Santiago Solari, el inesperado protagonista del ridículo del Real Madrid contra el Cádiz

Borja González
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Real Madrid's coach Santiago Solari attends a press conference at the team's Valdebebas training ground in Madrid, Spain, Monday, March 4, 2019. Real Madrid will play against Ajax in a Champions League soccer match on Tuesday. (AP Photo/Manu Fernandez)
Santiago Solari en rueda de prensa previa al choque de Champions League frente al Ajax, choque en el que el Real Madrid quedó eliminado en 2019. (AP Foto/Manu Fernandez)

La derrota del Real Madrid frente al Cádiz en liga está destapando más fantasmas de los esperados teniendo en cuenta que es el primer pinchazo del equipo en la competición desde el regreso tras el estado de alarma motivado por la pandemia del coronavirus. La realidad es que lo que menos duele al madridismo es la derrota.

Ver al equipo blanco perder no es plato de buen gusto para cualquier aficionado merengue, pero hay maneras y maneras. La de hoy, andando por el campo, persiguiendo sombras, está en el límite de lo vergonzoso y muy lejos de lo que vestir la camiseta del Real Madrid debe motivar.

Hay especialmente dos señalados: Marcelo e Isco. El lateral izquierdo brasileño dio la sensación de estar disputando un partido de solteros contra casados, exhibiendo un estado de forma de futbolista ya retirado, incapaz de llegar a tiempo a ningún sitio y, lo que es peor, sin síntomas de que le importara.

Y eso que su actitud al lado de la del mediapunta malagueño es hasta destacable. Isco se arrastró por el terreno de juego, sobrepasado por el ritmo del encuentro, y con una arrancada en la que se tropezó sin oposición que dejó de manifiesto que algo pasa con su implicación, con su profesionalidad.

Debido al azote a la sinvergonzonería de ambas figuras, impulsada por Zinedine Zidane, que no se cansa de darles la ocasión en forma de minutos de quedar retratados, hay un nombre que empieza a ganar enteros entre los madridistas: Santiago Solari.

El técnico argentino cogió un equipo caótico tras la marcha de Julen Lopetegui y logró sacarle algo de chispa. ¿Cómo? Pues haciendo desaparecer a los peces gordos que no se toman el fútbol con la seriedad que les exige. A los primeros que dejó claro que él no tragaba a los vagos fue tanto a Marcelo como a Isco. Puso a Reguilón y al malagueño ni tan siquiera le concedió un rol secundario.

El resultado fue una plantilla de amigos que le hicieron la cama y llevaron al Real Madrid a situarse fuera de cualquier oportunidad de lograr un título en mes de marzo de 2019. Todos se le echaron encima. No supieron ver el beneficio de sus decisiones a medio plazo. Ahora, el club lo está pagando y así lo sienten algunos.

Parece que el argentino se ha quedado en el corazón de más madridistas de los que parecía cuando Florentino Pérez le usó unos meses y después le dio la patada para volver a traer a Zidane, con negativa de varios entrenadores europeos incluida.

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