De San Vicente a París: son joyeros, la crisis los quebró, pero una invitación al Louvre cambió todo

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Cortesía Henia Chiazzaro

Desde hace casi 20 años Henia Chiazzaro (37) y Mariano Luque (43) se dedican a confeccionar joyas criollas. Viajaron por cientos de ferias del país exponiendo sus piezas e incluso ganaron concursos gracias a sus artesanías. Pero la pandemia de coronavirus cambió todo: los eventos se cancelaron y ellos dejaron de poder vender, debieron abandonar su pasión, se gastaron sus ahorros para sobrevivir y hasta tuvieron que cambiar de rubro.

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Tras un año intenso, con preocupaciones y la sensación de tener que abandonar definitivamente su profesión, llegó una buena noticia: desde el Carrousel del Louvre, en París, los invitaron a participar de una muestra de arte. Sin embargo, debido a los costos, aún no saben si lograrán viajar.

En el Festival de Folklore de Cosquín 2019 la pareja ganó el Premio Adquisición Comisión Municipal de Folklore y su pieza “collar Ammonite” quedó en la municipalidad de la ciudad cordobesa para formar parte del patrimonio del museo del Artesano de Cosquín
Facebook Aquí Cosquín


En el Festival de Folklore de Cosquín 2019 la pareja ganó el Premio Adquisición Comisión Municipal de Folklore y su pieza “collar Ammonite” quedó en la municipalidad de la ciudad cordobesa para formar parte del patrimonio del museo del Artesano de Cosquín (Facebook Aquí Cosquín/)

“Pasamos un año bastante complicado. Primero pensamos que iba a durar poco y decidimos estirar todo con ahorros, pero llegó un punto en el que veíamos que no terminaba más”, indica a LA NACION Henia.

Si bien recibieron ayuda estatal, no fue suficiente para remontar su actividad. “Además de nuestros gastos, nosotros tenemos que solventar el proyecto, que requiere constante movimiento de entrada y salida de mercadería. Los materiales aumentaron muchísimo y se nos complicó”, admite. Entonces, debieron empezar a buscar alternativas laborales. “A mi compañero le propusieron un trabajo que no tiene nada que ver con lo que hacemos, pero necesitábamos solventar nuestra vida, así que se fue a trabajar a un campo a levantar bolsas”.

Un año repleto de dificultades

El advenimiento del Covid-19 y la cuarentena implementada por el Gobierno nacional llevaron a que Henia y Mariano abandonaran su negocio. “Nos noqueó, la verdad. Nunca previmos que algo así podía pasar. Nosotros nos dedicamos a la venta presencial y, si bien teníamos redes, no la teníamos armadas para afrontar todo esto”, rememora Henia y describe las dificultades que debieron atravesar durante este último año y medio.

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Cortesía Henia Chiazzaro


. (Cortesía Henia Chiazzaro/)

“Es difícil vender artesanías por redes sociales, porque se presta a comparaciones con productos que en la foto pueden verse igual, porque no se visibilizan las diferencias. Explicar todo el trabajo que lleva cada pieza es mucho, y el cliente tiene que tener paciencia e interés en lo artesanal”, se lamenta.

“El público que frecuenta las ferias va a buscar eso y perdimos mucho el vínculo con ellos, porque por ahí no es el mismo público que está en las redes sociales”, relata y cuenta que a pesar de todo, hizo lo posible para articular su Facebook y su Instagram para mostrar mejor la propuesta.

Los artesanos trabajan en alpaca y plata. “Tratamos de incorporar a la joyería elementos y técnicas que se usan en la platería criolla: cincelado y repujado, dos técnicas que no están tan vistas en la joyería porque son más de la orfebrería”, sostiene Henia. “A eso le agregamos engarces de piedras semipreciosas. Hacemos una combinación de la joyería tradicional con todos estos elementos”

La invitación al Louvre

Luego de un año muy difícil, les llegó una invitación que les modificó las expectativas. “Sentí un renacer. Estamos pasando necesidades y de repente nos llegó esta noticia tan linda”, detalla la artesana, quien considera la invitación como una luz de esperanza y una oportunidad. “Nosotros veíamos que no íbamos a poder seguir con lo nuestro, porque no hay ventas y no podemos reponer los materiales. Lo vemos como una posible salida a este estancamiento que tuvimos, y ojalá así sea”.

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La invitación es para exponer en la muestra Art Shopping Paris 2021, que se llevará adelante en la Semana Internacional de Arte Contemporáneo los días 22, 23 y 24 de octubre, en El Carrousel del Museo del Louvre, en Francia. El evento, que se instala dos veces al año, brinda un espacio a más de 450 artistas y galeristas para que expongan sus trabajos.

Para sus piezas incorporan piedras semipreciosas
Para sus piezas incorporan piedras semipreciosas


Para sus piezas incorporan piedras semipreciosas

“Esto es un voto de confianza y vamos a hacer lo mejor posible”, apunta Henia y narra que la invitación les llegó a través de la Asociación de Artesanos Viajeros, que tiene en trámite la personería jurídica. Un gestor cultural contactó a uno de los integrantes y finalmente desde Europa invitaron a ocho artesanos a participar de la muestra. “Los que hacemos joyería somos nosotros solamente, después hay otros artesanos que se dedican a otros rubros como cuero y telar. La propuesta es variada y la idea es mostrar un poco la artesanía argentina”, afirma.

A pesar de las expectativas, Henia y el grupo de artesanos que fue invitado no saben si podrán realizar la travesía. “El viaje no lo tenemos asegurado. Llevar las piezas allá es un costo alto para nosotros, porque nos comimos nuestros ahorros”, se sincera. Luego de un año y medio sin poder trabajar, autosolventar los gastos es prácticamente imposible para ellos.

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En este sentido, comenzaron distintas campañas personales y desde la asociación para poder pagar el pasaje y la estadía. Habrá bonos de compra anticipada, ventas mayoristas y sorteos. También están en diálogo con organismos estatales para recibir ayuda para conseguir al menos un pasaje y que viaje uno de los artesanos en representación de todos.

Henia aclara que si no logran viajar, igual enviarán a Francia las joyas para que participen de la muestra.

Estudios, perfeccionamiento y premios

La pareja, que vive en la localidad bonaerense de San Vicente, se conoció bailando tango y en su momento, decidió iniciar un proyecto para enseñar el baile en las escuelas. Entonces, en 2002 decidieron estudiar en la Universidad Nacional de las Artes (exIUNA) para profesionalizarse. “No conseguíamos trabajo, porque era la época post crisis y costaba articular empleo con una carrera en el IUNA, por los horarios. Empezamos el proyecto de las artesanías para solventar los apuntes, los zapatos de tango y todo lo que nos demandara el estudio. Empezamos como autodidactas y hacíamos cosas rudimentarias”, recuerda Henia.

La pareja trabaja en alpaca y plata
Cortesía Henia Chiazzaro


La pareja trabaja en alpaca y plata (Cortesía Henia Chiazzaro /)

Sin embargo, poco a poco fueron creciendo, advirtieron que la joyería requería distintas técnicas y comenzaron a intercambiamos saberes con otros artesanos. “Empezamos a vislumbrar que podíamos vivir de esto, así que dejamos lo que estábamos haciendo y nos dedicamos exclusivamente a la joyería en 2003”, observa Henia, quien junto a Mariano decidió volcarse a estudiar cuatro años joyería en la Escuela de Artes y Oficios de Monte Grande.

Comenzaron vendiendo en un paseo de compras privado en un supermercado, pero la competencia con mercaderías industriales y objetos de reventa los hizo buscar nuevas alternativas de comercialización. “Es muy difícil comparar las joyas artesanales por el tiempo y la elaboración que tienen, con un producto industrial”, aclara.

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Entonces, en 2005 decidieron comenzar a participar de ferias y muestras federales. “Empezamos a viajar a eventos en donde cuidan más las artesanías, donde se compite artesanía con artesanía. Primero fuimos a Córdoba, después a Catamarca, Tucumán, Río Negro, Neuquén… estuvimos en todo el país”, grafica.

Durante casi 20 años se dedicaron a exponer en ferias artesanales cada una de sus creaciones e incluso llegaron a ganar competencias por sus diseños. “En algunos de estos encuentros hay concursos donde un jurado especializado elige piezas por rubro y en varias ocasiones obtuvimos reconocimientos que nos abrieron nuevas puertas”, destaca Henia.

Debido a la pandemia, los artesanos perdieron el contacto con su público
Cortesía Henia Chiazzaro


Debido a la pandemia, los artesanos perdieron el contacto con su público (Cortesía Henia Chiazzaro/)

La pareja recibió menciones en la Fiesta Nacional del Poncho 2017, en Catamarca, por una gargantilla confeccionada con técnicas mixtas, y en 2019, en el Festival de Folklore de Cosquín ganó el Premio Adquisición Comisión Municipal de Folklore y su pieza “collar Ammonite” quedó en la municipalidad de la ciudad cordobesa para formar parte del patrimonio del museo del Artesano de Cosquín.

Además, en 2017 llegaron a exponer en un intercambio cultural en Valparaíso, Chile, y antes de la pandemia de coronavirus lograron participar en una feria en Paysandú, Uruguay. “Esa fue la última vez que participamos, porque después ya nos quedamos encerrados”, completa Henia.

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