Santiago Abascal calcula los pros y los contras de no recuperar a Macarena Olona

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Macarena Olona y Santiago Abascal durante un mitin de la reciente campaña electoral en Andalucía. (Photo By Rafael Madero/Europa Press via Getty Images)
Macarena Olona y Santiago Abascal durante un mitin de la reciente campaña electoral en Andalucía. (Photo By Rafael Madero/Europa Press via Getty Images)

'Olona resucita en el Camino de Santiago' titulaba el lunes 'La Vanguardia'. Y dio en el clavo. Después de anunciar en julio su marcha de la política nacional por motivos personales, lo que hizo crecer la rumorología sobre su estado de salud, la exdirigente nacional de Vox a dejado la puerta abierta a volver apenas un mes después de cerrarla. Y mientras la cúpula de su partido, la formada por los Santiago Abascal, Iván Espinosa de los Monteros, Javier Ortega Smith y cía. no saben muy bien qué decir ni cómo actuar, Olona no deja de sumar adeptos y apoyos.

Cariños que ella no rehúye. Al contrario. Se deja querer: "Quiero servir a los españoles y estaré allí donde pueda serles útil (...) Estoy como los caballos antes de la carrera, llena de adrenalina y deseando que se levante la barrera" señaló el lunes Sarria donde retomó su actividad pública recorriendo los últimos cien kilómetros hasta Santiago de Compostela.

¿A qué se refiere Olona? ¿A volver al Congreso de los Diputados? ¿O a recuperar su actividad en la Abogacía del Estado? Esa ambigüedad no hace más que alimentar los rumores.

Los movimientos de Olona contrastan con la parálisis de Vox. Y entre tanto, ya hay quien considera que su vuelta a la primera línea debe ser inminente. Recuperando todos los galones que dejó aparcados en Madrid cuando fue designada candidata de la extrema derecha a las recientes elecciones autonómicas de Andalucía.

Dejando a un lado los temas médicos, cada vez queda más claro que la abogada del Estado nunca estuvo a gusto con el papel que le encomendaron en Andalucía. Apuró hasta el último momento para desembarcar en tierras andaluzas, no disimuló su paracaidismo con un empadronamiento exprés en Salobreña, desplegó una campaña electoral ciclotímica y descartó, desde la misma noche electoral que fuera a volcarse en el día a día de las Cortes al asegurar que mantendría su domicilio en Granada para viajar puntualmente a Sevilla.

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Su incomodidad provocó, en contraposición, una evidente comodidad en Madrid donde su retirada de la política resolvía el marrón de la portavocía del Senado. Que Abascal no quería otorgar a la alicantina y que ella se enteró de que no asumiría ese puesto cuando ya había dado el paso a la política autonómica. Una pequeña jugarreta, apuntan algunos sectores de Vox.

Fue un debate interno que apenas trascendió más allá de las cuatro paredes de la sede del partido. Pero ahora que Olona está sembrando el camino de vuelta, y que el cuadro de mandos del partido no sabe muy bien qué hacer con ella, la disyuntiva amenaza con enquistarse en Vox.

El tirón de la alicantina es innegable. Su perfil feminista es único. Sus habilidades oratorias no abundan entre sus compañeros. Y las voces que la consideran uno de los activos del partido crecen día a día. Parece que se ha cobrado la venganza por el destierro forzado al que fue sometida. Cuanto más tarde Abascal en dar acomodo a Olona, más difícil tendrá explicar a los suyos que no cuenta con ella. Y todo eso después de que su ascenso en las encuestas parece haberse frenado en seco.

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