Tras su salida a la disquería, el Papa confesó que lo que más extraña es “callejear” como hacía en Buenos Aires

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El mate, un compañero habitual de Bergoglio en Buenos Aires
El mate, un compañero habitual de Bergoglio en Buenos Aires

ROMA.- El papa Francisco volvió a confesar hoy que una de las cosas que más extraña es poder “callejear” como solía hacer en Buenos Aires en sus tiempos de arzobispo, en una carta que le escribió a Javier Martínez Brocal, el vaticanista español que el martes pasado a la noche lo sorprendió en una disquería del centro histórico de Roma. Una escapada del Vaticano que Francisco había hecho de incógnito, pero que terminó siendo noticia en los diarios de todo el mundo, incluso el Osservatore Romano, el diario del Vaticano.

Brocal, director de la agencia Rome Reports, ese día se encontraba de casualidad, esperando a una amiga, cerca de la disquería que saltó ahora a la fama, en la zona del Panteón. Eran las 19 locales, ya estaba oscuro y había poca gente en la calle debido al frío. Pese a la máxima discreción y el bajo perfil, al ver un Fiat 500 blanco con chapa del Vaticano y a algunos gendarmes, se dio cuenta de que el Pontífice había llegado a la disquería “StereoSound”.

Y lo inmortalizó saliendo de ese negocio, del que Francisco había sido un viejo cliente en sus tiempos de arzobispo primado de Buenos Aires, cuando viajaba a Roma para reuniones en el Vaticano y residía en un hotel para eclesiásticos que queda muy cerca de allí. Apasionado de música clásica, ópera y tango, el Papa nunca había podido ir a saludar a los dueños de la disquería desde su elección, cosa que finalmente decidió hacer el martes pasado, en una salida privada que terminó siendo más que pública.

Vista la repercusión mediática que tuvo la escapada a la disquería, a la que no fue a comprar nada, sino que bendijo porque fue recientemente refaccionada, Brocal contó a LA NACION que decidió escribirle unas líneas al papa Francisco para pedirle perdón. “Me da pena que usted no pueda dar un paso sin que se entere todo el mundo. Esta vez fue por mi culpa. Lo siento de veras. El Papa es un apasionado de la libertad, y espero que no se ponga límites, por culpa de periodistas curiosos con un móvil en la mano”, le escribió. Al mismo tiempo, destacó que, de todos modos, su “primicia” había dado origen a una “una buena noticia”, de esas que no sobran en estos tiempos, que “había hecho sonreír a miles de millones de personas”.

Como ha pasado en otras oportunidades, el papa Francisco le contestó a Brocal para agradecerle su correo “tan noble y tan hermoso”, en una breve carta en la que ostentó su habitual humor porteño, reiteró que extraña poder “callejear” como hacía en Buenos Aires y destacó la importancia de la vocación periodística.

“No me negará que fue una ‘bruta sorte’ (como dice la Señora del Serrallo) que, después de tomar todas las precauciones, justo había en el lugar un periodista esperando a una persona en la parada de taxis. No hay que perder el sentido del humor”, escribió, aludiendo a una ópera bufa de Mozart, El rapto del serrallo.

“Lo que más extraño en esta diócesis es no poder ‘callejear’, como lo hacía en Buenos Aires, yendo caminando de una parroquia a otra”, agregó, algo que ya había expresado en pasadas entrevistas. “Gracias por cumplir con su vocación aunque sea poniendo en dificultad al Papa”, siguió, concluyendo con buenos deseos para el nuevo año y su clásico “por favor, no se olvide de rezar por mí”.

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