Santos: FARC matan a 4 uniformados que tenían años secuestrados

BOGOTA (AP) — El presidente colombiano Juan Manuel Santos acusó el sábado a las FARC de asesinar a cuatro uniformados que mantenían retenidos y entre ellos a un suboficial del ejército que era el secuestrado con mayor tiempo en cautiverio, casi 14 años.

"Los únicos responsables de esa acción vil de lesa humanidad, ese crimen de lesa humanidad, es las FARC", dijo Santos en un discurso al final de una reunión en la localidad de San Juan de Río Seco, en el central departamento de Cundinamarca.

"Ya me imagino que (en la guerrilla) van a querer comenzar a decir que no, que fue la fuerza pública la responsable de esos hechos", añadió el mandatario. "Se requiere simplemente sentido común para ubicar toda la responsabilidad de quienes los secuestraron (hace) más de 12 ó 13 años y quienes apretaron el gatillo para asesinarlos a mansalva", sostuvo Santos en el acto transmitido en vivo por la televisora estatal.

"Esta es una demostración más de la sevicia y la crueldad de las FARC. Se encontraron cadenas al lado de los asesinados, es decir, los tenían como tienen a sus secuestrados: encadenados. Y cuando se vieron enfrentados con la fuerza pública no tuvieron ningún reparo en asesinarlos a mansalva", dijo.

El presidente no identificó a los cuatro uniformados muertos, pero el Ministerio de la Defensa dijo en un breve comunicado que las víctimas eran el coronel de la policía Edgar Duarte, el mayor de la policía Elkin Hernández, el intendente de la policía Alvaro Moreno y el sargento mayor del ejército José Libio Martínez.

Martínez, de 35 años, era el uniformado con mayor tiempo en poder de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Había sido secuestrado tras un ataque guerrillero a un puesto del ejército al sur del país el 20 de diciembre de 1997.

El coronel de la policía Duarte, de 47 años, y el mayor Hernández, de 34, cayeron en poder de los rebeldes en octubre de 1998 en Paujil, una localidad del sureño departamento de Caquetá.

Y el intendente de la policía Moreno, de 36 años, estaba cautivo desde diciembre de 1999 cuando fue retenido por los insurgentes en la localidad de Curillo, en Caquetá.

Los cuerpos de los cuatro uniformados fueron encontrados el sábado por unidades del ejército en la zona de Solano, en el departamento de Caquetá, unos 440 kilómetros al suroeste de Bogotá.

Ni el presidente ni el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, más temprano al hacer una declaración a reporteros en su despacho, indicaron si los uniformados murieron en la jornada y sólo dijeron que hubo combates entre rebeldes y soldados el sábado en la zona donde aparecieron los cadáveres.

Los cuerpos serían trasladados en la jornada o mañana temprano a la morgue central en Bogotá, indicó el ministerio.

Aunque ni Santos ni el ministro Pinzón mencionaron si se trató de una operación fallida de rescate, según personas que estuvieron secuestrados y activistas esa opción era una posibilidad, ya que, dijeron, es conocido que las FARC tienen instrucciones de balear a los cautivos en caso de presentarse un rescate oficial.

"Las FARC son unos asesinos por la manera en que los mató, y el gobierno es igual de asesino. Tuvieron la posibilidad de sacarlos de allá y no lo hicieron", dijo a la AP en entrevista telefónica Margarita Hernández, hermana del mayor Hernández de la policía.

"Me duele mucho porque mi hermano, en las pruebas de supervivencia (conocidas en el 2010), decía 'señor gobierno haga algo porque no queremos llegar en bolsas negras', y hoy nos los están entregando así", añadió la mujer con la voz entrecortada por el llanto. "Es un acto abominable".

A su vez, Sonia Moreno, una de los cuatro hermanos del intendente de la policía Moreno, dijo telefónicamente que el gobierno se había olvidado de los secuestrados luego de rescatar, en julio del 2008, a la ex candidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt, a tres contratistas estadounidenses y 11 uniformados que también estaban en poder de las FARC.

"Hasta que no liberaron a Ingrid y a los americanos todo lo dejaron así. Los olvidaron y la noticia que íbamos a tener era esta", que estaban muertos, dijo Moreno. "Tanto silencio. ¿Por qué no negociaron?", se preguntó la mujer en una breve conversación.

En un correo electrónico enviado a la AP, Betancourt sólo dijo que ya conocía la noticia de la muerte de los cuatro hombres.

"Estoy en el dolor", escribió Betancourt, quien compartió una parte de su cautiverio con uniformados.

Analistas consultados por la AP coincidieron en señalar que el gobierno saldrá bien librado del caso y que las FARC siguen determinadas a combatir.

Ariel Avila, de la Corporación Nuevo Arco Iris, que estudia el conflicto armado, dijo tras el suceso que "el gobierno sí va a tener la disculpa para no sentarse a negociar".

"El gobierno va a salir bien librado ... no va a salir culpable", dijo Avila. Sin embargo, destacó que en su opinión fue "afán de protagonismo" en operaciones exitosas lo que condujo a un rescate fallido.

"Dar golpes mediáticos tan seguidos lleva a errores como este. La seguridad nacional no puede depender de popularidades ... Por privilegiar la vida, hubiese sido preferible abortar la operación", aseguró.

El gobierno de Santos viene de protagonizar exitosas misiones en contra de las FARC, primero en septiembre pasado al abatir en un bombardeo al jefe militar de esa guerrilla, Jorge Briceño alias Mono Jojoy, y el pasado 4 de noviembre al máximo líder del grupo rebelde, Alfonso Cano.

Alfredo Rangel, consultor en seguridad y directivo de la Fundación Seguridad y Democracia, dijo que la muerte de los retenidos mostraban "el grado de determinación de ese grupo para continuar su lucha contra el Estado".

"Es un campanazo de alerta frente a las ilusiones, excesivamente optimistas, que, pensando con el deseo, quieren creer que las FARC están doblegadas y deseosas de un pronto diálogo", indicó Rangel.

Previamente, en una declaración ante reporteros en su despacho, Pinzón había dicho que tres de los uniformados muertos tenían un tiro en la cabeza y el cuarto balazos en la espalda.

Agregó que desde hace 45 días unidades del ejército estaban en la región como parte de su trabajo en busca de unidades de las FARC y que tenían datos de inteligencia y algunas informaciones en torno a que un grupo de la guerrilleros podía tener secuestrados de la fuerza pública.

El sábado en la mañana, narró Pinzón, esas tropas entraron en combate con los rebeldes y "minutos después de ese combate y en la zona general, luego de que se hace el registro, se encuentran en un punto concentrados cuatro cadáveres".

El ministro agregó que "estas personas resultan ser secuestradas, miembros de esta fuerza pública".

Al menos un militar resultó herido en los combates y un integrante de la guerrilla fue capturado, dijo Pinzón.

Las FARC tienen en su poder a una veintena de uniformados y desde inicios de 2008 han liberado de forma unilateral a varios de ellos, como a políticos que retenían desde hace varios años.

El ex senador Luis Eladio Pérez, liberado por las FARC en febrero de 2008 tras seis años de cautiverio, dijo en diálogo telefónico que en su opinión todo el suceso se trató de un fallido intento de rescate.

"Eso es una orden perentoria que tienen los guerrilleros que cuidan a los secuestrados de fusilarlos en el momento en que se produzca un intento de rescate militar", indicó Pérez.

Fue "un acto de cobardía absoluto de la guerrilla, pero también hay una responsabilidad por parte del gobierno que a sabiendas del riesgo que implica para la vida de los retenidos insiste" en los rescates, agregó.

Por su parte, Marleny Orjuela, directora de la no gubernamental Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros (Asfamipaz), dijo telefónicamente que lo sucedido era responsabilidad tanto de la guerrilla como del gobierno.

"Esa no es la forma de defender los derechos humanos... lo que queremos es una salida pacífica y negociada", dijo Orjuela dirigiéndose al gobierno. A las FARC y a su jefe, alias Timoleón Jiménez o Timochenko, Orjuela envió un mensaje: "El secuestro no es revolución y ajusticiarlos de esa manera no es respetar el derecho internacional humanitario".

En el sitio donde encontraron los cuerpos había cadenas, comentó Pinzón.

Ex secuestrados que han sido rescatados por la fuerza pública o liberados por las FARC como Pérez han narrado que por las noches o durante caminatas para desplazarse de un campamento a otro, son sujetados con cadenas metálicas al cuello para evitar su escape.

Pinzón dijo que unidades del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General estaban en la zona para comenzar una investigación detallada del caso.

"Lo que se busca precisamente es un análisis detallado de la escena de los hechos y sobre todo una inspección a los cadáveres", indicó.

En junio de 2007, once diputados regionales del departamento de Valle del Cauca, al suroeste del país, que estaban en manos de la guerrilla desde abril de 2002 murieron baleados. El gobierno atribuyó las muertes a los rebeldes, mientras que las FARC dijeron que había sido el resultado de un choque entre algunas de sus unidades y el ejército.

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