La salida del "gendarme financiero" del Papa causa revuelo en el Vaticano

Elisabetta Piqué

ROMA.- Un remezón volvió a sacudir hoy al Vaticano, que sorpresivamente anunció el relevo del abogado suizo, René Brüelhart, presidente de la Autoridad Financiera Internacional (AFI), agencia de control de las finanzas de la Santa Sede desde noviembre de 2014.

"Al finalizar su mandato y al agradecerle el servicio dado en estos años, el Santo Padre ha designado a su sucesor, identificando una figura de alto perfil profesional y de acreditada competencia a nivel internacional", anunció un comunicado de la Sala de Prensa, que detalló que el nombramiento será dado a conocer y entrará en vigor el 26 de noviembre, día en el que regresará Francisco del viaje apostólico que emprende hoy a Tailandia y Japón .

Aunque el comunicado habló del fin de un mandato de cinco años, en declaraciones a la agencia Reuters Brüelhart, abogado de 49 años, aseguró que había renunciado, sin dar más precisiones.

Más allá de esto, todos los analistas relacionaron la salida de Brüelhart con el escándalo que estalló a principios de octubre cuando, en una medida sin precedente, la gendarmería del Vaticano allanó sus oficinas junto a otras de la primera sección de la Secretaría de Estado, debido a irregularidades financieras y transacciones sospechosas por una operación inmobiliaria en el exterior.

Esos allanamientos, realizados luego de denuncias presentadas por el Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco del Vaticano, y del revisor general, determinaron no sólo el secuestro de documentos y computadoras, sino también la suspensión de cinco personas, entre ellas, Tommaso di Ruzza, director de la AFI. Días después provocaron la intempestiva salida del jefe de seguridad y guardaespaldas principal del Papa, Domenico Giani. Giani se vio obligado a renunciar luego de la filtración a la prensa de un comunicado interno firmado por él, con las fotos de las personas suspendidas. Entre estas, además de Di Ruzza, se encontraban otros tres laicos y un monseñor, Mauro Carlino, jefe de la oficina de información y documentación de la Secretaría de Estado, que fue durante años secretario personal del cardenal Angelo Becciu, un hombre que hasta hace poco fue muy poderoso.

Becciu fue sustituto de la Secretaría de Estado, es decir, el número tres de la Santa Sede, desde 2011 hasta mediados de 2018, cuando el Papa lo reemplazó por el venezolano Edgar Peña Parra y lo desplazó a la Congregación para las Causas de los Santos. Fue en tiempos de Becciu que se habría comprado un inmueble en Londres por 200 millones de euros, una inversión que devino en transacciones sospechosas.

Lo cierto es que, a través de los allanamientos de octubre, los promotores de justicia del Vaticano intentaban, por voluntad de Francisco, aclarar esas operaciones "opacas", término que utilizó hace muy poco el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, que enfurecieron a Becciu. Según la revista L'Espresso se habría utilizado dinero del óbolo de San Pedro, el fondo que recibe donaciones al Papa que a su vez debería utilizarse para obras de caridad.

Tanto la salida de dos pesos pesados del Vaticano como Giani y Brüelhart, intempestivas ambas y que sonaron a despido, dejaron abiertos interrogantes. Muchos creen que la renuncia de Brüelhart está relacionada con el hecho de que, unas semanas después de los inéditos allanamientos, la AFI publicó un comunicado que aseguró su "plena confianza" en su director Di Ruzza. Se trató de una movida sorprendente, visto y considerando que Di Ruzza se encuentra suspendido y que los promotores de justicia del Vaticano aún no han concluido su investigación.

En dicho comunicado, Brüelhart revelaba que, de acuerdo con el consejo directivo de la AFI, había realizado una investigación interna en la que había concluido que no habían hecho nada malo ni su oficina ni Di Ruzza.

La AFI fue creada en 2010 por Benedicto XVI para poner fin a los escándalos financieros y de adecuar la Santa Sede a los estándares internacionales de transparencia y antireciclaje.