Tras la salida del fiscal general de EE.UU., el futuro del Rusiagate preocupa a los demócratas

LA NACION

WASHINGTON.- Después de las elecciones de medio término que dejaron al Congreso de Estados Unidos dividido, el presidente Donald Trump despidió ayer al fiscal general, Jeff Sessions, lo que provocó dudas sobre el futuro de la trama rusa que atormenta a la Casa Blanca . La decisión del mandatario generó también una catarata de críticas por parte de la oposición demócrata, la cual considera que la investigación no puede ser interrumpida porque es crucial.

"Proteger a Mueller y su investigación es fundamental. Crearía una crisis constitucional si esto fuera un preludio a terminar. Y espero que el presidente Trump y aquellos a los que escucha eviten hacerlo", señaló el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer.

Sus comentarios llegan después que el presidente estadounidense alejara del cargo al fiscal general, Jeff Sessions, con quien mantenía una tirante relación luego de que éste se excusara de la investigación por el Rusiagate. La decisión de Trump fue vista como una señal de su optimismo hacia el resultado electoral, que tildó de "casi completa victoria".

Trump, que anunció en Twitter la salida de Sessions, dijo que el fiscal general será sustituido temporalmente por su propio jefe de personal, Matthew Whitaker, quien pasaría a supervisar la labor de Mueller. Pero Whitaker ya criticó públicamente al vicefiscal general, Rod Rosenstein, a quien Sessions había delegado la supervisión de esa investigación.

Los medios de comunicación liberales y demócratas temen que su nombramiento se trate de una medida para lograr tomar el control de las investigaciones sobre el Rusiagate, supervisado por el número dos del ministerio, Rod Rosenstein, después de que Sessions se había autorecusado.

Ahora Whitaker tiene la facultad de supervisar directamente las investigaciones pero suscitan fuertes preocupaciones sus previas declaraciones a favor de un recorte de fondos para la investigación y de una limitación en su radio de acción.

La reacción de los demócratas

"Nadie está por encima de la ley y cualquier intento por interferir con la investigación del fiscal especial sería un grave abuso de poder por parte del presidente", dijo Mark Warner, principal demócrata en la Comisión de Inteligencia del Senado.

El demócrata Jerry Nadler, quien se espera que se haga cargo de la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, fue más directo: "No hay duda de lo que esto significa, y lo que está en juego: este es un momento constitucionalmente peligroso para nuestro país y para el presidente".

La líder demócrata en la Cámara de los Representantes, Nancy Pelosi, criticó la dimisión del ministro de Justicia, Jeff Session y apuntó contra el presidente estadounidense, Donald Trump, acusándolo de querer poner fin a la investigación del Rusiagate.

"Es imposible no entender el despido de Jeff Sessions como otro intento explícito de Donald Trump para debilitar y terminar con la investigación del consejero especial Mueller", advirtió la futura líder de la mayoría en la cámara baja, Nancy Pelosi; mientras que su colega en el Senado, Chuck Schumer, exigió que Whitaker se "recuse en su función de fiscalizador (de la investigación del FBI) durante su tiempo como fiscal general en funciones".

La investigación

El titular de la Casa Blanca tenía desde hace meses una relación tensa con Sessions, a quien recriminaba por haberse recusado en la pesquisa que actualmente lleva adelante el fiscal especial Robert Mueller. El exfiscal general, quien anunció el 2 de marzo de 2017 que no supervisaría o participaría en la investigación sobre Rusia, argumentó que tomó esa decisión porque había trabajado en la campaña de Trump, y porque tuvo contactos con el embajador de Rusia durante esa época.

Exjefe del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Mueller fue encomendado el año pasado a investigar si la campaña electoral de Trump coludió con los esfuerzos rusos para tratar de dañar a su oponente, Hillary Clinton .

La investigación de Mueller, que Trump considera una "caza de brujas", debe dilucidar si existió connivencia entre la campaña electoral de Trump y Rusia para tratar de dañar a su rival demócrata Hillary Clinton. Además, busca examinar los posibles intentos por parte del propio Trump de obstruir la pesquisa, que podría terminar en un juicio político al mandatario.

Un eventual proceso de destitución, poco probable en el clima político actual, podría iniciarse en la Cámara baja, que sólo necesitaría una mayoría simple para activarlo. Sin embargo luego el juicio político se desarrollaría en el Senado, donde son necesarios dos tercios de votos para remover al presidente.

Agencias AFP, AP y Ansa