En Salta, una frontera caliente y permeable al contrabando

SALTA.- Revisa unos papeles de su escritorio y elige tres en los que se pueden leer nombres, apellidos, edades y nacionalidades. Son 205 detenidos, acusados de narcotráfico y contrabando. El juez federal de San Ramón de la Nueva Orán, Raúl Reynoso, mira la lista, y concluye: "La zona de frontera es crítica y compleja ".

Reynoso tiene una jurisdicción caliente. En su juzgado se tramitan numerosas causas por narcotráfico. Todos los días se abre un expediente por secuestro de cocaína en Salvador Mazza, Aguas Blancas, Pichanal, San Ramón de la Nueva Orán, Acambuco, Macueta y Tartagal, entre otras ciudades fronterizas con Bolivia, desde donde se ingresa la droga en pequeñas o grandes cantidades. LA NACION fue testigo de ese intenso tráfico de todo tipo de mercancías, a través del curso de agua que separa Aguas Blancas de Las Chalanas, en el país vecino.

El juez no pierde la fe, destaca la tarea de la Gendarmería en la zona y sostiene que para no perder la batalla contra las mafias y los narcos hay que hacer base en la educación, en la familia, y tratar de que los adolescentes y los jóvenes no entren en el mundo del consumo de drogas.

Si bien no tiene a su cargo ni la investigación del doble homicidio ocurrido en julio en Salvador Mazza, donde fueron ejecutados Gonzalo Guzmán y Oscar Aráoz, ni la del triple crimen de Acambuco, donde tres víctimas fueron acribilladas de más de 30 balazos hace once días, Reynoso afirma: "Antes esta metodología no se veía. Hoy, antes de matar, los asesinos torturan a sus víctimas y se encargan de rematarlas".

Reynoso es juez federal aquí desde diciembre de 2004. Tiene 53 años y hace 32 que trabaja en la Justicia de Salta. Recuerda que años atrás el promedio anual de decomisos de cocaína era de 1500 kilos, y aventura que este año podría llegar a los 2500.

-¿Hay una mayor producción de cocaína en Bolivia que hace que la frontera salteña esté en una situación más complicada?

-La zona de frontera es crítica y es compleja. Pero no podemos dejar de resaltar la labor de la Gendarmería, que ha aumentado los controles. Lo cierto es que hay una enorme cantidad de consumidores y un tráfico a mayor escala. Antes nos sorprendíamos cuando en las décadas del 70 y del 80 se secuestraban 50 y 100 kilos anuales. Después, pasamos a 1500 y ahora estaremos cerca de decomisar, en promedio, 2500 kilos.

-¿Creció la violencia en el mundo del narcotráfico?

-Tuvimos varios casos en los que los gendarmes resultaron heridos. En una oportunidad, en Pichanal, para evitar ser detenido en un control vehicular un conductor atropelló a un gendarme. En otro caso, en Aguas Blancas, a un gendarme le abrieron la cabeza a piedrazos.

-¿El doble homicidio en Salvador Mazza y el triple crimen en Acambuco dejaron al descubierto la realidad de los sicarios?

-Hay grupos que no tienen valor por la vida. Ahora hay una metodología que antes no se veía. Los asesinos maniatan con alambres a sus víctimas, les disparan en el rostro para rematarlas. Hay una crueldad que antes no había.

-¿Algún método de contrabando nuevo?

-En varios patrullajes la Gendarmería se secuestró droga oculta en mochilas. Las bandas usan "pasadores" andinistas, que pueden moverse con facilidad por los cerros. Recuerdo el caso en el que, en un patrullaje, los gendarmes localizaron a cinco mochileros, que, al ser descubiertos, intentaron escapar; cuatro lo lograron y uno se resbaló y se quebró una pierna: en su mochila descubrieron ladrillos de cocaína.

-¿Los traficantes son argentinos y bolivianos?

-Entre los 205 detenidos de mi juzgado, hay argentinos y bolivianos, pero también serbios, turcos, búlgaros, checos y croatas, entre otros.

-¿Son todas "mulas"?

-No sólo "mulas" [que llevan la droga bajo sus ropas o dentro de su cuerpo]: también hemos detenido gente que llevaba la droga en dobles fondos de valijas, en los vehículos y en mochilas.

-¿La batalla está perdida?

-No. Sólo hay que tener otra actitud. Hay avances. Por ejemplo, el gobierno de Salta creó una agencia antidrogas: se pasó de ocho a 30 policías para combatir el narcotráfico. La cuestión es que como crece el número de consumidores, hay que trabajar con los niños, educarlos y enseñarles cuáles son los efectos de las drogas.

-¿Hay preocupación por lo que sucede en la frontera?

-Sí, hay preocupación. Hay gente que no tiene compromiso para colaborar y cuando no haya más personas que quieran aportar datos el tema va a estar más complicado.

A esas alturas de la entrevista con LA NACION Reynoso, que recibió visitas de diputados y senadores nacionales interesados y dice haber observado el interés de la ministra de Seguridad nacional, Nilda Garré, sobre el tema, sumó un nuevo nombre a su lista: en Salvador Mazza había sido detenido un ciudadano argentino que a la altura de La Bajada de Felo fue descubierto cuando regresaba a Salta desde Bolivia por un paso no habilitado. Cuando vio a los gendarmes, el sospechoso intentó escapar, pero fue inútil. La requisa lo complicó más: en la mochila llevaba diez kilos de cocaína.

Narcotráfico y drogadicción

El juez ve una situación crítica, pero es optimista

"Hay que hacer base en la educación, en la familia, y tratar de que los jóvenes no entren en las drogas"

"Cuando no haya más personas que quieran aportar datos, el tema va a estar más complicado"

Raúl Reynoso

Juez Federal de Orán

Otro mochilero detenido

Más de 9 kilos de cocaína fueron secuestrados ayer por la Gendarmería en el paraje Río Pescado, cuando efectivos del Escuadrón 20 Orán observaron a un grupo de personas con mochilas en un camino no habilitado. Una de ellas fue detenida y será indagada hoy por el juez federal Raúl Reynoso.

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