Santiago Abascal encuentra en Italia su mayor aliada de la extrema derecha

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Hasta hace muy poco Fratelli d’Italia (FdI) o Hermanos de Italia era un partido insignificante en el país. En 2018 no alcanzaba el 5% en intención de voto, sin embargo, hoy supera el 20% y se sitúa en primera posición junto a La Lega de Matteo Salvini, también de extrema derecha, y el Partito Democratico de Enrico Letta.

El partido, ligado al fascismo italiano y sin ataduras regionalistas como La Lega –que se posicionó a favor de la independencia catalana– es uno de los principales aliados de Vox en Europa, comparten grupo político en el Parlamento Europeo, y este 10 de octubre su lideresa, Giorgia Meloni, se dejó ver en Madrid en el evento “Viva 21”, bajo el lema “La España en pie”, que celebró la formación de Santiago Abascal. 

Giorgia Meloni en el evento de Vox en Madrid. (Photo By A. Perez Meca/Europa Press via Getty Images)
Giorgia Meloni en el evento de Vox en Madrid. (Photo By A. Perez Meca/Europa Press via Getty Images)

Concretamente, a Hermanos de Italia se le considera el heredero del fascismo italiano encarnado en Mussolini a mitad del siglo XX, y el nombre de Meloni, de 44 años, ya está en boca de todos por su imparable ascenso en las encuestas los últimos meses. De hecho, es la líder mejor valorada actualmente tras el presidente de la República, Sergio Mattarella, y el primer ministro, Mario Draghi.

La señora Meloni nació en un distrito de clase trabajadora de Roma y a los 15 años ya formaba parte del ala juvenil del Movimiento Social Italiano –un partido formado por veteranos de la República Social Italiana del exdictador Benito Mussolini, que ocupó partes del norte de Italia de 1943 a 1945-. Fue ministra de Juventud en el cuarto gobierno de Berlusconi entre 2008 y 2011 y fundó el partido en 2012, que dirige desde 2014, y es ahora, por primera vez, cuando se ha visto aupada en las encuestas.

Sus recetas son las habituales en los discursos identitarios y populistas de extrema derecha: la “italianidad” como valor per sé, la crítica desaforada de las ONGs, el rechazo a la inmigración, cuya solución pasaría por un bloqueo naval, el rechazo al matrimonio homosexual, etc. Lo de siempre: recetas fáciles a problemas complejos, inflamación del odio, defensa de la familia tradicional y uso del chivo expiatorio habitual: el extranjero. 

En su último libro, un relato autobiográfico, Giorgia Meloni recuerda cómo la Unión Soviética deportó a grupos de personas de un extremo de la URSS a otro para romper los lazos con su tierra y disolver cualquier identidad cultural, pero su crítica al comunismo soviético no es lo sorprendente, sino su intención de hacer analogía entre la URSS y las ONG’s. 

Meloni en compañía de Salvini durante la campaña para las elecciones municipales. (Photo by Antonio Masiello/Getty Images)
Meloni en compañía de Salvini durante la campaña para las elecciones municipales. (Photo by Antonio Masiello/Getty Images)

Meloni explica que los barcos que salvan a los migrantes en el Mediterráneo hacen lo mismo que hizo en su momento el gobierno soviético: eliminar la identidad cultural para hacer, en este caso a Italia, un país más fácil de gobernar. Para Meloni las organizaciones benéficas están inundando Italia de migrantes para minar deliberadamente la identidad del país y facilitar su dominio.

Es lógico, por tanto, que su crecimiento haya ido en buena medida paralelo a la caída de la opción que encarna Matteo Salvini. Sus coincidencias son mayores a sus diferencias y se disputan el mismo electorado, sin embargo, a ella se la considera más moderada y con tradición nacionalista frente al regionalismo y radicalismo de Salvini. 

De hecho, se sitúa en el partido europeo de los Conservadores y Reformistas Europeos (el mismo que Vox) del que actualmente es presidenta y teóricamente es más moderado que el grupo Identidad y Democracia, que incluye a La Lega y otros como Alternativa por Alemania. 

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Por otro lado, critica a su rival Salvini por ser un hipócrita al apoyar a Mario Draghi, el primer ministro tecnócrata de Italia. Ella se mantuvo en la oposición cuando todos los demás partidos importantes prometieron lealtad al actual gobierno de Italia.

Meloni es la única mujer con alguna posibilidad de llegar al poder en las elecciones generales en 2023 y, de hecho, su ambición pasa por acumular el margen suficiente junto a La Lega de Salvini para poder suceder al actual gobierno de la República. En 2020, la cabecera británica The Times la incluyó en una lista de los 20 políticos a tener en cuenta.

Sin embargo, esta coalición suspendió una prueba de fuego, las elecciones regionales del pasado 3 y 4 de octubre, en las que recogieron una sonada derrota en todas las grandes ciudades, como Milán, Nápoles Bolonia o Turín.

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