Sacudón en Los Andes: Colombia en una encrucijada

Un manifestante muestra una bandera de Colimbia durante una protesta en Bogotá el 27 de noviembre de 2019. (REUTERS/Carlos Jasso)

Colombia ha sido la última nación andina en sentir el sacudón de las protestas civiles. Desde hace 10 días, miles de colombianos han expresado su descontento por el gobierno de Iván Duque, un político moderado que tiene sobre sus hombros la responsabilidad de saldar enormes deudas sociales.

Las manifestaciones colombianas comenzaron el 21 de noviembre, cuando líderes sindicales, indígenas, estudiantes, activistas salieron a las calles para pedir acciones concretas para sus sectores, pero también para exigir políticas de estado nacionales para frenar la corrupción, mejorar a la educación, implementar los acuerdos de paz, disolver escuadrones policiales y mejorar las condiciones laborales.

Las clasificadoras de riesgo han advertido que la agitación social en la región andina aumenta incertidumbre a los golpeados pronósticos regionales.

¿Qué pasa en Los Andes?

No ha habido un suceso único que haya colmado la paciencia de los habitantes de Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y Chile. Más bien han sido años de frustraciones acumuladas en una región con inmensos recursos naturales pero una pésima distribución de la riqueza.

La Revista Foreign Affaires advirtió que en abril hubo una primera señal de hastío cuando una turba enfurecida persiguió al alcalde de la localidad de Ilave, en el empobrecido altiplano peruano, y lo linchó por corrupto. Un episodio similar ocurrió en junio en Bolivia, cuando el alcalde fue linchado y quemado en la plaza pública por malversación de fondos públicos.

Aunque cada uno de los países presenta desafíos únicos, hay elementos geográficos e socioculturales que ofrecen contexto sobre el inmenso descontento de la gente.

Todos los países en actual efervescencia social se encuentran sobre una colosal cordillera que atraviesa 7.000 kilómetros del sur del continente americano. Una característica singular es que es la región montañosa más densamente poblada del mundo, al punto de tener 3 capitales en zona de alta montaña. Bogotá (2.630 mts), Quito (2.850) y La Paz (3.640).

Vista de La Paz y el Monte Illimani. La Paz es la capital más alta del mundo (3.640 metros sobre el nivel del mar). Los visitantes pueden sentir mareos por la falta de oxígeno, mientras que muchos bolivianos sobreviven la altitud pese a las precarias condiciones de vida.

Vivir con poco oxígeno, bajas temperaturas y la intensa radiación ultravioleta no es cosa fácil. Sin embargo, millones de andinos han sobrevivido desde épocas ancentrales sobre los 2.500 metros sobre el nivel del mar. Su naturaleza es la resiliencia.

La escarpada geografía andina ha producido el aislamiento de las poblaciones agrícolas, que tienen grandes dificultades para trasladar sus productos a los centros poblados o para tener acceso a la salud, la educación y los servicios públicos básicos.

Otro problema es la sustitución de los cultivos agrícolas tradicionales por las rentables cosechas de coca, lo que deja a las comunidades expuestas a los desmanes del crimen organizado que controla el narcotráfico.

Su aislamiento los ha obligado a desarrollar mecanismos de organización vecinal para comercializar sus productos y defender sus comunidades y les ha dejado un tejido social compacto que también funciona a la hora de luchar por sus derechos.

La participación del movimiento indígena en Ecuador en las protestas contra el aumento al combustible decretado por el presidente Lenín Molina el 1 de octubre fue decisiva y puso contra la pared al mandatario, quien se vio obligado a reaccionar. Hay que recordar que las comunidades originarias colaboraron con la salida del poder de los presidentes Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez.

En Colombia, 150 consejeros de los pueblos indígenas se unieron a las protestas contra Duque luego de viajar 18 horas por las deterioradas vías para llegar a Bogotá.

Los motivos colombianos

Hay quienes piensan que lo que sucede en Colombia forma parte de un efecto dominó en una región que no ha tenido respiro desde hace meses. Sólo en noviembre de 2019 se desvaneció el espejismo de Chile como ejemplo de prosperidad regional con violentas protestas callejeras contra el gobierno de Sebastián Piñera. Y en Bolivia los 15 años de gobierno de Evo Morales tuvieron un abrupto final que desembocó una crisis constitucional en medio de una población enfrentada entre quienes denuncian un fraude electoral y los que opinan que hubo un golpe de estado.

Al igual que otros países andinos, los colombianos tenían años aguantando callados el incumplimiento de las promesas políticas. La última gran protesta masiva ocurrió a principios del 2008, cuando miles salieron a las calles para repudiar los secuestros y actividades criminales perpetradas por el Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Una de los motores de la gran movilización han sido los estudiantes, quienes han expresado su inconformidad ante las castas políticas que han gobernado el país durante décadas.

“Lo primero es que era un sentimiento guardado por los ciudadanos desde hace mucho rato. Dos, porque Iván Duque lo ha hecho muy mal. Es mucho el porcentaje de colombianos que están inconformes con el gobierno frente a la vida, frente a la paz, frente al cumplimiento de acuerdos, frente a las reformas que ha venido adelantando. Y tres, porque siento que la ciudadanía en Colombia ha venido cambiando",  dijo Alejandro Palacio, presidente de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior (Acrees), dijo al diario El Tiempo.

La indignación juvenil se recrudeció luego del asesinato de Dilan Mauricio Cruz, un estudiante de 18 años que murió de un tiro en la cabeza disparado por un efectivo del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional.

El periodista Sinar Alvarado recordó que el paro nacional de Colombia había sido convocado antes del estallido de las multitudinarias protestas chilenas, pero admite que es posible que el descontento regional pudo haber tenido algo que ver.

"Las quejas originales que lo motivaron iban contra la gestión económica del gobierno: desempleo de 10,2%, una reforma tributaria que podría sumar nuevos impuestos y una propuesta laboral que sugiere un 75% del salario mínimo para los jóvenes. A ellas se sumaron otros reclamos: incumplimiento del acuerdo de paz que firmó el antecesor de Duque en 2016, impunidad tras los asesinatos de líderes sociales (hasta ahora, 627) e indígenas (157), y ejecuciones extrajudiciales contra 160 excombatientes de las Farc".

Alvarado asegura que el desafío popular al gobierno de Duque no busca que abandone el poder sino que rectifique de manera inmediata. "Uno que defienda la vida y garantice el derecho al futuro. Lo que buscaba Dilan Cruz cuando el poder le respondió con un disparo".