San Martín Texmelucan, fuera de control

Una población atrapada entre la incompetencia, la delincuencia organizada y el olvido institucional.

Agradezco la invitación que los editores de este medio me hicieron el favor de formular, para comentar brevemente la situación de algunos municipios en el estado de Puebla.

Inicio esta serie con uno de los nodos nacionales del robo de combustible y sede de poderes criminales con innegables capacidades para los saltos transexenales, descontada la facilidad exhibida para lo transtrienal.

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Comenzaré con una obviedad: el municipio de San Martín Texmelucan está fuera de control. Lo complicado de identificar es cuál de sus problemas es el más relevante para explicar el desastre que experimenta ahora mismo, pero que lleva décadas de cocimiento.

Otra opción para comprender el espectacular caos texmeluquense, estriba en que no es uno de los problemas que se mencionarán, el que tiene primacía sobre los demás, sino los efectos que juntos generan en detrimento de una población atrapada entre la incompetencia, la delincuencia organizada y el olvido institucional.

Los datos del Observatorio Nacional Ciudadano permiten entender la seriedad del problema. Revisando las cifras de dicha organización, San Martín Texmelucan tuvo en septiembre de 2022, 1.85 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, 3.70 en agosto y 4.31 en julio, en el entendido que aún no está procesado el mes de octubre.

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Considérese que Puebla Capital tuvo en septiembre, 1.22 homicidios por cada 100 mil habitantes, así como 0.76 en agosto y julio. Un vecino de San Martín, San Salvador El Verde, tuvo 0.00 en septiembre, así como 2.89 en agosto y julio.

O, puede considerar datos nacionales. En septiembre, la media nacional de homicidios dolosos fue de 1.81. El estado de Puebla registró en ese mes, 1.21 al tiempo que San Martín Texmelucan llegó al 1.85 ya mencionado.

Si le parece que son demasiados números, piense en otro indicador: San Martín tuvo 1.85 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes. En ese mismo periodo, el estado de Yucatán hizo lo propio con 0.13. Sí: en términos de la tasa de referencia, Yucatán tiene el 7.03 por ciento de los homicidios de San Martín.

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Así, los principales problemas que envuelven el drama del pivote texmeluquense que conecta a Puebla, Tlaxcala y la Ciudad de México son los siguientes.

  1. El primer lugar es el de la incompetencia de los alcaldes que ha tenido a lo largo de décadas. Si hubiera que dividirlos por estratos, con facilidad quedarían dos, dominantes. Uno, el de los ediles con buenas intenciones, pero sin una pizca de poder para gobernar y otro, el de los alcaldes dominantes pero cuyos propósitos no son los mejores.

  2. El segundo escaño es el de la omnipresencia de la delincuencia organizada en todos los rincones de Texmelucan y sus codependientes, San Matías Tlalancaleca y San Salvador El Verde. Por años, los tres municipios fueron sede de los Zetas. Conforme el paso del tiempo, se dio una metamorfosis ininteligible.

  3. El tercer punto es problema y fortaleza en forma simultánea: al ser pivote geográfico de tres entidades, Texmelucan queda en medio de un sistema nervioso compuesto por docenas de carreteras, caminos y veredas que ven trasladar toda clase de mercancías, incluyendo narcóticos, huachicol e indocumentados de un sinnúmero de naciones.

  4. El mando de la policía municipal es un agujero negro que desafía cualquier lógica. Pocos son los agentes que cumplen con su deber y muchos son los que, en el mejor de los casos, actúan omisamente. Entre los honestos y los apocados hay una porción que opera como halcón omnipresente de la delincuencia organizada.

  5. Y, el olvido institucional. A los texmeluquenses se les busca con encimosa insistencia para pedirles su voto, obsequiándoles migajas. Una vez obtenidos los sufragios, aquellos que llegan al poder les administran una dieta rica en silencios y desprecio. Cuando llegan las catástrofes por la ineficiencia, solo queda gobernar a larga distancia. Mientras tanto, el imperio criminal que opera en San Martín, Tlalancaleca y El Verde se mantiene funcional, aunque con notorios encontronazos. Entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y los Zetas se desarrollan enérgicos desencuentros. Desde Huamantla y a lo largo del Triángulo Rojo, los hombres del huachicol dirimen sus diferencias en Texmelucan.

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Una de las escasas baronesas del crimen organizado mueve sus intereses en el municipio, dosificando furia y negociación, según sea el caso. Tal vez por su astucia, ha sabido mantenerse lejos del salvajismo de sus pares.

¿Qué le queda a San Martín Texmelucan? En modo inercial, seguir viviendo entre el caos, la sordera del poder local ante las justas demandas de sus gobernados y el desdén que les dispensan desde otros ámbitos.

Entre el vendaval del delito y el comercio legítimo, San Martín sigue en pie. No queda sino admirar a sus pobladores, quienes han sabido capotear la anomia.

Por Mauricio Saldaña

*ARD