El Salvador: Militares capturan pandilleros tras asesinato

APTOPIX EL SALVADOR-PANDILLAS (AP)
APTOPIX EL SALVADOR-PANDILLAS (AP)

Las autoridades de seguridad de El Salvador presentaron el lunes a dos presuntos cabecillas de la Mara Salvatrucha a los que responsabiliza del asesinato de un humilde campesino en el municipio de Comasagua, al suroeste de la capital, mientras que más de 2.000 soldados apoyados por unos 500 policías de las fuerzas elites mantienen desde la víspera un cerco en ese poblado en persecución de más pandilleros.

Los presuntos cabecillas fueron identificados como Carlos Antonio Valladares, alias “Delincuente o Flash” y Carlos Alberto Mencía Pérez, alias “Chan Chun o Niño”. También se mostró a la prensa a dos supuestos miembros de la clica “Witmer Locos Salvatruchos” que por años "ha estado amenazando y destrozando a las familias de Comasagua”, manifestó en conferencia de prensa el director de la Policía Nacional Civil, comisionado Mauricio Arriaza Chicas.

Desde las primeras horas del domingo, unidades de la Sección Táctica Operativa de la Policía tomaron control de la carretera de acceso a Comasagua, ubicada a 29 kilómetros de San Salvador, con patrullajes y registros en la carretera y calles del municipio para verificar que las personas no tengan cuentas pendientes con la justicia.

Todos los vehículos del trasporte de pasajeros y particulares fueron inspeccionados y únicamente las personas que residen en Comasagua podían salir o entrar a la zona previa identificación. Policías informaron que el control es indefinido, ya que sigue la persecución de otros pandilleros que han buscado refugio en la zona montañosa del lugar.

Un policía que cubría su rostro y que pidió que no se lo identificara dijo a The Associated Press que, además de los presuntos responsables del asesinato del campesino, se habían detenido hasta el momento a más de 20 pandilleros.

“Ya todo está tranquilo, la periferia, (aunque) en los cafetales es que ha estado fregado; aquí en el pueblo no hemos tenido problemas”, afirmó Carlos Peña, un profesor de Educación Físca que vive en el lugar y que contó que los militares lo detuvieron, le pidieron los documentos de identidad, le preguntaron si tenía tatuajes y si portaba armas.

“Les dije que no, me levanté la camisa y me dejaron pasar”, aseguró.