.

“Siempre intento que los patines tengan un vida larga, de al menos una temporada. Pero eso va mucho al gusto del patinador”, apunta Hurtado.

"Hay otros patinadores como Nathan Chan que utilizan dos o tres al año", apostilla Misir, un hombre prendado de la personalidad y capacidad de trabajo de la española.

"Sara es una de las personas más agradables con las que he tenido el privilegio de trabajar. Ha sido una gran embajadora, desde el momento que nos conocimos, y desarrollamos una relación, hasta hoy. Es una persona increíble. Cuando pones esa personalidad en un par de patines y sobre el hielo, la parte artística rezuma y puedes ver la alegría y felicidad que genera. Eso es lo que veo cuando Sara está en el hielo, su espíritu y alegría. Es increíble verla. Capta tu atención cuando la ves", termina señalando.

Con Raj Misir, Sara Hurtado ha conseguido lo que se propone cuando se calza los patines: sorprender y emocionar con sus representaciones.

El proceso que hay detrás de la exhibición de sus programas es otro de los aspectos del patinaje artístico que a ella más le seducen.

“Es superdivertido el proceso de elegir la música, montar la coreografía, ver qué quieres contar y qué quieres compartir con el público. La parte visual completa la historia y un traje te puede ayudar mucho a representar lo que quieres decir o jugar en tu contra”, relata.

CREATIVIDAD EN EL MAQUILLAJE Y LA ROPA

Ella rescata ideas de la moda, la música y la cultura. Buscando siempre un giro de creatividad.

“En los Juegos Olímpicos de PyeongChang elegimos Don Quijote. La lírica es conocida, pero trabajando con Antonio Najarro trajimos unos movimientos que no eran tan ballet. Fue una manera especial de representar a nuestro país”, afirma.

Aunque le gusta participar de todo el proceso -desde la rutina hasta el maquillaje-, Sara Hurtado rescata la colaboración con Juan Vidal para el diseño de los trajes.

“Fue un acierto total, porque le dio un aire fresco al patinaje. Es un diseñador que viene de fuera del patinaje artístico, así que se le ocurren cosas que a ti no se te han ocurrido. Su traje lo voy a guardar con cariño toda mi vida”, confiesa antes de poner atención sobre otro aspecto clave, el maquillaje.

“¡Ojalá pudiera colaborar con alguna marca cosmética. Parece que llegamos al día de competición como la canción de Beyonce ‘I woke up like this’ (Me he levantado así), pero no. Hay mucho trabajo detrás, hora y media de preparación. Además, yo tengo la piel supersensible y necesito productos con los que no me lloren los ojos y al mismo que puedan rozarse con la ropa”, desvela.

Y es que detrás de sus programas hay horas de entrenamiento y de diseño, de ensayo y de desvelos. Todo por el anhelo de seguir haciendo historia en el patinaje artístico.

Por Julio César Rivas y Lucía Santiago

(c) Agencia EFE