San Nicolás, la tierra de Ginés donde la Justicia detectó listas paralelas de vacunación en el hospital San Felipe

Germán de los Santos
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Ginés González García al retirarse esta noche del Ministerio de Salud
Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

"Constatamos que existieron irregularidades en la vacunación de personas que figuran como personal de salud y no lo son", reveló a LA NACIÓN la fiscal Nº10 Verónica Marcantonio, que de oficio allanó el martes pasado dos de los cuatro vacunatorios que funcionan en San Nicolás, uno en el hospital San Felipe y otro en la escuela ENET Nº2.

La fiscal tomó la medida luego de que el diario El Norte de San Nicolás publicara que personas ajenas al sistema sanitario se habían vacunado en el hospital. La fiscal secuestró los registros digitales de vacunación, pero hasta el viernes el ministerio de Salud no le había enviado la documentación oficial para cruzar la información. Marcantonio adelantó que "declinará" en su competencia en la causa, y el expediente será enviado al juez federal Carlos Villafuerte Ruzo, porque considera que el tema es de "interés nacional".

La fiscal se negó a revelar la cantidad de personas que recibieron la vacuna de manera irregular -"sería una falta ética", advirtió- ni tampoco sus nombres. "Mi función en la causa fue asegurar la prueba y detectar si había irregularidades. Esos pasos se cumplieron y ahora será la justicia federal la que investigue los motivos", afirmó la funcionaria.

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El viernes la puerta del hospital San Felipe, en San Nicolás, estaba repleta de gente que pretendía anotarse para aplicarse la vacuna contra el Covid-19. Dos mujeres con pecheras de la Cruz Roja anotaban en una hoja borrador los datos de las personas que querían aplicarse la vacuna. "Le vamos a mandar un mensaje por Whatssap para darle un turno, pero aún no hay fecha", aclaraban.

Esa era la fila de los que hacían el trámite por "derecha". Pero en ese hospital la Justicia detectó que había listas truchas, donde había personas que fueron inoculadas, que figuraban como personal de salud y no lo eran. "Acá se vacunaron por izquierda los amigos", masculla Roberto T., de 58 años, que dejó sus datos para poder inocularse. Admite que es "indignante que haya favoritismo en medio de una pandemia. Es reírse en la cara de la gente".

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Uno de los que integra esa lista es Pablo González, ahijado y primo hermano del exministro de Salud Ginés González García, que admitió públicamente que recibió la primera dosis de la Sputnik V el 13 de enero pasado y la segunda dosis el 4 de febrero.

González es periodista, y actualmente ocupa el cargo de jefe de redacción del diario El Norte, el matutino que reveló las irregularidades en el plan de vacunación. González también tiene un programa de radio, donde días después de vacunarse contó detalles de su experiencia con la Sputnik V, "una vacuna que nadie quería aplicarse", según él. Pero en ese momento pasó desapercibido porque no existía el escándalo que luego estalló con la revelación de Horacio Verbitzky.

"Yo no oculté nada; incluso les dije en el diario que no me cubrieran", afirmó González, que aclaró: "No truché nada. Me anoté el 9 de enero para vacunarme y cuatro días después me llamaron. Lo que pasa es que como soy pariente del exministro y nadie puede entender que me haya vacunado sin ningún favoritismo", aseguró González quien reconoció que su primo y padrino "se mandó una cagada grande como una casa". Esa afirmación desató el enojo del exministro de Salud que se lo hizo saber.

No se veían desde fines de 2019 cuando hicieron una reunión con todos los primos de la familia en San Nicolás. Fue antes de que asumiera como ministro y los presentes en la fiesta recuerdan que lo llamó Alberto Fernández.

Antes de que se conociera que el ahijado y primo de Ginés González García se había inoculado estalló el escándalo del vacunatorio VIP del ministerio de Salud. El sobrino del ex ministro, Alejandro Bonelli, secretario privado de González García, fue uno de los que habría armado con otros funcionarios oriundos de San Nicolás ese lugar semiclandestino de vacunación en la sede de la cartera de Salud, que actualmente está siendo investigado por la Justicia.

Repercusiones

En San Nicolás las tensiones políticas quedaron a flor de piel después de que se conocieran estos dos episodios y la fiscal Marcantonio allanara el hospital San Felipe, donde se presume que se aplicaron vacunas a personas que no son empleados de salud, como preveía el plan de vacunación.

Esa tensión política que sobrevuela en San Nicolás tiene que ver con pases de facturas en un escenario político local muy particular, agrietado por la disputa entre Cambiemos y el peronismo, pero en el que subyacen internas en el propio kirchnerismo, donde La Cámpora tiene la mayor influencia.

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Sergio Ponce, presidente del Concejo Deliberante, enrolado en Juntos por el Cambio, aseguró en diálogo con LA NACION que "es lamentable que hayan surgido irregularidades en el plan de vacunación". Para Ponce la organización del plan de vacunación"iba a chocar en algún momento", porque "no se puede desligar en militantes políticos y sindicales un programa para enfrentar una pandemia". "Se planteó un plan de vacunación como una campaña electoral", apuntó.

El intendente Manuel Passaglia, que heredó el gobierno municipal de su padre Ismael, que es peronista y formó parte del Frente para la Victoria, hoy está en Cambiemos. Desde ese sector acusan al gobierno de Axel Kicillof de haberlos dejado fuera del plan de vacunación. "Históricamente la vacunación se hizo en los centros de atención primaria municipal", agregó el edil Danilo Petroni, de Juntos por el Cambio.

Los siete vacunatorios que van a funcionar en esa ciudad están a cargo del sistema de salud provincialy de los gremios como ATE y Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA). Desde el peronismo ven que hay una trama que empezó a filtrarse en los medios afines al intendente -según su visión- que hicieron detonar este escándalo a nivel local y que tuvo repercusión nacional.

Lisandro Bonelli

Ginés González García no tiene intereses políticos en San Nicolás, una ciudad que visita por cuestiones familiares una o dos veces al año. Pero el que tiene aspiraciones es su sobrino Bonelli, que es actualmente diputado provincial por el Frente Renovador.Después de ser nombrado por su tío en el ministerio de Salud pidió licencia en la Cámara de Diputados provincial, lugar al que no puede volver porque su lugar fue ocupado por Micaela Morán, de La Cámpora, oriunda de Zárate.

Bonelli está alineado con el Frente Renovador y enfrentado a La Cámpora, que domina el peronismo con Cecilia Comerio que fue candidata a intendenta en 2019 y perdió con Manuel Passaglia. Esta dirigente ocupa un cargo estratégico en el Consorcio de Gestión del Puerto de San Nicolás.

Durante el mandato de María Eugenia Vidal se modificó la forma de administrar esa terminal cuya recaudación iba directamente a las arcas provinciales y después se coparticipaba al municipio. Desde la gestión de Cambiemos ese consorcio es el que administra los fondos. La caja la maneja el ente que encabeza Comerio pero está dominado por dirigentes cercanos a Passaglia. En Juntos por el Cambio le achacan a La Cámpora haber monopolizado, junto con los gremios estatales y docentes, el plan de vacunación y "ahora están pagando las consecuencias", señalan.