Sacrificio masivo de ballenas en las remotas islas Feroe tiñe de rojo el océano: las imágenes son estremecedoras

Son imágenes que estremecen al mundo e indignan a los ambientalistas que lo consideran un ritual cruel e innecesario: decenas de personas arponean ballenas varadas en la orilla, sumidas en un mar de sangre.

Se trata de una tradición en las islas Feroe, conocida como Grindadráp, que consiste en aprovechar la llegada de las ballenas a las costas en julio y agosto.

Entonces son rodeadas con lanchas motoras y empujadas hacia las playas, donde los pobladores las matan con lanzas que se insertan a través del cuello del animal para quebrar su médula espinal. Los niños también participan en el sacrificio de los animales.

La tradición es defendida por los habitantes y el gobierno local de las Islas Feroe/Captura de un video publicado en Facebook por la organización ecologista Sea Shepherd UK.

La tradición en las Islas Feroe, un archipiélago de Dinamarca situado a cientos de millas de la costa escocesa entre Noruega e Islandia, se remonta al siglo XVI.

En total son 18 islas, 17 habitables con un total de 48,000 personas.

Aunque Dinamarca es signataria de tratados para proteger ballenas, defiende la tradición isleña. “Dirigir a las ballenas hasta la playa, matarlas y repartirlas son acciones totalmente reguladas por ley. Lo recogido se reparte en la comunidad local”, dicen las autoridades.

Los científicos estiman que la población de ballenas piloto en el Atlántico Norte es de más de 778,000, y hay cerca de 100,000 alrededor de las Islas Feroe, con lo cual el sacrificio de unas 800 al año sería una práctica totalmente sostenible, según el portal oficial de la caza de ballenas, whale.fo.

Los residentes de las islas usan la carne servida salada o cortada en filetes y la grasa en rodajas y cruda durante los duros meses de invierno.

El archipiélago tiene oportunidades limitadas para la agricultura, y cada ballena proporciona varios cientos de kilos de carne y grasa, alimentos que de otro modo tendrían que ser importados desde el extranjero a las islas a un costo para la población local y el medio ambiente.

Un visitante pudo grabar el sacrificio este año, pero alertamos que el video puede herir su sensibilidad.