Sacerdotes de Neza proponen misas virtuales para celebrar a la Virgen

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NEZAHUALCÓYOTL, Méx., noviembre 17 (EL UNIVERSAL).- Ante la cancelación de las peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe, debido a la pandemia generada por el Covid-19, sacerdotes de la Diócesis de Nezahualcóyotl proponen misas y rezos virtuales para celebrar a La Morenita del Tepeyac el próximo 12 de diciembre, con lo que buscan inhibir que los fieles católicos se desplacen hasta el recinto mariano.

"En nuestro tiempo las redes sociales nos ayudan a hacer peregrinaciones pero digitales. Ese día lo vamos a celebrar de la misma manera, así digital, que la feligresía participe con sus cantos, con su alegría pero desde casa, es un día especialísimo, pero también es un año atípico por la presencia del Covid-19, es por eso que todos debemos participar para contener el avance de esta enfermedad ", dijo Mariano Montiel Acosta, sacerdote de la Parroquia San José de las Palmas, ubicada en Nezahualcóyotl.

Las autoridades de la Ciudad de México y las eclesiásticas determinaron suspender las peregrinaciones a la Villa de Guadalupe para tratar de evitar la proliferación del Covid-19 durante los festejos religiosos.

"Eso no impide que el fiel cristiano católico y además guadalupano deje de expresar su fe y lo puede hacer en familia, al poner un altarcito en su casa, poner algún signo en el que unidos en familia manifestar su fe", comentó el párroco.

"Estamos haciendo el llamado para que no se realicen peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe y mejor se queden en casa, en familia celebrando de un día muy especial, en nuestra parroquia nos hemos ayudado de las redes sociales para hacer transmisiones de las celebraciones eucarísticas", explicó.

Las misas virtuales no son nuevas entre la grey católica. Por la contingencia sanitaria durante cuatro meses no se permitió que se efectuaran actividades presenciales en los templos del país, por lo que muchos de los sacerdotes llevaron a cabo acciones litúrgicas a través de las redes sociales.

En julio pasado se reabrieron las iglesias, pero con la aplicación de medidas sanitarias estrictas, como la reducción del aforo al 30 % de su capacidad, así como la toma de temperatura entre los asistentes, el uso de gel antibacterial y la sana distancia.