Salieron negativos de COVID. Aún así, tienen síntomas de COVID prolongados

Lydia Zuraw, Kaiser Health News
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Kristin Novotny llevaba antes una vida activa, con entrenamientos regulares de CrossFit y fútbol americano en el patio delantero con sus hijos, además de un trabajo como responsable de la cocina en una escuela secundaria. Ahora, esta mujer de 33 años y madre de dos hijos de De Pere, Wisconsin, tiene que descansar después de cualquier actividad, incluso después de ducharse. Las conversaciones la dejan sin aliento.

Mucho tiempo después de sus infecciones iniciales por coronavirus, los pacientes con un mal conocido como "COVID prolongado" siguen luchando con síntomas variados como fatiga, falta de aliento, problemas gastrointestinales, dolor muscular y articular, y problemas neurológicos. Novotny ha estado luchando con estos y otros, a pesar de haber dado negativo en las pruebas de COVID-19 hace siete meses.

Expertos aún no saben cuál es la causa del COVID prolongado ni por qué algunas personas tienen síntomas persistentes mientras que otras se recuperan en semanas o incluso días. Tampoco saben cuánto tiempo dura la enfermedad, denominada formalmente por los científicos como Secuelas Postagudas del SARS-CoV-2, o PASC.

Pero las personas que no dieron positivo en las pruebas de COVID (debido a la falta de acceso a las pruebas o a un resultado falso negativo) tienen dificultades para recibir tratamiento y prestaciones por discapacidad. Sus casos no siempre se incluyen en los estudios sobre el COVID prolongado a pesar de que sus síntomas persisten. Y, lo que a veces es más agravante, muchos descubren que sus familiares, amigos o incluso sus médicos dudan de que hayan contraído COVID.

Novotny, que enfermó por primera vez en agosto, se reincorporó al trabajo al principio del curso escolar, pero sus síntomas se multiplicaron y, un día, meses más tarde, no pudo recuperar el aliento en el trabajo. Se fue a casa y no ha estado lo suficientemente bien como para volver.

"Es triste y frustrante no poder trabajar ni jugar con mis hijos", escribió Novotny por correo electrónico, y añadió que es devastador ver lo preocupada que está su familia por ella. "Mi hijo de nueve años tiene miedo de que, si me quedo sola, tenga una emergencia médica y no haya nadie para ayudar".

Los datos sobre la frecuencia de los falsos negativos en las pruebas de COVID son muy limitados. Un estudio de Johns Hopkins School of Medicine y Bloomberg School of Public Health, que se centró en el tiempo transcurrido entre la exposición y la prueba, encontró una tasa media de falsos negativos del 20 por ciento tres días después del inicio de los síntomas. Un pequeño estudio realizado en China al principio de la pandemia encontró una alta tasa de pruebas negativas incluso entre los pacientes lo suficientemente enfermos como para ser hospitalizados. Y dada la escasez de investigaciones de larga duración, los pacientes que se enfrentan a síntomas persistentes de COVID se han organizado para estudiarse a sí mismos.

Los desordenados protocolos para realizar las pruebas en Estados Unidos, los retrasos y las dificultades para acceder a ellas y la escasa calidad de muchas, han dejado a muchas personas sin evidencia de estar infectadas por el virus que causa el COVID-19.

"Es estupendo que alguien pueda obtener una prueba positiva, pero muchas personas que tienen COVID simplemente nunca se harán una, por una serie de razones diferentes", explicó Natalie Lambert, profesora de investigación asociada en la Indiana University School of Medicine y directora de investigación del grupo de apoyo en línea de COVID Survivor Corps.

El trabajo de Lambert con la analítica computacional ha descubierto que los afectados de larga duración se enfrentan a una variedad tan amplia de síntomas que ningún síntoma por sí solo es una buena herramienta de detección de COVID. "Si las pruebas de PCR no son siempre precisas o no están disponibles en el momento adecuado y no siempre es fácil diagnosticar basándose en los síntomas iniciales de alguien, realmente necesitamos tener una forma más flexible y amplia de diagnosticar el COVID basándonos en las presentaciones clínicas", dijo.

La doctora Bobbi Pritt, jefa de la división de microbiología clínica de Mayo Clinic de Minnesota, dijo que hay cuatro factores que afectan la precisión de una prueba de diagnóstico: cuándo se recoge la muestra del paciente, de qué parte del cuerpo procede, la técnica de la persona que recoge la muestra y el tipo de prueba.

"Pero si una de esas cuatro cosas no es correcta", dijo Pritt, "todavía se puede tener un resultado falso negativo".

El tiempo es uno de los elementos más nebulosos a la hora de detectar con precisión el SARS-CoV-2. El cuerpo no se vuelve sintomático inmediatamente después de la exposición. El virus tarda en multiplicarse y este periodo de incubación suele durar cuatro o cinco días antes de que empiecen los síntomas en la mayoría de las personas. "Pero sabemos que puede ser de hasta 14 días", explicó Pritt.

Realizar las pruebas durante ese periodo de incubación (por muy largo que sea) significa que puede que aún no haya suficiente virus detectable.

"Al principio de la infección, es posible que no se vea porque la persona no tiene suficiente virus para que se encuentre", agregó la doctora Yuka Manabe, experta en enfermedades infecciosas y profesora de la Johns Hopkins University School of Medicine.

Novotny se despertó con síntomas el 14 de agosto y ese mismo día se sometió a la prueba de COVID. Tres días más tarde (el mismo día en que el resultado de la prueba fue negativo) acudió al hospital por una grave falta de aliento y presión en el pecho.

"El hospital decidió no hacerme la prueba debido a la escasez de ellas y me dijo que supusiera que era positiva", escribió Novotny, y añadió que el personal del hospital le dijo que probablemente se había hecho la prueba demasiado pronto y había recibido un falso negativo.

A medida que el virus abandona el cuerpo, se vuelve indetectable, pero los pacientes pueden seguir teniendo síntomas porque sus respuestas inmunitarias se activan. En ese momento, "se observa más bien una fase inflamatoria de la enfermedad", señaló Manabe.

Una respuesta autoinmune, en la que el sistema de defensa del organismo ataca a sus propios tejidos sanos, puede estar detrás de los síntomas persistentes del COVID en muchos pacientes, aunque otra explicación es la existencia de pequeñas cantidades de virus ocultas en los órganos.

Andréa Ceresa se acerca a un año de COVID prolongado y tiene una extensa lista de síntomas, encabezados por problemas gastrointestinales y neurológicos. Cuando esta mujer de 47 años de Branchburg, Nueva Jersey, enfermó en abril del año pasado, tuvo problemas para conseguir una prueba de COVID. Una vez que se la hizo, el resultado fue negativo.

Desde entonces, Ceresa ha visitado a tantos médicos que no puede recordarlos todos. Se considera afortunada por haber encontrado por fin algunos médicos "fantásticos", pero también ha visto a muchos que no le creyeron o trataron de voltearle sus propias ideas, una queja frecuente de los afectados de COVID prolonngado.

Un par de médicos le dijeron que no creían que su enfermedad tuviera nada que ver con el COVID. Uno le dijo que todo estaba en su cabeza. Y tras dos meses de espera para ver a un neurólogo, este no le pidió ninguna prueba y se limitó a decirle que tomara vitamina B, dejándola "llorando y destrozada".

"Creo que la prueba negativa lo provocó absolutamente", dijo Ceresa.

Afortunadamente, entre un número cada vez mayor de médicos que tratan específicamente a pacientes con COVID prolongado, los resultados positivos de las pruebas no son vitales. En la investigación llevada a cabo por los pacientes, los síntomas que estos declararon no eran significativamente diferentes entre los que tenían pruebas de COVID positivas y los que tenían pruebas negativas.

La doctora Mónica Verduzco Gutiérrez, médico de rehabilitación y medicina física que dirige el programa de recuperación post COVID de University Health en San Antonio, declaró que alrededor del 12 por ciento de los pacientes que ha visto nunca tuvieron una prueba de COVID positiva.

"La prueba inicial, para mí, no es tan importante como los síntomas", indicó Gutiérrez. "Tienes que pasar mucho tiempo con estos pacientes, ofrecerles educación, proporcionarles estímulo y tratar de trabajar en todos los problemas que están teniendo".

Agrega que le dice a la gente que "lo hecho, hecho está" y que, independientemente del estado de las pruebas, "ahora hay que atender el resultado".