Las sanciones económicas de EE.UU. a Siria pueden repercutir en la población

Agencia EFE
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Damasco, 11 ene (EFE).- El Banco Central de Siria (BCS) ha sido uno de los objetivos de la última ronda de sanciones de Estados Unidos al amparo de la Ley César, medidas que algunos expertos ven con recelo porque pueden empeorar la ya profunda crisis económica y la escasez de productos básicos en el país árabe.

Washington ha impuesto seis rondas de sanciones unilaterales a personas, empresas y entidades relacionadas con el Gobierno de Bachar al Asad desde la entrada en vigor el pasado verano de la Ley César, que toma el nombre del fotógrafo de la policía militar siria que desertó con imágenes de 11.000 detenidos muertos.

En la última ronda, el Departamento del Tesoro incluyó a finales de diciembre al BCS en su Lista de Ciudadanos Especialmente Designados y Personas Bloqueadas, que supone el bloqueo de las propiedades en EE. UU. o en manos de estadounidenses, así como la prohibición de tratar con estos intereses.

INCAPACIDAD DE IMPORTAR Y ESCASEZ

El nuevo castigo, considerado el más duro desde la promulgación de la legislación, no es muy diferente a los de años anteriores contra la institución, ya sancionada en lo relativo a la emisión de divisas o la realización de transacciones de crédito y financieras.

"Desde el inicio de la crisis se han impuesto varias sanciones al Banco Central para limitar la capacidad del Estado de utilizar sus fondos y recursos en moneda extranjera a la hora de garantizar las necesidades básicas como petróleo, comida y medicinas, a pesar de que estos materiales están excluidos de las sanciones", asegura a Efe el exgobernador del BCS, Adib Mayale.

Siria sufre una grave escasez de productos básicos como trigo y combustible, a menudo atribuida al desplome del valor de la moneda local, que se vende en el mercado negro a más del doble del precio oficial, y a las sanciones que reducen la capacidad de importación de este país en guerra desde hace diez años.

Mayale reconoce que las sanciones han traído "serias dificultades" al propio Banco Central y el sector bancario en general, en especial a la hora de iniciar créditos documentarios o emitir y recibir avales de otras entidades internacionales.

"Esto llevó a debilitar la capacidad de los bancos de realizar operaciones de comercio exterior y transacciones comerciales, que se suman a las grandes dificultades del transporte en Siria y el alto coste de los seguros para los bienes enviados", explica Mayale.

En resumen, el abastecimiento de Siria se ha resentido, afirma.

EMPEORAMIENTO DE LA CRISIS ECONÓMICA

Además, advierte de que en general todas las sanciones han contribuido a empeorar los indicadores macroeconómicos del país árabe: menos crecimiento, más deuda pública, desequilibrios en la balanza de pagos y más inflación.

"Esta cuestión ha empeorado por el impacto psicológico negativo que acompaña a la promulgación de la Ley César, que en su totalidad contribuyó a la subida de la tasa de cambio de la lira siria", sentenció el exgobernador sobre su fuerte devaluación frente al dólar.

El Banco Mundial no ha ofrecido datos actualizados desde antes del estallido del conflicto en 2011, mientras que la Comisión Económica y Social de la ONU para Asia Occidental advirtió en un informe en 2014 que el Producto Interior Bruto (PIB) del país se redujo a la mitad solo en los tres primeros años de la guerra.

De acuerdo con la comisión de Naciones Unidas, las reservas de divisas extranjeras del Banco Central cayeron de 14.400 millones de dólares en 2011 a 3.500 millones en 2013 debido a los esfuerzos para mantener el valor de la lira entre las 150 y 160 unidades por un dólar estadounidense.

Hoy, la tasa de cambio oficial se sitúa en algo más de 1.200 liras por un dólar y, en el mercado negro, ronda casi las 3.000.

En este sentido, el economista e investigador de la Escuela de Economía de Londres Zaki Mahshi coincide en que los bancos privados podrían verse afectados también por las sanciones y la mayoría de las entidades que operan en el país podrían quedar "en estado de congelación".

Le preocupa también que Damasco se vuelva más dependiente de sus principales aliados, Moscú y Teherán, aumentando las deudas del país y las consecuentes concesiones, además de la repercusión en el acceso a productos básicos para la población derivados de la imposibilidad de importar y la inevitable devaluación de la moneda local.

"El Banco Central es la arteria de la economía del país, ninguna nación será capaz de apoyar a las autoridades sirias en dólares estadounidenses, lo que significa una mayor devaluación de la lira", indica a Efe Mahshi.

UNA CUESTIÓN DE DERECHOS HUMANOS

Recientemente, la relatora de la ONU sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales en los derechos humanos, Alena Douhan, alertó de que la implementación de la Ley César podría "empeorar la existente crisis humanitaria" en Siria e impedir a la población reconstruir la infraestructura "básica".

En su opinión, las sanciones de EE. UU. al BCS como "sospechoso de lavado de dinero" dificultan el procesamiento de la ayuda internacional y la importación de material humanitario, y la legislación en que se amparan "trata a patadas" los derechos de los sirios a la sanidad o al acceso a una vivienda.

"El Gobierno estadounidense no debe poner obstáculos a la reconstrucción de hospitales porque la falta de cuidados médicos amenaza el propio derecho a vivir de toda la población", concluyó la relatora de Naciones Unidas.

Rania Zanoun

(c) Agencia EFE