Con salsa y caravanas, cubanos apoyan a Trump en Miami

ADRIANA GÓMEZ LICÓN
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En esta fotografía del 10 de octubre de 2020 una caravana a favor del presidente Donald Trump pasa por el vecindario de la Pequeña Habana en Miami. (Pedro Portal/Miami Herald vía AP)

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En esta fotografía del 10 de octubre de 2020 una caravana a favor del presidente Donald Trump pasa por el vecindario de la Pequeña Habana en Miami. (Pedro Portal/Miami Herald vía AP)

MIAMI (AP) — En el calor del momento, el cantante de una banda cubana de salsa tuvo la idea de cambiar la letra de una canción para complacer a los simpatizantes del presidente Donald Trump durante una fiesta de cumpleaños en Miami.

Tirso Luis Páez movió la mano para que sus compañeros lo dejaran hacerse cargo durante una de las canciones favoritas del público “Cuba Soy Yo” y en lugar de cantar el coro habitual, dijo: “Yo voy a votar por Donald Trump”.

El momento aparentemente espontáneo con la agrupación Los 3 de La Habana fue transmitido en vivo por internet y pronto había sido visto por decenas de miles de personas. La campaña de Trump rápidamente lo incluyó en un anuncio a nivel nacional para proyectar el entusiasmo cubano en Miami por el presidente republicano a los mercados latinos de todo el país. También se difundió una versión en inglés en internet.

El electorado cubano-estadounidense de Florida sigue siendo un punto positivo en los esfuerzos de Trump para retener su coalición ganadora de 2016. Las encuestas muestran que el fuerte apoyo que tiene entre estos votantes podría estar creciendo para incluir a los jóvenes, a quienes los demócratas alguna vez consideraron como su mejor esperanza para romper con el dominio del Partido Republicano en este sector demográfico. Para Trump, ese apoyo podría ser esencial en una contienda apretada en un estado que debe ganar para vencer al candidato demócrata Joe Biden.

En los últimos cuatro años, Trump ha cortejado a estos votantes deshaciendo la política de acercamiento hacia Cuba iniciada por el expresidente Barack Obama, imponiendo sanciones a los gobiernos socialistas de América Latina y retratando a todos los demócratas como izquierdistas y anticapitalistas.

“Cualquier cosa que nos huela a socialismo, cualquier cosita, ya nos da fiebre, nos ponemos a temblar, ya nos empezamos a sentir mal", dijo Paez, quien al igual que muchos cubanos exiliados acusa a los líderes comunistas de la isla de oprimir a su gente y de no sacarlos de la pobreza.

“Muchos latinos se sintieron reflejados en ese video”, comentó Paez.

Alrededor del 40% de los cubano-estadounidenses viven en el condado de Miami-Dade, y aunque la población en general incluye a más de 1,5 millones de hispanos que podrán votar, tienen una influencia desmesurada sobre otros grupos latinos de la ciudad.

Las caravanas se han vuelto en algo común en Miami a medida que se acerca el día de las elecciones. Cientos de personas en vecindarios hispanos salen a las calles con sus automóviles, tocando sus bocinas, poniendo música latina y vitoreando a Trump. Ofrecen un profundo contraste con el pesar que ha provocado la pandemia de coronavirus, y a menudo parecen desfiles de la victoria. Incluso el grupo musical se ha unido, compartiendo el escenario con Ivanka Trump, hija del mandatario, y yendo a un paseo en bote con Eric Trump, también hijo del presidente.

La canción suena una y otra vez afuera de un centro de votación anticipada en el baluarte cubano-estadounidense de Hialeah, donde simpatizantes agitaban banderas estadounidenses y de Blue Lives Matter al lado de una imagen de cartón del presidente.

Los demócratas contaban con que los cubano-estadounidenses jóvenes fueran más abiertos a relaciones más cálidas con la isla, aun si los exiliados más viejos continúan firmemente opuestos. El atractivo de Obama frente a los electores jóvenes le ayudó a ganar Florida en 2008 y 2012.

Cuatro años después, la demócrata Hillary Clinton encontró algo de apoyo entre los cubano-estadounidenses desencantados con el estilo impredecible de Trump, en especial después de que se impusiera al senador cubano-estadounidense Marco Rubio en las primarias del Partido Republicano. Clinton ganó el condado Miami-Dade por 30 puntos porcentuales. Sin embargo, perdió en el estado por escaso margen ante Trump.

De acuerdo con una encuesta de la Universidad Internacional de Florida realizada entre cubano-estadounidenses del condado Miami-Dade y difundida este mes, Trump aventaja a Biden por 59% contra 25%. La misma encuesta mostró que Trump encabeza las preferencias entre los cubanos jóvenes, a diferencia de 2016, y que el Partido Republicano ha atraído a tres de cada cuatro personas que llegaron procedentes de la isla entre 2010 y 2015 y se han registrado para votar.

Priorities USA, el mayor supercomité de acción política del Partido Demócrata, ha difundido mensajes en los que sale un prominente escritor exiliado cubano que afirma que Trump tiene el estilo de Benito Mussolini y Augusto Pinochet. En otro mensaje, del The Lincoln Project de republicanos anti-Trump, se acusa al presidente de actuar como dictador y se afirma que “Trump es simplemente Castro en inglés”.

Y el jueves, cuando Biden y Trump hacían campaña en Florida, el exvicepresidente arremetió contra el gobierno de Trump por negar cada vez más el asilo a la gente que huye de las dictaduras en Cuba y Venezuela. Biden dijo que si Trump hubiera sido presidente cuando generaciones de cubanos llegaron por primera vez a Estados Unidos huyendo de Fidel Castro, “no estarían aquí”.

Guillermo Grenier, que encabeza la FIU Cuba Poll, señala que estos esfuerzos quizá sean muy tardíos después de que el equipo de campaña de Biden pareciera haber renunciado a los cubano-estadounidenses al cortejar en su lugar a los electores puertorriqueños y a las personas de raza negra en Florida.

“No hay plan demócrata alguno ni cabeza de playa que cambie a los cubanos al bando demócrata”, señaló Grenier.

Biden tiene el apoyo de artistas puertorriqueños como Bad Bunny y Luis Fonsi, mientras que los cubanos jóvenes siguen a las celebridades de redes sociales de Trump, como la personalidad de YouTube, Alex Otaola, y al popular comediante Roberto San Martín.

Las críticas de Trump a las protestas de Black Lives Matter que a veces han derivado en vandalismo y violencia resuenan en Miami, donde muchos cubanos dijeron que sintieron enardecidos por un grafiti del martillo y la hoz pintado en un monumento de la ciudad durante las protestas en junio por la muerte de George Floyd.

Cuando las escuelas públicas de Miami propusieron aumentar la enseñanza contra el racismo durante el verano, el distrito recibió cientos de llamadas, muchas de cubano-estadounidenses preocupados del “adoctrinamiento” de los niños con cepas de pensamiento marxista. Un exiliado cubano comparó las violentas manifestaciones con los nazis en un anuncio pagado en The Miami Herald.

Edgard López, elector de 43 años que llegó a Miami como refugiado cubano hace una década, dijo que se opone al llamado de Biden a favor de más servicios policiales “orientados a la comunidad”.

“Uno que viene a este país buscando ley, orden y respeto. En nuestro país eso no existe. Y eso es algo que ahora está en riesgo”, afirmó López, quien fue hostigado en Cuba por su labor como miembro de la oposición. Los demócratas advierten que los intentos de Trump de revocar la ley de salud de Obama podría perjudicar en particular a los cubano-estadounidenses, en virtud de que el condado de Miami-Dade tiene el número más alto del país de personas inscritas en los planes de salud proporcionados por dicha ley.

“Muchos electores cubanos son los mayores beneficiarios de la Ley de Salud Asequible, y están votando para destruirla y eliminarla”, dijo Fernand Amandi, un encuestador demócrata.

Los músicos de Los 3 de La Habana afirman que las políticas económica y exterior de Trump han sido los principales logros del mandatario. Ana Pinelli Páez, madre de Tirso e integrante del grupo, recuerda cuando sobrevivían sólo con alubias rojas, bananos y pan antes de irse de Cuba en 2007. “Sabemos que estamos en un país donde nos está cuidando, que está pensando en el americano”, afirmó Ana Pinelli Páez.